viernes, 3 de abril de 2026

No hay jerarquía ni privilegios entre los bodisatvas de la Tierra.

 


El Sutra del Loto considera que todos los seres son budas en potencia.
En realidad, somos budas en esencia, pero no lo sabemos debido al oscurecimiento mental,
esa obnubilación que genera la ilusión de ser separado.
Todos los seres somos manifestaciones de Buda,
moléculas del cuerpo de Dios. Dios mismo.
Desde este punto de vista, no existe discriminación, jerarquías ni privilegios
entre los seres que habitan este mundo.
Un monje o una monja en su monasterio
no debería ser objeto de devoción superior a cualquier otro ser del planeta,
solo porque haya elegido ese camino.
Es solo un camino, entre otros.
Una maestra en la escuela, cualquier persona en su trabajo,
o en su familia, o en el barrio,
hace la misma función que cualquier persona del clero:
"transmitir valores para la revolución humana" (la iluminación, la budeidad),
para construir un mundo de paz, 
en palabras de Daisaku Ikeda.
Para que la tierra que pisas sea la tierra prometida,
la Tierra Pura.
El paraíso no va a estar en el futuro si no lo empiezas a construir,
si no está ya mismo, aquí mismo.
Y el paraíso terrenal es el único que importa, mientras la Tierra sea tu morada.
Un monje, una maestra o una madre de familia tienen la misma función,
si son bodisatvas de la Tierra.
Y todos los privilegios y jerarquías de poder
o devocionales
están fuera de lugar.

Allá donde estés, hagas lo que hagas,
sé la luz.



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