miércoles, 5 de abril de 2017

Vivir como una oración.






Sobremesa, y qué decir!
Descorchó una botella de vino tinto, local, eco.
Arroz/paella, cocinada con agua de mar, y limón.
Cerraba los ojos mientras se disolvían los granos en su paladar.
Ensalada de lechugas, remolacha fresca, albahaca y cebollinos de sus macetas en el balcón.
Cada bocado no era un orgasmo
pero sí un entregado disfrute apacible.
No puede dejar que las plantas se marchiten bajo el sol o la lluvia, qué pérdida imperdonable!

Atardece y en un par de horas la esperan en el concierto.
Antes, recogerá la ropa tendida en el terrado.
Tan sugerentes, el sol y las montañas que la rodean.
No puede ser tímida y callarlo, que esto es la felicidad.

Dobla la ropa seca.
Es el momento del postre. Helado y chocolate.
Camino del salón, se deja embriagar por los aromas de la casa limpia.





El mejor retiro es su propio hogar.
El silencio de su casa.
El "sonido atronador" del silencio de su casa.
A veces duda:
¿Me estoy sepultando en vida, esta tendencia al no-hacer, el disfrute solitario, la ofrenda solitaria?
Hoy por hoy, desecha la idea.
Prepara meticulosamente las ofrendas en la cocina y en la mesa.
Los espárragos verdes sobre un plato de dibujos de Bohemia -de la tienda de viejo del marroquí del Raval.
Las hojas finas de cebollino cortadas de su maceta, en el balcón.
La remolacha cruda.
La albahaca sobre las hojas de las lechugas que compra en el mercadillo callejero de los sábados.
Evoca a su amigo cuando le dijo algo así como que ella estaría en las hojas de albahaca disolviéndose en su paladar.
Y en los espárragos verdes, piensa ahora,
y en las hojas violetas de la remolacha, y en el olivar.
Cómo podría distribuir su cuerpo tanto, tanto,
como para nutrir cada uno de los alimentos con los que ella se fundió?

Tan llena de gratitud
que el amor la desborda.
Nunca habrá forma de devolver lo regalado, lo sabe.
Se siente Tara recibiendo ofrendas, sin parar,
Prajnaparamita, Vajrayoguini.
No necesita más.
Y sin embargo, cada paso es otra ofrenda.
Coger la bicicleta, inhalar el mar,
la entrega en su práctica de artes marciales.
Pedalear en la noche bajo la luna creciente, bordeando el puerto,
absorbiendo el perfume del suelo húmedo por la lluvia.
Esta vida tan llena, tan llena.
Volver a casa. Tenderse bajo el edredón a leer palabras evocadoras. inspiradoras,
y entregarse a la mente sutil, tan profunda.
Tan profunda...




sábado, 1 de abril de 2017

La adicción al sufrimiento.






Amaneció sol de primavera, abriéndose, inspirador.
Volvió a la cama a semimeditar, mente sutil.
Contemplación desde el silencio.
Cuando se levantó, el cielo amenazaba lluvia, oscuros nubarrones.
Después de la higiene habitual (cara, ojos, boca, nariz y manos),
preparó el desayuno como una ofrenda.
El tictac del reloj poniéndole ritmo a la lluvia, si lo necesitara, mientras degustaba el café, el bizcocho casero de algarroba y frutos secos, las fresas.
El cielo había aclarado cuando cogió la bicicleta, bordeando el puerto hasta la playa.
Encontró un mar de olas suaves, limpio (aun después de la tempestad de la noche, sorpresa), piedras bajo las plantas de los pies.
Y un cielo de tonos grises y azules y blancos y más grises.
La luz como el ojo de Dios filtrándose entre los claros.
El agua fría, un abrazo de despertar.
Luego, la piscina exterior, climatizada, la arropó como un balneario cálido, por el contraste, mientras hacía un largo tras otro, a veces en la superficie, a veces en las entrañas cálidas.
Emergió del agua y se dirigió a la hamaca donde había dejado la toalla y la bolsa de la ducha, húmedas por la lluvia suave.
Y se cruzó con esa conversación:
"Son dos caminos diferentes, que te llevan a lugares diferentes."
Sonrió.





Anoche, tras el grupo de estudio, decidieron extender el compartir con una cena ligera.
Alguien preguntó:
Qué es lo que os altera, todavía?
J dijo: "Que me hablen mal, las malas maneras, los gritos, las demandas, las exigencias."
Y ello dio lugar a un debate sobre el habla amorosa y la escucha profunda.
¿Y a vosotras?
L dijo: "Las expectativas, en especial las expectativas de felicidad".
Y debatieron sobre la tiranía de la idea de la felicidad, tan lejana.
M dijo: "El apego al malestar, la adicción al sufrimiento."

En mi experiencia, dijo L, la felicidad, la plenitud y la paz, tienen más que ver con la presencia, con la atención plena, que con las expectativas.
De hecho, no tienen nada que ver con las expectativas.
Yo creo que se trata más de darse la oportunidad de ver que ya están aquí.
Como abrir los ojos, o abrir una puerta.
Parece que tenemos más costumbre de abrir la puerta de la tristeza, la frustración, la rabia...
Pero la puerta de la satisfacción, la plenitud y la alegría, también está aquí.

M escuchaba atentamente y asentía:
El problema es que tenemos más apego al malestar que al bienestar, y por eso el malestar está más presente en nuestra vida cotidiana.

Desde la práctica del malestar y la adicción al sufrimiento, las expectativas de felicidad son pura palabrería. Marear la perdiz, simple autoengaño.
Es como decir que quieres aprender latín mientras te pasas los días practicando inglés.


Cómo es posible que nos aferremos más al sufrimiento y la insatisfacción que a la plenitud y la celebración y la alegría?
He oído en alguna parte que el ego necesita nutrirse de todos estos líos para sobrevivir.
Quizás es nuestra identificación con el ego lo que da lugar a esta práctica cotidiana de la frustración y el malestar, la adicción al sufrimiento.

Quizás.

Pero son dos caminos diferentes, que te conducen a lugares diferentes.

Ya...






Y allí siguieron,
degustando el vino,
los pinchos de verduras,
el silencio,
el amor
y la compañía.




viernes, 24 de marzo de 2017

La renuncia.






Le gusta su casa.
Subir al terrado a recoger la ropa y encontrar sus paseos por Collserola y las meditaciones en la iglesia del Tibidabo.
Y más cerca, el pulmón verde, cotidiano, de la montaña de Montjuic.
La ciudad rodeada por las montañas y el olor a salitre del mar cercano,
y el planear y el graznido de las gaviotas,
que a veces permanecen como estatuas, inmóviles y silenciosas, en las barandas.

Le gusta el olor a ropa limpia.
Bajar por la escalera y celebrar que aún tiene piernas.
Quizás no pueda ejecutar los mae geris y mawashis, y los ushiros, como antaño,
ni probablemente podría seguir a Inma en la práctica del Tog Chöd, que le fascina.
Ya lo sabe, que la cadera y la rodilla a veces se quejan tímidamente,
que sus piernas pesadas le quieren decir algo que aún no alcanza a descifrar.
Pero aún tiene piernas para pedalear la bicicleta y nadar,
para caminar,
y para subir y bajar las escaleras al terrado.
Le gusta tener piernas.

Le gusta el olor a amaranto recién tostado que perfuma la casa
y la recibe al abrir la puerta.
El aroma a jazmín en el baño.
Incluso le gusta el vinagre y el bicarbonato contrarrestando la larga historia de las viejas cañerías.
Y el perfume a naranja y azahar en el pasillo.

Le gusta el silencio. Y la aparente soledad.
Y los sonidos del silencio.
El "estruendo del silencio", como lo llama Thich Nhat Hanh.
Y la abundancia de la soledad, la multitud de presencias, las conexiones infinitas.

Le gusta Tulku Lama Lobsan cuando dice:
"Puedes ir al cielo, o al infierno, o a donde quieras ir. Tú decides."
"No necesitas grandes cosas para ser feliz, puedes encontrar la felicidad en las infinitas cosas que llenan tu vida diaria".




Le gusta ser consciente de su poder.
Aún suenan en sus oídos los mantras que le recetó Mercedes:
I am powerful.
I am strong.
I am healthy.
I am abundant.
Y ella, que al principio la escuchaba con incredulidad y escepticismo
(tan resistente a la filosofía y las afirmaciones positivas),
como siempre, decidió darle una oportunidad
y ver qué pasa cuando se echan a un lado las creencias
y los prejuicios.

Le gusta el calor del verano, evocando el sol plomizo del desierto.
O cuando parece que ha vuelto el gris apacible del otoño.
Y cuando refresca más, y tirita al abrazo del invierno.
Y todo ello en primavera.

Le gusta la luz del atardecer.
La hora violeta, como un cuadro de blancos y azules y grises y rosas y anaranjados
y rojo de fuego.




Ya cuando empezó a descubrir el budismo le enseñaron que no debía renunciar al mundo
(cómo hacerlo, si es el regalo que te permite comprender, y despertar),
sólo había que renunciar al sufrimiento
de la confusión.

Cómo odiar el sueño que vives, tan lleno de señales, de oportunidades?
Qué desperdicio supondría!
Qué ingratitud!




Le gusta el sol de primavera en su estudio.
"Enamórate de la vida", dice Thich Nhat Hanh.
Tienes que vivir la vida enamorada, de la vida.
Y en ello está.





lunes, 20 de marzo de 2017

Primavera.







La nostalgia es una especie de duelo;
lo amado, ausente.
Al fin y al cabo, una forma de amor.
Como seres en otra dimensión, en otro mundo,
pero al menos eres consciente de su existencia
en un universo paralelo.
Irrebatible.
Cuántos mundos hay en este mundo!
Cuántas vidas en esta vida!

La primavera anuncia nuevos nacimientos.
Qué pereza el círculo imparable,
la rueda en continuo movimiento!
Y no te puedes quedar atrás porque la vida ya te empuja.

Lavar la ropa como los pensamientos sucios o usados;
tenderla al sol y al viento, airearla;
comer como un acto de fusión;
desarrollar tu trabajo;
alimentar tus relaciones;
descansar (permiso para no-hacer).
Volver a subirse al tren en marcha.

Y no te puedes quedar atrás
porque la vida
te empuja.





miércoles, 8 de marzo de 2017

Tu dolor es mi dolor.







"Cuando oigo tus gritos, si agudizo mi escucha, siento el susurro de tu sufrimiento. Te miro profundamente y comprendo que me resulta más fácil ver tu rabia que la mía propia.

Aceptando tu malestar, me acerco a ti, y me ayuda a comprender que los dos estamos ahí.

Cuando en mi comunidad, familia, grupo de trabajo o amistades hay enfrentamientos o conflicto, puedo notar el malestar que corre por mi interior. A pesar de que el problema (aparentemente) no vaya conmigo, aunque no sea yo la persona aludida, aunque nadie mencione mi nombre, yo estoy ahí, consumiendo dolor.

Cuando el conflicto estalla produce un estruendo terrible y, aunque sea sólo por el ruido que emite, nos ayuda a reconocer que algo no anda bien. 
Puede dar pereza o miedo, pero habrá que ocuparse de ello. 
Cuando el conflicto subyace oculto entre banalidades, posturas y discursos, un castigo se cierne sobre nosotros. Es el castigo de la incomprensión. Dolor sin nombre. Discusiones sin destino. Sufrimiento gratuito.





Thich Nhat Hanh siempre nos recuerda que no va a ser fácil, que la hermandad es lo más bonito que podemos generar porque es un fruto exclusivo del árbol del amor.

Y de la dificultad surge su esplendor.

Nuestra práctica lleva adscrita la ilusión por la vida. Siempre tenemos la esperanza de que la compasión brote e invada los espacios oscuros de nuestras relaciones. Creemos en nuestra capacidad de amar, abrazar y entender que tu sufrimiento es mi sufrimiento.

Si no me hablas, me estarás castigando con el duro reto de la indiferencia.

Si me hablas de lo que no sientes, estarás traicionando nuestros corazones.

Si hablas descontroladamente, podrás distraer la razón, pero nunca a nuestro sentimiento.

Afrontar un conflicto no es tarea fácil, mil dudas y temores nos sobrecogen. 
Abrir nuestro corazón y buscar la comunicación sincera es el camino de la práctica de la Plena Conciencia."







lunes, 6 de marzo de 2017

Si sufrimos es porque no comprendemos la relación entre los objetos que percibimos y la mente.





Viento.
Crujen sutilmente las ventanas de madera.
Las puertas cerradas dan pequeños golpecitos.
El aire atraviesa los resquicios de los balcones y pasea libremente por la casa.

Le gusta que las ventanas no cierren herméticamente y que el interior de la casa se airee imperceptible, permanentemente, día y noche; el clima mediterráneo lo permite.

Sopla el viento fuera, cruje la madera dentro.
Y suenan los goznes de la puerta al ser empujada por una fuerza invisible.

Marzo y el Buda de la Medicina en el calendario.
El buda azul con el néctar que todo lo cura en sus manos.
El néctar que purifica la mente y hace caer la venda de los ojos.
Y puedes ver al fin.
Y comprender.





"Quien muera sintiendo compasión renacerá en una Tierra Pura.
Gueshe Chekawa quería renacer en los infiernos para ayudar a los seres sufrientes pero en el momento de morir comprendió que ya no podía proyectar infiernos.
La compasión le había purificado la mente y para él los objetos impuros como los infiernos habían dejado de existir.
Si sufrimos es porque no comprendemos la relación entre los objetos que percibimos y la mente."




Cerró el libro y volvió a contemplar los sonidos del silencio.
Y la noche oscura al otro lado de la ventana.
La iglesia del Tibidabo iluminada y a sus pies la noria de colores.
Como una ilustración de nirvana y samsara, la misma hipnosis.
Luces como luciérnagas salpicando la falda invisible de la montaña.





jueves, 23 de febrero de 2017

3ª Noble Verdad: el Nirvana en esta vida.






Quietud.
Día gris.
Un sol tamizado baña el decorado,
filtrándose por una capa densa de nubes.
El sol al otro lado de lo que la vista alcanza a percibir.
El sol siempre presente.
Da igual si lo ves, si lo sientes, o no.
Y la luna.

Prueba a ver el sol cuando la lluvia de polvo del sur no te deja
-se reta a sí misma.

Retentiva mental,
en terminología budista.
Recuerda.
Lo que ya sabes.
Que el sol siempre está ahí, en esta experiencia humana.
Lo veas o no.

Prueba a tocar el nirvana cuando tu cuerpo se descompone.

No deja de estar ahí porque llueva.
Con nubes, viento o nieve, lo veas o no, el sol permanece inmutable.
Y la luna.
No es tan difícil saberlo.

Retentiva mental.
Y vigilancia. Para detectar cuándo lo has olvidado.

3ª Noble Verdad:
el Nirvana existe.
La vida es Nirvana.
Lo sientas o no.
Sólo lo olvidas cuando la hipnosis egocéntrica de separación (2ªNV)
te conduce al sufrimiento (1ªNV).














(Este viernes tiene un compromiso familiar y se perderá la meditación con la sangha, en el Noble Óctuple Sendero, o la forma de vida para reconocer y estabilizar el Nirvana. En esta vida).






martes, 21 de febrero de 2017

En reconstrucción.









Busca el nirvana ahora, aquí y ahora
-se reta a sí misma.
¿Podría?

El tictac, los sonidos del silencio, el motor del ascensor.
La bandeja del desayuno después del desayuno, la cafetera vacía, la tostadora aún caliente.
La ropa tendida balanceándose suavemente al viento.
Sol de primavera.

El cuerpo ofreciéndose a trozos, como una ofrenda. Literalmente.
¿Puedes encontrar el nirvana ahí?

Los obreros solicitan las llaves del portal, la portería, el patio interior.
Empiezan los preparativos para la colocación del andamio,
la fachada del edificio en reconstrucción.

Los cuerpos que habita sufren el paso del tiempo.
Trabajos menores, pero igualmente polvo y ruidos contaminando el espacio vital, durante una temporada.
Ella sospecha que ya para siempre.




Busca el nirvana aquí y ahora.
Se entrega. Qué otra cosa podría hacer?
Navega entre el oleaje, camina entre los escombros.
Aún no comprende.
Pero aun así se entrega.

Qué otra cosa podría hacer?





viernes, 10 de febrero de 2017

Ama y haz lo que quieras.




Última entrega de los 14 entrenamientos
de la Plena Consciencia
del Interser.



"Décimo tercer entrenamiento:
Generosidad.

Consciente del sufrimiento causado por la explotación, la injusticia social, el robo y la opresión, me comprometo a cultivar la generosidad en mi manera de pensar, hablar y actuar.

Aprenderé los mejores medios para trabajar por el bienestar de las personas, animales, plantas y minerales, y practicaré la generosidad compartiendo mi tiempo, energía y recursos materiales con quienes lo necesiten.

Estoy decidida a no robar y a no poseer nada que deba pertenecer a otros.
Respetaré la propiedad de otros pero intentaré impedir que nadie se beneficie del sufrimiento humano o de otros seres."





Atención plena.
Vivir cada minuto del día en estado de consciencia.
Mimando con respeto y amor el santuario en el que me muevo (mi entorno externo, mi cuerpo mismo).

Consciente de la dificultad de mi experiencia de ego separado para sentir como propio el sufrimiento ajeno (especialmente cuando se trata de situaciones lejanas geográficamente, culturas, especies distantes),
consciente de mis limitaciones personales para vivir una vida que no se base en la explotación de otros seres,
tomo la firme determinación de informarme y desarrollar la consciencia de la interrelación de mis hábitos de consumo, actitudes cotidianas, etc.
las causas y los efectos que éstos conllevan.

Asímismo, intentaré denunciar los abusos de poder allí donde se den.
Incluso si ello perjudicara mis propios intereses materiales personales.

Que el amor sea mi motor y fundamento principal y no la acumulación, la imagen social o la zona de confort personal.

Que mis valores y el motor que mueve mi vida se fundamenten en el amor y los cuidados, y no en los intereses egoístas o la inercia de la indiferencia.






"Décimo cuarto entrenamiento: Conducta justa.

Consciente de que el deseo sexual no puede confundirse con el amor y de que las relaciones sexuales motivadas tan sólo por el deseo egoísta no pueden disipar el sentimiento de soledad sino que contribuyen a crear más sufrimiento, frustración y soledad, me comprometo a no involucrarme en relaciones sexuales sin un entendimiento mutuo, sin amor y sin un compromiso a largo plazo, conocido por mis amistades y familia.

A sabiendas de que la mente y el cuerpo son uno, me comprometo a aprender formas apropiadas de cuidar de mi energía sexual y de cultivar la amorosa benevolencia, la compasión, alegría e inclusividad, para mi felicidad y la felicidad de los demás.

Debo ser consciente del sufrimiento futuro que una relación sexual pudiera llegar a ocasionar.

Sé que para preservar mi felicidad y la de otros debo respetar mis compromisos y los suyos.

Haré todo lo que esté en mi mano para proteger a las niñas y niños del abuso sexual, y para proteger a las familias y parejas de que se rompan a causa de un comportamiento sexual inadecuado.

Trataré mi cuerpo con respeto y compasión.

Me comprometo a mirar con profundidad en las Cuatro Clases de Nutrientes y aprenderé formas de preservar y canalizar mis energías vitales (sexual, respiratoria y espiritual) para la realización de mi ideal de bodhisatva.

Seré plenamente consciente de la responsabilidad de traer hijas e hijos al mundo y meditaré sobre el medio ambiente futuro."





Ama y haz lo que quieras.
Que mi conducta sexual y cualquier otra conducta la mueva el amor.
Que el respeto y la consideración estén siempre presentes en mis acciones de pensamiento, palabra y obra.
Y que mi apertura de mente acepte y comprenda cualquier forma de relación, movida por el amor, el respeto y la consideración.

Y que tenga la valentía y la energía para denunciar y actuar con firmeza ante cualquier tipo de abuso, opresión y explotación de cualquier ser (ya sean niñas o niños, mujeres, hombres o animales).

Que el amor, la consideración y el respeto muevan mi vida.

Que sea capaz de amar.

Y desde el amor, cualquier conducta será la correcta.




domingo, 5 de febrero de 2017

El apoyo de la sangha.





"Décimo entrenamiento:
Proteger
y nutrir la sangha.


Consciente de que la esencia y el alma de una sangha es la práctica de la comprensión y la compasión, estoy determinada a no usar mi comunidad budista para mi poder o beneficio personal ni a transformarla en un instrumento político.
Sin embargo, como miembro de una comunidad espiritual, debo tomar una postura clara contra la opresión y la injusticia, y debo esforzarme por cambiar la situación sin tomar partido por ninguna de las partes.

Me comprometo a mirar con los ojos del interser y aprender a verme y ver a los demás como partes integrantes del cuerpo de la sangha.

Como verdaderas células del cuerpo de la sangha, somos también células en el cuerpo de Buda al generar plena conciencia, concentración y visión profunda para nutrirnos a nosotras mismas y al resto de la comunidad.

Seré activa en la construcción de la hermandad, fluiré como un río y practicaré para desarrollar los tres poderes verdaderos (amor, comprensión y capacidad de cortar con las aflicciones) para llevar a cabo el despertar colectivo."





Nunca entendió eso  de "proteger la sangha". La sangha se protege sola. No hay enemigo externo porque lo que parece estar fuera también es "sangha". Cómo establecer separaciones y fronteras? Y cuando se tenga que disolver se disolverá, y quizás nacerá algo nuevo.
No hay nada que proteger, desde su punto de vista. Y sin embargo, nunca cuestionó la importancia de "nutrir" la sangha, cualquier sangha, cualquier relación, incluso consigo misma.
Entonces se dio cuenta de que no se trataba de proteger a la sangha de (contra) nadie, ni nada, sino de nutrirse adecuadamente.
En la interconexión, sin perder la visión clara.
Cualquier sangha (la familia, la escuela, el trabajo, la escalera de vecinas, la ciudad, el país, el planeta), como una red interconectada de células conformando el cuerpo de Buda.

La sangha activa, el dharma en acción.
Como un río que fluye hacia el despertar colectivo.
Hacia el reconocimiento
de la vida despierta
que ya vivimos,
el Buda que ya somos.


Y llegó a la conclusión:
Consciente de que necesito a mi sangha espiritual para fortalecerme, investigar, profundizar, comprender y practicar, tomo la determinación de implicarme, compartir y asistir a meditar en comunidad de una manera regular y asidua.
Para desarrollar el amor, la comprensión y la liberación del sufrimiento, personal y colectivo.






"Décimo primer entrenamiento: Forma de vida correcta.


Consciente de que una gran injusticia se ha llevado a cabo en nuestro medio ambiente y sociedad, me comprometo a no vivir de una profesión dañina par la naturaleza o los seres humanos.
Haré lo posible para elegir un modo de vida que contribuya al bienestar de todas las especies de la tierra y que ayude a realizar nuestro ideal de comprensión y compasión.

Consciente de la situación social, política y económica del mundo así como de nuestra interrelación con el ecosistema, me comprometo a comportarme como consumidora y ciudadana responsable y a no invertir o comprar en empresas que contribuyan al agotamiento de los recursos naturales, dañen la tierra y priven a otros seres de vivir."





A veces le parecía poco, insignificante, su tendencia al consumo local y ecológico, respetuoso con las personas, animales y el medio ambiente.
Era sólo una tendencia, no una firme determinación, pero algo era.
Por otra parte, no se consideraba una gran consumidora y era activa en el dar y recibir
(no necesariamente el intercambio, simplemente dar, o recibir),
objetos de uso como ropa, libros, etc.

Aparte de eso, a veces contemplaba la explotación y la injusticia (de las personas, animales, el planeta), como algo que desbordaba su minúscula aportación.
Entonces, como Avalokiteshvara (el bodhisatva que reconocía triste su incapacidad para salvar a todos los seres), esperaba la llegada de la madre Tara, para ayudarla a comprender mejor.

A veces le tocaba tener un día triste para desear aún más, humildemente, la presencia en su vida de Tara, y Prajnaparamita, y Vajrayoguini,
arrancando de cuajo y de una vez por todas
todos sus miedos.



"Décimo segundo entrenamiento: Reverencia a la vida.

Consciente del enorme sufrimiento causado por la guerra o los conflictos, estoy determinada a cultivar la no-violencia, la compasión y la visión profunda en mi vida diaria.

Trabajaré para promover la educación, la paz, la meditación consciente y la reconciliación en las familias, comunidades, naciones, grupos étnicos, religiosos y en el mundo.

Me comprometo a no matar y a no permitir que otros maten.
No apoyaré ningún acto de violencia en el mundo, en mi pensamiento o en mi trabajo.

Practicaré en la sangha la visión profunda para descubrir los mejores medios para proteger la vida, prevenir las guerras y construir la paz."





Sin visión profunda, esto no es vida.
Sin comprensión profunda, el miedo siempre acaba venciendo.
Y ella sola no podía.
Necesitaba a su sangha para apoyarse
y darse fuerzas
y fortalecer su amor
y profundizar su comprensión del interser.

Como en un naufragio (cuando contemplaba tanto dolor), necesitaba a la sangha como tablas de salvación para mantenerse a flote. Y no sucumbir a la hipnosis de sufrimiento.




Siempre había sentido una profunda reverencia por la vida,
por la atención profunda en cada instante (aquí y ahora),
en cada relación (con las personas, los seres vivos, los objetos aparentemente no vivos).
¿Siempre?, se preguntó.
Podía ver claramente que cuando ganaba el miedo era porque se había olvidado de todo eso,
de la atención plena
y el instante presente.
Cuando ganaba el miedo, tenía más que ver con preocupaciones de futuro y recuerdos rechazados del pasado.

Decidió que tenía que tomarse más en serio la reverencia por la vida (el 12 entrenamiento),
con atención profunda en cada instante presente, aquí y ahora,
con entrega.

Y necesitaba a la sangha
y el dharma
(el cuerpo y la mente de Buda)
para no perderse en el camino.




domingo, 29 de enero de 2017

Cambia el orden de las 4 Nobles Verdades.






La hermana Annabel leía el sutra con el corazón, con atención profunda, desgranando cada palabra.
Por qué Buda, un ser iluminado, iba a enfatizar tanto en el sufrimiento, por qué va a considerar la impermanencia, el cuerpo, la vida misma, como fuente de sufrimiento?
Hay que recordar que las palabras de Buda han sido traducidas e interpretadas innumerables veces.
Probablemente, de lo que se cuenta que dijo o hizo Buda, más de un 90% es inexacto, interpretaciones que se van amplificando y estabilizando en una determinada dirección con el paso del tiempo.


En otro retiro, Thay Doji hablaba de las 4 Nobles Verdades.
Muy prácticas, muy útiles, muy reales.
Son verdades en sí mismas, aun cuando cambiéis el orden, dijo.
Prueba a cambiar el orden.
3ª NV: La vida feliz existe, sin sufrimiento. El nirvana.
4ªNV: Hay una forma de vida para estabilizar un estado feliz, el nirvana. Éste es el Noble Óctuple Sendero.
2ªNV: Pero si caes en la hipnosis de separación, la ignorancia, el egocentrismo que ve la amenaza en "el otro", entonces entras en contacto con las causas del sufrimiento.
1ªNV: Así, desde la ignorancia egocéntrica, el sufrimiento existe.

Prueba a vivir tu vida en este orden: 3ª, 4ª, 2ª y 1ªNV.
Prueba a partir del convencimiento de que la vida feliz, en libertad, sin miedo, el nirvana, existe (3ªNV).
Y a vivir de tal manera que estabilice el nirvana (4ªNV), y nos impida entrar en la ignorancia (2ªNV) que nos conduce a la prisión del sufrimiento (1ªNV), el samsara.

Prueba a vivir desde el ser despierto que ya eres.





En los encuentros organizados en ágapes (en torno a una mesa) o en el compartir de la sangha, ella aún observaba una incipiente alteración interior cada vez que alguien hablaba del "sistema", "la sociedad", "los otros", que no nos dejan ser felices.
El sistema social, la escuela, la familia, el programa que nos controla.
Tan víctimas, tan identificadas con el ser sufriente, con la 1ªNV.
Ésa es una forma de verlo, decía ella.
La sociedad culpable, la cultura culpable, la educación culpable llenándonos de miedos, para controlarnos mejor.
Otra forma de verlo es cuando crees que todo lo que aparece tiene un significado, que es una oportunidad para comprender.
Y si no lo entiendes da igual, porque la vida (el karma, el camino) es inteligente y paciente,
y te dará otra oportunidad. Y otra, y otra.
A veces en una forma que te guste, y consideres positiva (karma positivo) y otras en una forma que consideres dolorosa (karma negativo).




Puedes darle el poder a la sociedad, al otro, culpables, haciéndote la vida tan difícil.
O puedes asumir la responsabilidad de tu vida en un 100%.
Y ya no eres más una víctima.
Y también desaparecieron los culpables.

Sólo quedas tú, como una manifestación de la Vida, viviendo, aprendiendo,
disolviéndote
en lazos
de amor.





viernes, 27 de enero de 2017

Comunicación amorosa y veraz.







"Octavo entrenamiento de la atención plena:
Verdadera comunidad
y comunicación.

Consciente de que la falta de comunicación siempre conlleva separación y sufrimiento, me comprometo a entrenarme en la práctica de la escucha compasiva y el habla amorosa.

Como sé que una verdadera comunidad tiene sus raíces en la inclusividad y en la práctica concreta de ver, pensar y hablar con armonía, practicaré el compartir mi comprensión y experiencias con mi comunidad para alcanzar una visión profunda colectiva.

Estoy determinada a aprender a escuchar profundamente sin juzgar ni reaccionar.

Me abstendré de usar palabras que puedan crear discordia o sean causa de ruptura en la comunidad.

Siempre que aparezcan dificultades tomaré refugio en mi sangha y observaré profundamente, en mí y en los demás, para reconocer todas las causas y condiciones, incluida mi propia energía del hábito, que han originado dichas dificultades.

Me responsabilizaré de toda mi contribución en el desarrollo del conflicto y mantendré la comunicación abierta.

No me comportaré como víctima sino que activamente buscaré caminos para la reconciliación y resolución de todos los conflictos, incluidos los pequeños."




Tomar responsabilidad de lo que pasa en mi vida, desde lo más pequeño a lo más grande.
No soy una víctima sino co-creadora (o creadora) de todas las condiciones y resultados que aparecen en mi experiencia, exterior e interior.

Asumir la responsabilidad de la comunicación, sincera, honesta y valientemente. Sin autoengaños. Sin justificaciones (del ego) o escapismos.
La comunicación para la comprensión y el bienestar colectivo, no para proteger el ego como un niño malcriado.

Miraré siempre la intención que hay detrás de cada intento de comunicación.
Y, si percibo el enfado, el deseo de "ganar", control o manipulación, determinaré si es el momento adecuado para hablar o para guardar silencio.

Que la comunicación parta siempre del amor y el deseo del bienestar colectivo.






"Noveno entrenamiento: Habla amorosa y veraz.

Consciente de que las palabras pueden crear felicidad o sufrimiento, me comprometo a aprender a hablar con la verdad, con amor y de forma constructiva.
Usaré sólo palabras que inspiren alegría, confianza y esperanza, de modo que promuevan la reconciliación y la paz en mí misma y en los demás.
Hablaré y escucharé de modo que pueda ayudarme a mí misma y a los demás a transformar el sufrimiento y a encontrar salidas a las situaciones difíciles.

Estoy determinada a no mentir en interés propio o para impresionar a las demás personas, ni a pronunciar palabras que causen división o generen odio.

Protegeré la alegría y armonía de mi comunidad, absteniéndome de hablar acerca de las faltas de otra persona en su ausencia, y siempre me preguntaré a mí misma si mis percepciones son correctas.

Hablaré siempre con la intención de comprender y ayudar a transformar la situación.

No propagaré rumores ni criticaré ni condenaré cosas de las que no estoy segura.

Haré todo lo posible por denunciar situaciones de injusticia, incluso si al hacerlo mi seguridad se viera amenazada o me creara dificultades."




Proteger la alegría.
Proteger la alegría y la armonía.
Y la confianza.

Que mis palabras, o mis silencios, no saboteen mi bienestar ni el de los demás.

Que la escucha sea realmente escucha, y no espera (a que me llegue mi turno).
Que me ayude a comprender.

Que la escucha sea profunda y abierta.
Sin interferencias de mis intereses personales.

Que mi interés personal sea la verdad, el bienestar y la armonía colectiva.





miércoles, 25 de enero de 2017

El enfado es producto de una visión distorsionada de las cosas.






Estimado D.
Creo que me preguntas sobre cómo afrontar la ira.
Cómo identificar y manejar esa mirada parcial que se concentra en lo que no me gusta (de la situación o persona objeto de mi enfado) e ignora absolutamente todas sus posibilidades, los beneficios que le aporta a mi vida o a las de los demás.
Cómo manejar esa mirada egocéntrica que se centra en mi rabieta personal y no me da la oportunidad de comprender su punto de vista, sus condiciones y circunstancias.
Cómo manejar la experiencia de enfado.

Yo creo que para empezar es importante tener muy claros los beneficios o perjuicios que le aporta la experiencia de la ira a mi vida.
Y así decidir de qué parte estoy.

Si soy de esas personas que creen que la ira es un motor que me pone en acción y me da fuerzas para cambiar las cosas, y mejorarlas, no voy a frenar la experiencia del enfado en mi vida, por mucho que me lo repita a mí misma, porque en mi mente y en mi corazón creeré que es un sentimiento útil.

¿Realmente lo es?
Quizás en algunas ocasiones pueda resultar activador, pero yo no creo que eso sea gracias a la ira sino a otro motor más fuerte que también está presente, y que podría ser el amor, el compromiso social o lo que sea.

El enfado en sí mismo es energía, sí, y resulta explosiva, pero no necesariamente energía creativa, lúcida y acertada. En muchas ocasiones todo lo contrario.





En mi experiencia personal, si quiero hacer una lista de los beneficios de la ira, se me queda muy corta, y en muchos casos no son beneficios reales a medio y largo plazo sino que pueden tener consecuencias no deseadas.
Sin embargo, la lista de los perjuicios del enfado puede ser interminable.

Me saca de mi centro y de mi visión clara; me convierte en un ser irracional y parcial; me engaño creyendo que mi punto de vista es el único correcto; me altera y perjudica a mi salud; convierto a la otra persona (objeto de mi ira) en un monstruo, todo producto de mi mente; me hago daño a mí misma y también a los demás, incluidas las personas que amo; puedo decir o hacer cosas que rompan decisivamente conexiones importantes en nuestra relación...
La lista es interminable.





Anoche soñé que encontraba a una persona cercana haciendo algo que contradecía lo que me había dicho hace unos días. Así que le confronté como un espejo con su contradicción, haciéndole ver que hacía uso de argumentos interesados en cada momento según le convenía, en defensa de sus intereses, no de la verdad. La otra persona se defendía atacando (no con respuestas concretas sobre el tema) y yo me alteraba aún más, consciente de que esta confrontación podía acabar con nuestra relación. Pero no podía parar.
Cuando me desperté, di gracias a que todo había sido un sueño y aún tenía a esta persona en mi vida.
¿Que tiende a "protegerse" con argumentos interesados? No es la única persona que lo hace, y desde luego no es razón para acabar con todo lo que sí aporta a mi vida, y yo a la suya.
Y cuando no estoy bajo la influencia del enfado lo puedo ver claramente y no me cuesta respetarla.
Por el contrario, cuando estoy bajo la influencia del enfado, aun cuando también lo vea (que es una persona positiva en mi vida, que lo estoy perdiendo todo y nos estamos haciendo mucho daño), probablemente me resulte muy difícil parar.
No tengo control sobre mí misma.

Lo que me lleva a otro de los perjuicios del enfado que consiste en que me quita la libertad.
Me controla.
Soy su esclava.





Una vez que tengo claros los perjuicios del enfado, sé que no lo quiero en mi vida.
Pero hay otros motivos por los que no lo quiero en mi vida (no sólo porque causa muchos destrozos).
También y sobre todo, porque es una mirada distorsionada y no responde a la realidad.


Recuerdo cuando mi hija era pequeña y la recogía de la escuela y, a veces, me hablaba de alguna de sus amigas que había hecho algo muy mal. La dejaba que me contara sobre su amiga, lo mala que era, etc, etc. Cuando parecía que ya se había desahogado, le preguntaba: ¿hay algo bueno que te guste de ella? Pero si estaba enfadada, generalmente respondía que no, que no había nada bueno en la otra niña. Y entonces ella comprendía. Que eso no podía ser cierto.
Si no encuentras nada bueno en la otra persona (especialmente si se trata de una amiga o alguien cercano con quien compartes parte de tu vida) es porque tu visión está siendo distorsionada.
No te la creas.


No te creas la visión del enfado, es parcial y engañosa.
Es como mirar un cuadro completo, lleno de formas y matices y colores, o una película con un guión largo y profundo y complejo, y quedarte sólo con un par de trazos que te causan desagrado, obviando e ignorando todo lo demás, que podría ser fuente de disfrute e inspiración.
No sólo es un desperdicio, es un autoengaño.
La visión del enfado no es real. No te la creas.
No la justifiques.
No la defiendas.






Dicho esto, no estoy proponiendo que la alternativa sea la resignación, el resentimiento, el no hacer nada o no decir nada.
Todo lo expuesto más arriba tiene que ver con la emoción, la experiencia de la ira.
Lo que sienta que debo hacer, o no hacer, es otro tema
(que puede tener que ver con el octavo entrenamiento, "Verdadera comunidad y comunicación", y el noveno ("Habla amorosa y veraz", que veremos más adelante).
Y ésa es una decisión que corresponde a cada cual.

Para resumir, una vez más en palabras de San Agustín:
Ama y haz lo que quieras.

A ser posible desde el amor.
O al menos desde la cordura.
No desde la tiranía del enfado.