domingo, 1 de febrero de 2026

La práctica del budismo.

 


La maestra, sentada sobre su cojín, miró a las personas presentes y dijo:
¿Sabes qué tienes que comprender?
Que la práctica es un camino de santidad.
Con la práctica cotidiana se manifiesta la humildad y la capacidad de servicio;
si en lugar de eso emerge la arrogancia
es que algo no estás haciendo bien.

De repente hizo silencio.
Sonrió y volvió a mirar las caras de las personas asistentes.
Suena fatal, no? -dijo.
Suena a beato.
Lo escuché tantas veces de pequeña, de boca de personas duras, con sotana quizás,
que no eran de fiar.
A ver si lo sé expresar de otra manera.

Quiero decir que el estudio de las enseñanzas budistas, ponerlo en práctica en tu vida cotidiana
hasta integrarlas profundamente en tu mente, esa transformación,
es un camino de liberación
y de abundancia.
Se reducen los miedos y las necesidades
y reconoces las ofrendas incalculables e inagotables de la vida.

La práctica es un camino de santidad,
de liberación de los caprichos del egocentrismo, ese sometimiento,
y de abundancia.
Y si no es así es que algo se te está escapando
y no estás haciendo bien.





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