Persiguiendo el calor del sol, la huella del sol en casa.
Por la mañana en la galería, en la mesa del comedor;
al mediodía en el recibidor, en las habitaciones del pasillo;
por la tarde en el estudio y en su santuario más privado.
Persiguiendo el calor del sol cuando el frío te ocupa dentro.
Persiguiendo el abrazo, de la portada de la libreta, como una promesa de confort.
"Sin fe podemos caer en la apatía".
En los tiempos difíciles, la confianza es una tabla de salvación que te mantiene a flote.
De otro modo, la apatía, la rendición.
La rendición como una derrota
guarda en sí misma otra cara de la moneda:
"Hágase tu voluntad".
Y, de alguna manera, es otro camino hacia la fe.
O al menos a la disolución del yo, el orgullo, ese orgullo.
La confianza, cuando echas manos de tus mantras más poderosos:
"Quítate de en medio", "Hágase tu voluntad" (qué otra cosa podría ser?).
Nam Myoho Renge Kyo.
El sutra del Loto, de la Ley Universal.
La rendición.
Fluir sin resistencia, con alegría, en medio de las aparentes adversidades.
Confiar.
Y fluir.
Como agua vertida en agua.
Hay que transformar el karma,
pero que sea con motivaciones colectivas.


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