Un paso tras otro, sin prisa.
He llegado, estoy en casa.
La meditación caminando en el patio,
habitado de árboles y plantas revitalizadas después de la lluvia.
Por un momento, concentra la mirada en las personas que caminan delante,
como radiantes flores de loto,
también revitalizadas después del temporal.
Poco antes, en el compartir, contaban su momento,
sus preocupaciones, el dolor
y también la alegría.
El lodo.
"No mud, no lotus", dice Thich Nhat Hanh.
Contempla las flores de loto delante de ella, transcendiendo el lodo.
Cada persona cuenta con su lodo correspondiente, su drama personal, su relato,
su experiencia kármica, a primera vista diferente,
pero lo que nos iguala es el loto, el despertar,
el ser que transciende su propio momento kármico.
En el loto nos encontramos, nos hermanamos, somos iguales.
También en el lodo, la compasión, la empatía, los cuidados, el amor.
Nam Myoho Renge Kyo.
Consagrar la vida a la ley mística (la ley universal)
del Sutra del Loto.
En la vida diaria, dónde pones la atención? ¿En el lodo o en el loto?
¿O abrazas los dos a la vez, sin resistencia?
Ninguna realidad contradice a la otra.
Pero que el lodo no te impida ver el loto que florece,
que el relato que te cuentas no te impida ver el ser libre que ya eres,
la plenitud
que ya eres.
martes, 20 de enero de 2026
El loto y el lodo.
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