domingo, 2 de marzo de 2014

La paradoja.






La mente es 
sin forma como el cielo,
pero muestra un millón de caras.
Aparece como las imágenes del pasado, o como las formas mundanales,
pero no es el supremo Sí Mismo.

Yo no tengo ningún karma mental, 
sea bueno o malo;
Yo no tengo ningún karma físico, 
sea bueno o malo.
Yo no tengo ningún karma verbal, sea bueno o malo.
Yo estoy más allá de los sentidos; Yo soy el puro néctar del conocimiento 
del Sí Mismo.

(Del Avaduta Gita)




Al final de la sesión de meditación, en el espacio para compartir, él llevó sus manos juntas a la altura del pecho y empezó a hablar:

La vida tiene momentos buenos y otros que no lo son tanto -dijo-. En mi caso, últimamente son más frecuentes los últimos. En realidad, podría decir que estas últimas semanas están siendo muy duras. Mi problema es que estoy enfermo. Estoy sufriendo algunas crisis de miedo, a veces de pánico, y lo único que puedo hacer es irme a casa y encerrarme para sentirme protegido. Y ni aún así. Sé que las causas de mis miedos no son reales, que son producto de mi mente, pero aún así el miedo es muy intenso y me hace sufrir mucho. Sólo quisiera ser capaz de controlar mi mente y poder vivir el presente, aquí y ahora, disfrutando de los momentos tranquilos de mi vida en vez de ser una presa tan fácil de los fantasmas de mi mente. Venir a meditar y encontrarme con el grupo cada semana me ayuda a ello. Quería daros las gracias.
Volvió a llevar las manos juntas a la altura del pecho y regresó al silencio.

Ella, que le había estado escuchando con atención, le miró con profunda simpatía, con esa mirada que quisiera tomar (todo el sufrimiento) y dar (toda la ligereza, la confianza, el amor). Si pudiera.




Luego pensó que al fin y al cabo él tenía suerte, pues sabía que las causas de sus miedos ni siquiera existían, que son unos fantasmas creados por su propia mente.
La mayoría de nosotro@s sufrimos miedos también pero creemos que tenemos razones para ello, que las causas son reales.
Él se considera enfermo porque sabe que la causa de su sufrimiento es una creación de su mente.
Y la mayoría de nosotr@s nos consideramos sanos y normales porque creemos que no sufrimos por fantasías de la mente sino por causas reales.
Qué gran paradoja, pensó.
Y llevó las manos juntas a la altura de su corazón para darle las gracias por haber ilustrado con tanta claridad su propia enfermedad.
La hipnosis colectiva.






















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