lunes, 9 de julio de 2018

Las Valquirias.








Una larga travesía por delante.
Sopor.
Lo bueno del sopor es que puede mantenerte fácilmente en una mente sutil,
si no pierdes la atención.
Parece ser una larga travesía de mar en calma,
Pero ella está preparada para cualquier sorpresa.

Comía con su amigo en un agradable restaurante, en una mesa estratégicamente situada, como un mirador. Y él le dijo de repente:
Eres una Valquiria!
Ella le miró sin entender.
¿No has leído Las Valquirias, de Coelho?
Ella no recordaba.
Te dejaré el libro, dijo él.





El sopor de las mañanas de verano,
ese estado sutil de la mente, atenta a lo impreciso,
casi tocando otro mundo, onírico.

En el último ágape
(los encuentros de la vieja sangha, para compartir mesa y experiencias),
algunas personas reivindicaban el amor de pareja,
diferente de cualquier otra clase de amor.
Exclusivo, comprometido, condicional, etc.

Ella recordó cómo se habían emocionado junt@s, conmocionado incluso,
tiempo atrás, cuando estudiaban los 8 pasos hacia la felicidad de Langri Tangpa,
la manera budista de amar.
Igualarse, cambiarse,
ofrecer la victoria y aceptar la derrota,
tomar y dar,
libre de concepciones erróneas.

Cómo se habían estremecido con el amor que desea la felicidad y la libertad de la otra persona.

No apto para parejas, coincidían ahora algun@s participantes.

El amor-amor puede ser válido en cualquier aspecto de tu vida
(con las amistades, la familia, las hijas e hijos, el trabajo o el ocio)
pero no en lo que respecta a la pareja
aseguraban una buena parte de l@s comensales, pasado el tiempo.

Ella pensó que de una relación de pareja esperaba lo mismo que de cualquier otra interacción en su vida:
valentía para el autoconocimiento sincero
y, en esencia, la oportunidad de aprender a amar
y despertar.

Por qué iba a buscar en una pareja una situación cotidiana para nutrir sus semillas egoístas de miedo, control, exigencias, expectativas, etc?

Que el amor que desea la felicidad y la libertad de la otra persona
mueva mi vida en todos los frentes, rezó,
sin excepciones.






Más tarde, en una de sus reuniones de verano con la sangha, en petit comité,
un compañero leyó un texto de Pema Chodron, sobre el tonglen.
¿Lo habéis puesto en práctica alguna vez?, propuso, para el debate, el facilitador.

En su vieja tradición era una práctica fundamental.
Al principio puedes creer que no va a ser posible,
especialmente en cuanto a imaginar que tomas el sufrimiento de otros seres:
Ya tengo bastante con mi propio sufrimiento, reconoces sinceramente,
no puedo aceptar más.
Hasta que el ego resistente se rompe
y experimentas una fortaleza y una liberación tremendamente gozosas
que no sospechabas poseer.
Ese profundo gozo liberador.

Por ejemplo?, alguien preguntó,
solicitando una ilustración.





Por ejemplo, imagina la experiencia del dolor corrosivo de los celos,
devorándote por dentro,
el estómago, el corazón, el hígado, los intestinos...
Cuando comprendes que tu profundo deseo no va a ser satisfecho
y que el objeto de apego está haciendo inmersión en otras aguas que no son las tuyas.
Ese terrible dolor del apego y los celos.

Y de repente comprendes:
Ah, era esto!
En el pasado, cuando otras personas me hablaban de abandono, o rechazo,
esa tristeza, ese dolor, era esto!

Y empiezas a recordar a todas las personas que habías visto sufrir en situaciones similares
y por fin comprendes el profundo dolor que las rompía por dentro.
Era esto!

Y te haces consciente de los millones de personas en el mundo que en estos instantes están sintiendo este profundo dolor.
Y las lágrimas te desbordan. Dulces.
Porque ya no es un dolor amargo, agrio, de alguien aislado,
abandonado, rechazado, miserable.
Aquel dolor ácido corrosivo se ha transformado en un dolor dulce,
compasivo.

Ahora que comprendes,
y ya que sientes la experiencia de este dolor,
quisieras tomarlo todo,
absorber el sufrimiento de abandono y rechazo esparcido por todo el Cosmos.
Tomarlo todo.
Liberar a todos los seres de este profundo sufrimiento.
Que ya no duele.
O duele diferente,
tan dulce.
Como un ungüento reparador.





Tomar el sufrimiento (esa práctica de meditación)
te ayuda a comprender que el dolor y el placer no son tan diferentes,
y que están formados de la misma materia,
de la misma energía.
Es sólo mi resistencia la que lo hace insoportable.


Aprender a amar-amar, ese tipo de amor que desea la felicidad y la libertad de la otra persona,
es primordial en cualquier interacción, también en la de pareja.
Y contentarse con menos,
o construir acuerdos que nos mantengan en el dolor y el miedo egoístas,
no se le antoja una opción inteligente.






5 comentarios:

  1. Hola Marié,
    Me asusta leer esto:

    El amor-amor puede ser válido en cualquier aspecto de tu vida
    (con las amistades, la familia, l@s hij@s, el trabajo o el ocio)
    pero no en lo que respecta a la pareja.

    Entonces no es posible? No merece la pena intentarlo?

    Un abrazo
    Carolina

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  2. Claro que sí, Carolina.
    Coincido absolutamente contigo:

    Ella pensó que de una relación de pareja esperaba lo mismo que de cualquier otra interacción en su vida:
    valentía para el autoconocimiento sincero
    y, en esencia, la oportunidad de aprender a amar
    y despertar.

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  3. Por qué iba a buscar en una pareja una situación cotidiana para nutrir sus semillas egoístas de miedo, control, exigencias, expectativas, etc?

    Que el amor que desea la felicidad y la libertad de la otra persona
    mueva mi vida en todos los frentes, rezó,
    sin excepciones.

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  4. Para mí, el amor de pareja es ideal para afrontar los retos que plantea el apego, ya que aporta un sinfín de oportunidades y escenarios para confrontar sentimientos tan poderosos y destructivos como los que define el texto (los celos, el miedo, la necesidad de control, las expectativas románticas, etc.). La pareja actúa muchas veces como un espejo de nosotros mismos, en el que proyectamos aquello que somos, y viceversa. Pienso que el equilibrio en la pareja es complejo y difícil de conseguir, pero no por ello hay que renunciar a lograrlo, y las vivencias dulces y agradables con la otra persona actúan también como un bálsamo para los momentos complicados.

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  5. Gracias, Nyx.
    Suscribo todo lo que dices.
    Un abrazo y buen verano!

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