jueves, 24 de febrero de 2011

La función de las cosas no es la que parece. (y 3)


Ahora te desplazas por el sueño de la vigilia, consciente
de que las apariencias

son meras apariencias.
Y cada apariencia
tiene su función.
Consciente,
contemplas las apariencias y buscas su función
última.







Y cuál es
la función
de las cosas, de los seres, de las situaciones?
Depende.
Pero ahora ya sabes
que todo es virtual.
Que, por ejemplo, la función del dinero no es meramente comprar
objetos,
o ahorrarlo
para apaciguar el miedo a la inseguridad del futuro.
Ahora sabes que la función del dinero (y de cualquier otra apariencia)
es generar experiencias;
la tacañería que induce pobreza (en el presente y en el futuro)
o la abundancia de la generosidad
-por poner unos ejemplos.


Busca el auténtico significado
de las apariencias.









¿Crees que la función de tu casa es darte cobijo?
¿La de tu ropa, vestirte,
protegerte del frío
y ofrecer una imagen pública a los demás?
¿La de tu coche, trasladarte de un lugar a otro;
la del coche de los demás, entorpecerte el camino, contaminar el aire
y llenarlo de ruidos?
¿La de tu hijo, desarrollar tu instinto maternal
o paternal?
¿La de las personas con las que te cruzas,
interponerse en tu camino,
complicarte la vida
o hacer ruido en la playa cuando sólo aspiras a tumbarte tranquila a leer al sol;
la de los peatones, meterse en el carril bici cuando tú vas en bici
y la de los ciclistas invadir la zona peatonal, cuando tú paseas?

Existe otra función por detrás de todo eso, en cada apariencia,
y es que tú aprendas
lo que aún no sabes;
es
ofrecerte una oportunidad de práctica
y de aprendizaje.

Desarrollar amor en última instancia,
salir de ti,
empezar a experimentar quien eres
cuando ya no eres
quien creías ser.


La función de las apariencias es generar experiencias y éstas dependen de ti.

Ahora sabes que la función de las cosas (y de las situaciones)
no son las que parecen.
Su auténtica función es generar experiencias,
y eso sí depende de cada cual,
de lo que cada cual
hace
con ellas.






















7 comentarios:

  1. Me gusta esta introducción:
    "La función del dinero (y de cualquier otra apariencia) es generar experiencias; la tacañería que induce pobreza (en el presente y en el futuro) o la abundancia de la generosidad"

    Creo que todos tenemos amigos tacaños que ahorran mucho pero no disfrutan nada. Personalmente desde que mi economía es más bien escasa, he dejado de lado algunas cosas pero también he iniciado de nuevas a consecuencia de eso. Y que mola más ir en una bici de segunda mano que te ha regalado un amigo, que ir en metro o en bus a todos lados, por ejemplo.

    Nos vemos en breve!

    Besos

    M.

    ResponderEliminar
  2. A mí me pasa lo mismo, Marina.
    Lo cierto es que la vida está llena de disfrutes que no cuestan dinero, y a veces son los mejores.

    Por otra parte, con el mismo dinero una persona se siente pobre, genera miedos, inseguridad, tacañería (experiencia de pobreza material y emocional) y otra persona siente que tiene suficiente, o mucho, o ni se lo plantea. Y vive con una experiencia de abundancia (que no significa necesariamente gasto).

    Es más fácil vivir en la abundancia cuando las necesidades materiales están reducidas,
    y también cuando se aprecian las cosas de las que disponemos -tiempo, salud, alegría, amistades, familia, la lluvia, el sol, la bici, pasear, qué sé yo...; siempre hay tantas, tantísimas cosas que apreciar que no tendríamos tiempo ni energía para disfrutarlas todas, ni aunque nos pasáramos las 24 horas del día conscientes y en contemplación.

    Sobre el teatro, tú no vas el lunes 28 ni el domingo 6, verdad?

    Y a propósito, ¿has intervenido tú con Lali para que yo pueda conseguir las entradas? Todo me ha salido rodado y no parecía fácil.

    ResponderEliminar
  3. Lo hablamos el otro fin de semana con mi madre cuando estábamos en la playa. Mi madre dice que antes vivíamos por encima de nuestras posibilidades económicas, derrochábamos muchísimo y según ella vivíamos demasiado bien, viajábamos, salíamos cada día,... Le dije que seguro que si hace unos años nos hubiéramos apretado el cinturón ahora estaríamos igualmente con el agua al cuello. Por lo menos hemos pasado unos años geniales. Hace un par de años ha tocado replantearse algunas cosas pero creo que no vivimos mal.

    Que va, no le he dicho nada a Lali. Esperaba tu respuesta por si no quedaban pero veo que ha salido todo bien. :) Yo voy solo el 2, al teatro, a no ser que vaya el último pero todavía no lo tengo claro... Desde el martes me he desvinculado un poco, a veces me 'carga' demasiado, no se como decirlo. Cómo me dijo un amigo mío que vino el otro día "dice muchas cosas". Ya lo hablaremos si nos vemos el 2.

    ResponderEliminar
  4. Pues yo lo veo un poco como las dos, Marina.
    Como tú madre dice, derrochábamos mucho. Pero yo no diría que "vivíamos demasiado bien" (bien o mal, dependerá de cada persona, de su estado de ánimo, de su intención) sino simplemente que consumíamos demasiado. Quien lo hiciera. Si una se acostumbra a consumir demasiado y considera que eso es "vivir bien" antes o después acabará "viviendo mal" porque las cosas no se aguantan, nunca. Y en este caso concreto, el planeta no da para tanto, está claro.

    Yo tambén veo algo muy positivo en esta crisis, que nos pone en situación de reorganizarnos mejor y reordenar nuestra vida.
    No vamos a vivir peor porque vivamos diferente. De hecho, antes ya no estábamos bien y ahora tenemos la oportunidad de empezar a saber cómo hacerlo mejor.
    Hay mucha gente que ya no viaja tanto ni "sale" cada día (copas, discotecas, comidas en restaurantes caros, etc.) y ahora empiezan a reunirse en la playa, a hacer la "fiesta de la luna llena", quedar en casas de colegas, etc. Todo más barato pero no peor.

    Yo veo bastante claro que cuando Epicuro hablaba del placer no se refería a fumar puros de importación en clubs elitistas y carísimos.
    Es más, yo creo que el ascetismo y el hedonismo acaban tocándose.
    Dónde?
    Entre otros lugares, en el enorme placer de la libertad que está más allá de las dependencias materiales.
    Y en el reconocimiento de todos los grandes placeres regalados de la vida. Empezando por la vida misma.
    En el reconocimiento de los inmensos potenciales que encierra nuestra experiencia humana -creo que ellos le llamaban alma.

    ResponderEliminar
  5. Ay jolines! Qué tino tienes!!! jejajajaj....
    Me viene al pego este artículo...
    Hoy he venido "quemada" del trabajo, muy "cegata" con mi ego...
    Y madre mía, con esas frases de "cada apariencia tiene su función;
    Busca el auténtico significado de las apariencias;
    La función de las apariencias es generar experiencias,
    ofrecerte una oportunidad de práctica y de aprendizaje."...
    Se le han caído los pantalones a mi ego... jajajajaj
    Y no hay nada como una meditación posterior para que cale más hondo, y ala, los nubarrones fuera! Ufff qué liberación!!!
    Mil graciaaaas!!!

    ResponderEliminar
  6. Vaya, Laura, tú sí que le sacas partido a las cosas.
    Qué gusto! Gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar
  7. Gracias a tí!
    (Me he hecho un lio con los correos, y no me acordaba cómo entrar en el blog!!!) jajajaj.... forma parte de mi "ceguera"....jejejej
    Un besote, Laura.

    ResponderEliminar