sábado, 30 de marzo de 2013

Qué estrés!









Recibo un email de mi amiga
en el que me cuenta su trabajo
de estos días, reportajes y viajes y arte. En medio, ha cogido tres días para hacer unas vacaciones en casa de un amigo, en la montaña. Desde la montaña,
me escribe. Su crónica es
un no parar: estoy agotada,
la semana que viene nos vemos, te llamo el lunes.
Hasta sus vacaciones suenan agotadoras, como un trámite más.
Algunos trámites más, vernos la semana que viene, llamar el lunes.
Mi respuesta es breve:
OK. Cuídate. Y no te estreses mucho.
Su respuesta es más breve aún:
Difícil.
Te llamo
lunes.


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