jueves, 27 de enero de 2011

Nos vemos en Ca l' Esteve.








El KMC Barcelona se va haciendo,
cada día, un poco más.
El pasado fin de semana 22 y 23 de enero lo inauguramos ya como sede de estudio del PFM.
A partir de ahora, las clases de los sábados por la mañana del Programa Fundamental y el Programa Fundamental de Maestr@s pasan a realizarse en Ca l' Esteve los fines de semana alternos.
El PF de los sábados y el PFM consisten ahora en una convivencia de fin de semana (dos fines de semana al mes) en comunidad, con un programa intensivo de cuatro sesiones de clases y meditación.

Un reto que hemos pasado con buena nota.

Hay que reconocer que, en un principio, el proyecto no resultaba fácil para tod@s. Para algunas personas les suponía ciertas molestias salir de Barcelona y abandonar algunas responsabilidades familiares. Cuando aparecen las novedades en la vida siempre supone hacer ciertos cambios y reajustes en otros ámbitos, lo que no siempre resulta cómodo. Pero sobre todo no debió ser fácil para los propios miembros de la comunidad, que tuvieron que ponerse las pilas y habilitar las condiciones de una casa que aún no cuenta con las mejores condiciones para acoger a un número significativo de personas.
Y sin embargo la sorpresa (¿sorpresa?) fue constatar que todo salió rodado, con una organización relajada y eficaz de horarios para las clases, meditaciones y trabajos de comunidad (hacer comidas, preparar desayunos y meriendas, poner las mesas, fregar los platos y otros trabajos voluntarios para las mejoras de la casa y la divulgación del dharma, etc), sin sacrificar el tiempo para el descanso personal.
La clave, sin duda, estuvo en la buena disposición de la gente. De todo el mundo, sin excepción.
Y es que (somos practicantes del dharma) no podía ser de otra manera.

Buen fin de semana para tod@s, agradable y significativo.

Hasta los visitantes acompañantes colaboraron con ganas y disfrutaron de este significativo fin de semana en un entorno natural.
Roberto (pareja de Renata, estudiante del PFM) colaboró en la casa como uno más y tuvo tiempo para disfrutar de paseos al sol y hacer footing por los alrededores. Alejandro (su hijo, de 8 años) se rió todo lo que quiso y más jugando y provocando a Jorge y a Ramón (y a quien le siguiera la cuerda) y formó un buen equipo con Olga para recoger leña para el fuego (vigila que no haya hormigas ni otros bichitos, que no queremos matarles y sufrirían mucho al quemarse en la chimenea) y organizar el reciclado de botellas de plástico, entre otras cosas. Y aún fue más divertido cuando llegó Joan (hijo de Lochani) con su padre y pudieron dedicar un rato a la poda de árboles.

En resumen: buen fin de semana, agradable, significativo.
El primero de una larga serie de convivencias en el KMC Barcelona, como sabéis, abierto a budistas y no budistas. A cualquiera que quiera disfrutar del estudio y meditación, pero también a acompañantes y otras personas en general que quieran disfrutar de unas horas, o días, de paz y tranquilidad en un entorno natural donde la consideración, los cuidados y el buen rollo están asegurados.

Nos vemos en Ca l' Esteve.





















http://kmcbarcelona.blogspot.com/

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lunes, 24 de enero de 2011

¿Odiar al agresor?









¿Odiar al agresor?




Quién es la víctima y quién
se beneficia?





La parte buena de que mis estudiantes del Poble Sec no se lleven a clase su libreta de notas es que luego me veo impelida a publicar un resumen en el blog.
Especialmente cuando el tema les parece de tanto interés y utilidad que salen comentando si serán capaces de recordar palabra por palabra cuando lleguen a casa y se dispongan a tomar apuntes.


Contra el enfado ajeno, paciencia y compasión.

En el Poble Sec seguimos con el libro "Cómo solucionar nuestras problemas humanos", de Gueshe Kelsang Gyatso, y en concreto con la manera de afrontar el enfado.

Hoy se trataba de estudiar la manera de reaccionar ante el enfado o la agresión de otra persona.

¿Hay que odiar al agresor? ¿Enfadarse con el agresor? ¿Reaccionar a la defensiva y contraatacar?
En definitiva, seguir con nuestra manera habitual de responder ante el enfado.

En las clases anteriores hemos decidido que no, entre otras razones, porque el odio (o enfado) no nos ayuda a resolver conflictos o mejorar situaciones y, sobre todo, porque nos hace daño, como tirar a alguien una brasa ardiendo -la primera persona que se hace daño es una misma.
Gueshe-la nos propone que combinemos la paciencia (la aceptación, que hemos utilizado como antídoto ante el propio enfado) con un método que nos permita generar compasión.

Para ello, podemos contemplar:

1. Que la otra persona no es libre cuando se enfada (como hemos descubierto nuestra propia falta de libertad cuando reaccionamos enfadándonos), porque está dominada por sus engaños y se está haciendo daño a sí misma.
Es importante diferenciar entre la persona y sus engaños; en realidad, ella es otra víctima al igual que yo me siento víctima de su enfado.
A quién debo culpar, pues, del daño que me causa? Los únicos culpables son los engaños, tanto del daño que pueda causarme a mí como del que se causa a sí misma.

De esta manera, observar el sufrimiento y la falta de libertad de la otra persona, más que llevarme a reaccionar atacando a la defensiva me conduce a la empatía y la compasión.


Quién es la víctima y quién se beneficia?

2. Recordar la ley de de causa y efecto. Cuando sientes que alguien te está perjudicando, en cualquier situación adversa, en realidad estás pagando tus deudas; estás afrontando la consecuencia de causas y acciones anteriores.
De hecho, esta persona es sólo un instrumento de tu karma; si no te atacara ella, lo haría otra persona, así que no tiene sentido culparla a ella sino, por una parte, a tus engaños del presente (el egoísmo y la ignorancia que te hacen sufruir ahora) y del pasado, que te llevaron a realizar acciones que fueron causas del sufrimiento posterior.
Por otra parte, tu supuesto agresor no sólo te está ofreciendo la oportunidad de purificar sino, además, de desarrollar la paciencia.

Observar que no es más que un mero instrumento de mi karma que me está ofreciendo una oportunidad de práctica, me lleva a la gratitud y a la compasión. Porque...

Y aquí llegamos a la tercera realidad a contemplar:

3. En realidad, quién se perjudica y quién se beneficia?
Mientras que yo encuentro en esta situación la oportunidad de purificar, de desarrollar paciencia, amor y compasión, la otra persona (que sólo pasaba por allí, víctima de mi karma y del suyo propio) está sufriendo con su propio enfado y generando causas para su sufrimiento futuro.


El deseo de venganza deja lugar
al deseo de ayudar.

Si contemplo la situación de esta manera, lejos de enfadarme con la otra persona y desear hacerle daño, querré ayudarla a apaciguar su enfado para evitar que se haga más daño del que ya se está haciendo.

Cómo?

Eso depende de nuestra habilidad.

Tal vez no sea el momento de darle un abrazo (como reconocía Regina que a veces podemos sentir).
Quizás sólo sea el momento de escuchar, sin justificarnos.
Tal vez incluso reconocer algunas de las cosas en las que nos hemos equivocado.
Tú sabrás, si contemplas la situación desde el corazón,
desde el amor
y la compasión,
si observas la herida de la otra persona.

Pero para eso tendrás que quitarte de en medio
(esas voces egocéntricas y victimistas que debaten en torno a
si es justo o no; si me lo merezco o no, etc, etc.).

Quítate en medio por un momento y, si acaso, recuerda que aquí, en esta situación, si hay alguien que se beneficia eres tú
y tu supuesto agresor es, en realidad,
la auténtica víctima de las circunstancias.


viernes, 21 de enero de 2011

Como unas vacaciones.












Como unas vacaciones.



Qué sientes cuando dejas el trabajo, el último día
antes de las vacaciones?
Qué sientes cuando has acabado el curso,
las notas en las manos, todo en orden,
punto y aparte,
fin
del capítulo?

Cada meditación en la mente sutil
(en la absorción de la cesación)
es un punto y aparte.
Como unas vacaciones de samsara.
Fin del capítulo.
Principio.
Permiso
para no hacer nada
(ningún lugar a donde ir, nada que resolver
ni pensar).
Permiso para el descanso.
Permiso
para
ser
-algo más que un saco de mentes burdas.
Para empezar a conocer al desconocido
que soy.
A la desconocida
que es
esa mente
de luz.

¿Te parece difícil? ¿No tienes tiempo
en tu vida tan "llena"?
Sólo requiere un instante:
entre línea y línea, mientras lees un libro;
cuando cortas las verduras
para la comida -ese instante de conciencia
despierta;
mientras tiendes la ropa -apenas un instante
de conciencia despierta
que contempla el sueño.


Despierta.

Tómate un instante de vacaciones
todas las veces que puedas
a lo largo del día
y de la noche.

¿Te resulta difícil?
Eso es porque aún no has practicado
lo suficiente.

Sigue
tomándote tus vacaciones
en la cola de la caja del súper,
en la parada del autobús,
mientras tomas el café
o esperas a la criatura a la puerta de la escuela,
de camino al trabajo,
en el trabajo -ese instante de
"desconexión"
o conexión.

No es que sea tan difícil,
es que aún no lo has probado
lo suficiente.


miércoles, 19 de enero de 2011

Por qué meditar en la mente sutil?















Por qué,
para qué
meditar en la mente
sutil?




- Para que puedas dormir bien
(como hemos visto en la entrada anterior)
y descansar, reparar (el cuerpo, la mente), ordenar, sanar
y todas las demás funciones del sueño.
Pero no sólo por eso
(que por sí solo ya constituye todo un logro).


La mente
que no percibe engaños.

- Porque en la mente sutil está la paz,
libre de las apariencias.

Las mentes burdas (pensamientos, sensaciones, recuerdos, propósitos...)
sólo te conducirán al sufrimiento, antes
o después.
Los engaños sólo te mantendrán en samsara, vayas a donde vayas.
Así que pararlos, todos,
te permitirá salir
de samsara
y morar
en la paz
por un instante
-o el tiempo que dure tu concentración.
La mente sutil es un camino apacible
que te ofrece la paz
y te conduce
a la paz.



El camino que marca las estaciones
a la luz.
















- Porque la mente sutil es el camino
hacia la mente muy sutil;
marca las estaciones que hay que seguir en el viaje
a la luz.
Y si quieres llegar a la luz tienes que empezar a soltar
los fantasmas
de las apariencias
equívocas
que hoy consideras tan reales.
(Empezando por la apariencia
propia).



lunes, 17 de enero de 2011

Si tienes problemas de sueño.



Ésta es tu meditación, amigo mío.




Si tienes problemas de sueño,
ésta es tu meditación:
vete de viaje al mahamudra.

No necesitas otro viaje,
ni pastillas, ni dietas,
ni técnicas
de relajación.
Practica el yoga del dormir.
Y para eso,
empieza practicando el yoga del dormir
despierto.


Meditación en la mente sutil.






No esperes a irte demasiado agotado a la cama.
Vete a la cama
a descansar.
Disfruta del descanso:

Nada que hacer,
la agenda completada.

El cuerpo parado, descansa, ninguna razón para moverlo,
te has ganado el descanso físico.

La mente
parada;
nada que resolver, nada que rumiar,
suelta.
Suelta...

(Si acaso, rememora la bodichita por un instante
y luego suelta).

Silencio.
Mora
en el silencio.
Contempla
el silencio.
Disfruta
del silencio
mental
y de la quietud
física.
Suelta
apariencias
-si aparecen-
y vuelve
a casa.
Silencio.
No te vayas.
(No te duermas)
Disfruta
del silencio,
de la luz clara
de la mente vacía.
Contempla
la mente vacía de apariencias
que sólo pecibe el vacío
semejante al espacio.
Mora en ella
y disfruta
de ella.
Y no te vayas.
Quédate
tanto tiempo como puedas.




Y si aparecen visitantes no invitados
(pensamientos, sensaciones, recuerdos, propósitos...),
suelta
y vuelve a casa.
Vuelve a tu mente
sutil,
vacía,
que sólo percibe el vacío
semejante al espacio.


tu mente
sutil.

Y nada más.
Ni menos.



P.D: ¿Te resulta difícil?

Chokga dice: eso es porque no lo has probado
lo suficiente;
practica más.

.

sábado, 15 de enero de 2011

10. La bodichita del rey.


(Del sánscrito, bodi: iluminación, chita: mente;
bodichita: la mente de la iluminación).


No existe una sóla forma de bodichita sino varias y, en cada caso, diversos niveles.

Desde un punto de vista, se puede decir que hay 3 tipos:

1. La bodichita del rey.
2. La bodichita del pastor.
3. La bodichita del barquero.


Despertar para poder ayudar a despertar.




1. Se dice que la bodichita del rey es la auténtica; es la que conocemos normalmente:
la mente que, movida por su amor a todos los seres, contempla su sufrimiento (presente y futuro)
y quiere ayudarles, liberarles permanentemente, y para ello decide alcanzar la iluminación.
"Ahora voy a trabajar para alcanzar la iluminación para liberar a todos los seres", es la consigna de la bodichita del rey.
Quiere iluminarse
y se pone a ello,
para ayudar a todos los seres.

Es posible que a ti, como a mí, te quede grande,
que te parezca que eso nos queda muy lejos
y hasta dudemos a veces de nuestra capacidad para cambiar
hasta tal punto.
O puede incluso que nuestra confianza (la fe) haga aguas.
Yo, que no sé esperar, a menudo creo que me siento más cerca de la bodichita del pastor
y hasta de la del barquero.
Y puede que ni eso. Pero sí puedo decir que, a menudo, me sirven mejor como referentes.


Compartir para que crezcas,
quizás más,

quizás mejor

que yo misma.























2. El pastor, o pastora, es la persona que primero recoge a todas sus ovejas, las refugia en un lugar seguro, las salva, las libera de los posibles peligros e inclemencias del tiempo,
y luego se refugia ella.
Primero libera a las ovejas y luego se libera ella misma.

Mientras que no estoy iluminada, para qué esperar?
Mientras estoy en el camino, aún puedo compartir mis limitadas experiencias (realizaciones) personales con otros seres y quién sabe si en el camino muchos de ellos sacarán mejor provecho que yo
de lo mismo. Y llegarán más lejos.
Es un poco como la bodichita del pastor, que desea ayudar todo lo que pueda a los demás seres y, quién sabe, cuando muchos de ellos estén a buen recaudo (liberados) quizás a mí me será más fácil llegar también.
En cualquier caso, en samsara, el mundo siempre será un mundo mejor con muchos más seres iluminados o, al menos, "crecidos", más ligeros y felices.


Cruza conmigo a la otra orilla.



















3. La bodichita del barquero es, quizás, más personal.
Yo, al menos (que no poseo ni de lejos una realización profunda de la ecuanimidad), la vislumbro con esas personas con las que surge una conexión más estrecha, ésas que llegan a mi vida y se suben a mi barca para hacer juntas el viaje a la otra orilla.
Es esa persona (o personas) con la que creces a la par en el viaje.
La alimentas y te alimenta y, así, avanzáis más y más,
cada vez más cerca de la otra orilla.
La bodichita del barquero es, de alguna manera, una profunda historia de amor.
Pero todas las bodichitas lo son.


La bodichita del rey no admite demora
ni excusas.


Aún así, y preferencias (tendencias) personales aparte, Rabjor dice que sólo existe una bodichita auténtica:
la bodichita del rey -que es la que de verdad te induce a cambiar.
A veces,
la humildad (yo no merezco, no puedo, no sé
ser el rey;
yo prefiero liberarme a la vez que los demás)
sólo esconde la pereza ante el cambio.
El egoísmo que no desea romper todos los barcos y aviones
(por si conviene volver a lo mismo),
soltar todos los lastres y cambiar
de verdad.
Renunciar
de verdad.

Todas las bodichitas son útiles y las hay de muchos tipos pero, al final, sólo una es verdadera, completa, definitiva:
la mente de la iluminación que va a por todas y se lo juega todo;
la que se lo cree de verdad y suelta todos los lastres ahora, ya, sin demora:
la bodichita del rey.


A por todas.

Enamórate y disfruta con la bodichita del barquero;
desarrolla generosidad, estimación y regocijo con la bodichita del pastor,
pero
no te engañes:
sólo la bodichita del rey te llevará
de verdad
y pronto
al puerto
que
dices
querer
llegar.


9. La absorción de la cesación.






Amiga mía,
ya que no estás, te cuento
que sí:
cerrar los ojos en meditación es como bajar las cortinas
sobre el escenario
y las apariencias burdas cesan
(y esta cesación es la naturaleza de la mente sutil)
y sólo percibes un vacío
semejante al espacio
(la función de la mente sutil).

Desde la mente, que es claridad
vacía de propiedades físicas,
percibes la mente vacía de apariencias burdas.
Y si aparecen, como en un sueño,
las disuelves en tu mente sutil en el corazón.
Todas las apariencias que surjan
(pensamientos, sensaciones, recuerdos, propósitos...)
van a morir
disueltas
en tu mente sutil en tu corazón,
la casa de Heruka,
tu casa
última.
Tu esencia
última.

Y disueltas las apariencias
sólo percibes un vacío
semejante al espacio
desde tu mente
sutil.
Y eres
un vacío
semejante
al espacio.


8. La miopía del apego.






















Rabjor dice que uno de los efectos del apego es que te incapacita para percibir la belleza en el futuro.

Y es como otra realización.

Tan obvio.
No hay que esperar al futuro.
No hay que ser adivina para observar lo que ya está ocurriendo en el presente.
Cuando sientes apego por una persona o por una situación,
pierdes la capacidad de percibir la belleza, las posibilidades,
las cualidades
de todas las demás personas,
o situaciones.
El apego te ciega.
O al menos te deja miope.
Incapacitada para abrirte a las posibilidades de todo lo demás.

El apego es exclusivo por naturaleza, descarta a todo lo demás.
A veces le llamamos amor, pero nada más lejos.
Por naturaleza, el amor es expansivo.
El amor te inspira amor
allá donde pones los ojos.
El apego no te deja
despegar los ojos de tu objeto.


Abre tu campo de visión.

Así que era esto...

Miro a mi alrededor y, de repente, veo toda la belleza que no veía.
Así que era la obsesión del apego,
la miopía del apego,
lo que me hacía verlo todo desenfocado y sin interés;
era la distorsión de la miopía
lo que me incapacitaba para la ecuanimidad, y no al revés.

Tanta belleza a mi alrededor, sin que yo pudiera percibirla,
tanta bondad, tantas posibilidades
que el apego no me dejaba reconocer.

El apego del pasado
y del presente.

Mis impresiones kármicas de apego
que crean desequilibrio y me incapacitan para la ecuanimidad
y para disfrutar del paisaje
completo.


Contempla la belleza que te rodea.

De forma que
si quiero disfrutar de libertad en el futuro
(de una buena vista, sin distorsiones ni limitaciones)
sólo me queda soltar mis viejas tendencias
al apego.
Ahora.
Ya.

Cómo hacerlo?

Tengo que esforzarme por contemplar la belleza que me rodea
en cada persona, en cada situación (que, sin ninguna libertad, había descartado),
la bondad, las posibilidades que encierran,
las oportunidades que me brindan.

El apego de hoy (la imposibilidad de percibir la belleza)
es el resultado del apego de ayer
y si me mantengo en la miopía del presente
sólo puedo esperar
más miopía
que no me deje percibir la belleza
(y la bondad
y todas esas posibilides ocultas)
en el futuro.



viernes, 14 de enero de 2011

La preciosa existencia humana.









Mi gato se sube a mi mesa, mientras escribo, se tumba junto a la libreta de notas que consulto, la usa de almohada y enreda su patita en mi mano cuando paso las hojas;
se levanta y rodea sigilosa y cuidadosamente el teclado negro donde se desplazan mis dedos, se vuelve a tumbar y pone la cabeza sobre las teclas, y luego un poco más, su patita, su cuerpo...
Poco a poco va conquistando todos los espacios que ocupan mi atención.

Dejo de escribir y le masajeo, se estira, le acaricio, le beso, olisquea mis labios.
Mi gato que se pasea con toda la confianza del mundo por la casa; salta al lavabo cuando me acerco a lavarme los dientes y mete su hocico entre el grifo y mi cepillo; sube a la mesa y bebe del agua en el vaso que acompaña mi desayuno en las mañanas; se pasea por mi almohada mientras duermo y juega con mi pelo...
Mi gato malcriado -dicen.

Salta por la casa cuando me ve bailar, corre por el pasillo y salta al sofá, por la cama.
Y se estira en la alfombra o pegado a mi cuerpo
mientras medito en la postura vajra
o escucho la sadhana de Vajrayoguini.
Se tumba y sigue con paciencia las oraciones y me contempla meditar
como me contempla bailar
o reír
o llorar...

Le acaricio, qué suerte tienes...
Qué suerte tienes, Apolo. Tan frágil.
Tan vulnerable.

Tan inconsciente, sin saber la suerte que tienes...


Qué suerte tienes...

¿Y yo? ¿Soy realmente consciente de la suerte que tengo,
tan frágil,
tan vulnerable
y aquí,
en esta casa,
en este mundo,
en esta experiencia humana,
con tantos cuidados regalados?...

¿Aprecio mi suerte, la celebro,
la aprovecho?...

¿Aprovecho la oportunidad
de esta
preciosa
existencia
humana,
dotada de todos los dones
y libertades?...


















.



Crónica de un retiro.

7. Meditación en la mente sutil.





Sol y silencio.
Sol al otro lado de la pared de ventanas.
Sol sobre la montaña del Tibidabo;
sobre Sant Cugat, al fondo, sobre el monasterio en el corazón;
sobre la ciudad nueva sin habitar;
sobre la autopista, sobre algún coche que se desplaza sobre la autopista;
sobre el tren, como un gusano que avisa de su paso sobre las vías.
Sol sobre el jardín de las monjas de clausura,
sobre el patio que no pasean.
Sol a este lado de la pared de ventanas
inundando mi cuarto
y mi cama. Y mis pies.
Sol en mi corazón
donde Guru Sumati Buda Heruka
habita ahora.
La casa de Vajrayoguini, Prajnaparamita y Tara.
Y Heruka,
glorioso y precioso maestro
que se sienta sobre el asiento de loto y luna, en mi corazón,
y cuida de mí
con benevolencia
y me concede las bendiciones de su cuerpo,
palabra y mente,
y me confiere las realizaciones
comunes
y supremas,
y permanece firme hasta que alcance
la iluminación.
Heruka en su casa, mi casa,
firme,
hasta que alcance la iluminación.


















Quédate.


Te pierdes.
Amiga mía, te pierdes
en mis palabras, tan
"crípticas".
Cómo te pierdes en mi casa, compañera,
como un laberinto.
Pero no te vayas.
Aún así, quédate, hermana.
Ten paciencia.
Confía en mí. Quédate
un poco más.
Dame
un poco más
de tu tiempo
y de tu paciencia.


jueves, 13 de enero de 2011

6. La bodichita.







Después de la meditación formal, la práctica no se acaba.
Después de la meditación,
sales de la meditación y te reencuentras con tu vida
diaria
y empieza la práctica.
Si, de verdad, practicas, si intentas integrar tus experiencias de la meditación en tu vida cotidiana, es como si continuara la meditación
(la vida desde ese estado de conciencia más atento, más despierto,
más compasivo y con mayor sabiduría)
y a esta etapa se la conoce como "meditación informal" o práctica subsiguiente.


Integrar la meditación
en la vida diaria.


La práctica subsiguiente a las primeras meditaciones en la mente,
del mahamudra del tantra, consiste en recordar:




1. Que todo lo que aparece (personas o fenómenos, contrariedades, apegos, odios...) son como olas que surgen del océano y vuelven al océano. Porque la mente es el oceano mismo.
La mente es claridad, vacía.

2. Quítate de en medio. Olvídate de ti misma. Todo duele menos.
Y (lo que haya que resolver) se resuelve mejor.

3. Piensa en todo lo que te ha de llegar en el futuro (separarte de lo que quieres, una y otra vez; encontrarte con lo que no quieres; apegos y disgustos, enfermedades, la vejez...) si no haces nada para cambiar tu mente -de la cual surgen todas las apariencias y todo el sufrimiento.
Y hay que hacerlo ahora.


Ser mejor para ser más útil.





4. Contempla el sufrimiento de todos los seres a tu alrededor. Decide ayudarles.
Cómo?
Ahora no sé, no puedo.
Tengo que cambiar.

Déjate sentir la urgencia de cambiar.

Ahora.

Cambiar para ser mejor.
Ser mejor para ser más ý util.

Cambiar hasta ser capaz,
hasta tener el poder de ayudar a todos los seres.

Despertar.
Alcanzar la iluminación
para liberar a todos los seres.

Ésta es la mente de bodichita -la mente de la iluminación.

Mantén durante todo el tiempo que puedas
la mente de bodichita.

Que la bodichita mueva tu vida
y se manifieste
en todo lo que piensas,
digas
y hagas.


5. Meditación en la mente.
















Primero
identifica la propia mente
(su ubicación, su naturaleza, su función)
y luego
realízala de manera directa.

Primero, tú
y yo,
tan "mentales",
obtenemos una imagen genérica
(vacía de propiedades físicas, su naturaleza es claridad
y su función
comprender y crear,
y se ubica en el chakra del corazón, que es la casa de
la mente muy sutil).





Descansa
en tu mente
clara.










Y luego, experiméntala, sé
tu mente,

claridad, vacío
que comprende.
Y deja de crear.
Simplemente

continuo mental
vacío.
Como el hilo conductor
vacío.


miércoles, 12 de enero de 2011

4. La vida es un libro de dharma.











Una vez conocí a una persona que era como una emanación de mi yídam.

Apareció en un momento en el que yo había tomado la determinación de aprender la manera budista de amar
(Ocho pasos hacia la felicidad, de Gueshe Kelsang Gyatso).
Todas sus confidencias, y las mías, tenían un significado.
Profundo, mucho más del meramente aparente.
En sus heridas comprendía las heridas de algunas de las personas más cercanas en mi vida,
y entendí el significado de la compasión.
Dejé de comportarme con otras como no deseaba que otras
se comportaran con él.
Descubrí que no era tan difícil transformar el apego en una fuente de inspiración
para tratar a los demás
como desearía que le trataran a él.
Y la ecuanimidad dejó de ser una utopía, tan lejana.
Sin saberlo, me ofrecía las condiciones para que yo practicara la instrucción del momento en cada clase -la compasión, la ecuanimidad, la distorsión del apego, aceptar la derrota y ofrecer la victoria, tomar y dar...
Todo en aquella relación estaba lleno de significado
y aparecía en el momento oportuno
y en el lugar oportuno
para que yo no dejara de dar estirones de crecimiento.






Como si mi yídam se hubiera decidido a ocupar un cuerpo
cualquiera
para ir mostrándome el camino.


La universidad
de la vida.

Entonces pensé: si sólo una persona puede transmitirme esta fuerza, esta inspiración
para que yo cambie de esta manera,
qué pasaría si todas las personas,
todos los seres,
todas las situaciones, condiciones, lugares, circunstancias
no fueran más que apariencias
emanadas
por mi yídam,
para que yo aprenda
y practique,
para mostrarme el camino.

Y así fue como entendí que
así era.

Que Milarepa tenía razón
y la vida,
toda,
es un libro de dharma.

martes, 11 de enero de 2011

3. El Guru Yoga.







Heruka/Vajrayoguini
se ha fundido con mi mente
más sutil
en mi corazón,
otorgándome un poder muy especial.
Ésta ya es su casa.
Vive en mí, en mi mente muy sutil.
Y eso me da el poder muy especial de beneficiar a todos los seres.
Así que ahora la función de mi vida sí puede ser beneficiar a todos
los seres,
ayudar a todos los seres a que se liberen de samsara.
Heruka/Vajrayoguini
es/soy
mi MMS.


El yoga del guru.

El yoga del guru no siempre suena bien a nuestros oídos.
Es más, a menudo suena bastante mal.
A mí me sonaba muy mal durante un tiempo,
como si se tratara de
rendirse
a la influencia
de un "guru",
soltar resistencias, entregarse.
Qué mal sonaba.
Sonaba
a los peligros de una secta.

Y sin embargo, no andaba muy equivocada;
aún considero que el yoga del guru consiste en
rendirse,
soltar resistencias, entregarse,
abrirse a las influencias de un guía espiritual.
Pero ahora ya no me suena tan mal. Nada mal.


No más de lo mismo.








El yoga del guru consiste en soltar amarras,
soltar lastres,
soltar el ego que hemos ido construyendo día tras día y al cual rendimos pleitesía,
protegemos, alimentamos, ese ego tiránico que tanto nos hace sufrir.
Y ya no designas "yo" en esa construcción mental
miserable, egoísta, sufriente, separada,
tan "importante".
Tan ignorante.
Como dejar el gobierno de una casa, de una familia, de una ciudad,
en las manos de una criatura malcriada y caprichosa.
Ahora ya no.
No más de eso.

Ahora observas al ser superior que estás destinado a ser.
Observas a tu yídam, tu referente
espiritual
y le das la mano
y conectas con él de manera directa
y le dejas que entre en tu corazón,
en tu mente muy sutil
(tu yo más esencial)
y te haces uno con él.
Ya eres Él/Ella.

Todos los místicos y místicas de todos los tiempos lo han hecho.
Han elegido el camino directo y han conectado con Dios
o con la Diosa Madre
sin pasar por los trámites intermedios.

Actúa como si ya lo fueras.











Quizás no tienes tendencias místicas pero tú también lo has hecho
cuando has decidido ser una periodista, o un abogado
o una actriz o un deportista.

Te formas, buscas referentes
y empiezas a comportarte como esa persona que quieres llegar a ser.
Practicas casi sin saberlo.
Actúas como una actriz a la menor ocasión, te metes en el personaje y juegas;
caminas o colocas tu cuerpo como un deportista;
te gusta hablar como un abogado
o mirar el mundo con los ojos de periodista
para contarlo.
Empiezas a actuar ya como la persona que quieres,
que estás destinada a llegar
a ser.

Y si aspiras a "despertar"
es el mismo proceso:
empiezas a vivir como si ya estuvieras despierta;
contemplas el sueño, lo disfrutas, aprendes
de su significado oculto
o explícito;
navegas el oceano del sueño
pero no te dejas arrastar por la fuerza del oleaje
cuando aparece la tempestad.

Si sabes que tu destino
es ser
un ser superior,
ya has empezado a serlo.

Y sientes su presencia.

Sientes la presencia de tu yídam y dejas que entre en tu mente
(muy sutil, la esencia)
y te fundes con su naturaleza
de gran gozo y vacuidad
y ahora sí, ya puedes
empezar a beneficiar a los demás,
a actuar (no tienes que decirlo, sólo sentirlo)
como el ser especial
que estás destinado
a ser.

lunes, 10 de enero de 2011

2. Y tú, qué quieres cambiar?










Y yo, qué quiero cambiar?

Supongamos que creo en los milagros, que creo
en las realizaciones
espontáneas
-para que el milagro se dé, tengo que desearlo;
para que la realización tenga lugar,
para que las bendiciones lleguen,
tengo que pedirlas.

Para que el milagro ocurra, hay que hacer la petición adecuada,
y la pregunta sería:
Qué quieres cambiar, exactamente, en tu vida?

En lo que a mí respecta,
quiero cambiar mi mente que cree las apariencias externas.
Mi mente
que cree
que la clave de mi felicidad
y de mi sufrimiento
está en las apariencias externas
y dedica tanto tiempo, pensamientos, energía
a cambiarlas,
conseguirlas
o deshacerse de ellas.

Quiero identificar la mente burda
que me hace esclava
de las apariencias externas.

Y el mahamudra del tantra tiene la respuesta.

Y el camino.

El método.

Y la sabiduría
final.

domingo, 9 de enero de 2011

Crónica de un retiro.

1. Creo en los milagros.




Lo confieso:
creo en los milagros.


Te lo digo
a riesgo de que te enfades conmigo, como le pasó a M., mi amiga psicoterapeuta.
Le dije: cuando lo comprendes, de verdad, de corazón,
todo cambia;
el mundo en el que vives se transforma.
Es lo que en budismo se conoce como "realizaciones".

M. se enfadó al oírme decir esto.
No es tan fácil, dijo, si fuera así, qué sentido tendría el largo y doloroso proceso de las terapias a las que se someten mis pacientes, y aún así no siempre conseguimos sanar.
Y tiene razón,
a veces el camino es largo
y puede llegar, o bien no llegar, a puerto.


Abrirse.

Pero, a veces, simplemente lo comprendes
y ya.
Como si te hubieras abierto
(relajadas las compuertas de las armaduras con las que nos "protegemos" a cal y canto)
y te llegaran las bendiciones.






















"Bendiciones" es una palabra que, traducida del sánscrito, significa "transformación".
Bendición es algo (un palabra, una imagen, una situación)
que transfoma.
Transforma, cambia.
Y ya nada vuelve a ser como antes.
No es comprensión intelectual, meramente lógica o racional,
es una experiencia interna
transformadora.
Es una comprensión integrada
"como agua vertida en agua",
que ya forma parte de ti.
Y una vez que tú cambias, el mundo que percibes (creas)
cambia.
Y ya nada puede ser como antes.

las "realizaciones" espontáneas existen.
Los milagros existen.

Pero hay que abrirse
a las bendiciones.

Hay que creer en los milagros.


















(A veces
los girasoles miran a la luna

y se convierten en
giralunas).