sábado, 31 de agosto de 2013

Quién soy yo?



¿Quién eres tú?

por Gangaji



La pregunta más importante que puedes hacerte en la vida es, ¿Quién soy yo?
A menos que esta pregunta haya sido verdaderamente respondida, no sólo de forma convencional, seguirás teniendo hambre de saber. No importa cómo te hayan definido los demás, bien intencionados o no, y no importa cómo te hayas definido a ti mism@, ninguna definición puede traer una certidumbre duradera.


No es difícil ver que este pensamiento inicial, "Yo soy alguien", conduce a todo tipo de estrategias: ser un mejor alguien, un alguien más protegido, un alguien con más placer, más comodidad y más logros. Pero cuando se cuestiona este mismo pensamiento básico, la mente encuentra a un yo que supone que está separado de lo que ha estado buscando.
Esto se llama auto-indagación.


La pregunta más básica, ¿Quién soy yo?, es la que más se pasa por alto. Pasamos nuestros días diciéndonos a nosotros mismos o a los demás que somos alguien importante, alguien sin importancia, alguien grande, alguien pequeño, alguien joven o alguien viejo, pero en realidad nunca cuestionamos esta suposición más básica. Si dices que eres bueno o malo, ignorante o ilustrado, estos son todos sólo conceptos en la mente.


Cuando la pregunta ¿Quién? es seguida, de forma inocente y pura, todo el camino de vuelta a su fuente, hay una enorme realización asombrosa: ¡no hay ninguna entidad en absoluto! Sólo hay el indefinible e infinito reconocimiento de ti mismo como inseparable de todo lo demás.




Tú eres libre. Tú eres todo. Tú eres sin fin. No hay un final ni límite para ti. Cualquier idea sobre ti aparece en ti y desaparecerá de nuevo en ti. Tú eres conciencia, y la conciencia es consciencia.

Deja de nuevo tu consciencia en el espacio donde no hay una historia, donde no hay pensamiento. Si surge un pensamiento, observa como pasa. No es bueno ni malo. Es sólo un pensamiento, que no tiene nada que ver con la verdad esencial de quién eres.




El mundo no es como piensas que es. Tú no eres quien crees que eres. Yo no soy quien crees que soy. Tus pensamientos sobre el mundo, tú mism@ o yo se basan en percepciones. Ya se trate de percepciones internas o externas, son limitadas.
Reconoce eso y escucha la invitación a la verdad de ti mism@, que no puede ser percibida o imaginada, y sin embargo lo impregna todo.





Cuando se detiene toda actividad mental en torno a quién crees que eres, se produce una grieta en la autoridad de la percepción, en la estructura de la mente. Te invito a entrar por esa grieta. Pasa a través de esa abertura. Cuando lo hagas, la mente ya no estará llena de su última auto-definición. En ese momento sólo hay silencio. Y en ese silencio es posible reconocer la realización absoluta: la verdad de quién eres.


La verdad de quién eres no se puede pensar porque es la fuente de todos los pensamientos. La verdad de quién eres no puede ser nombrada o definida. Palabras como alma, luz, Dios, verdad, ser, consciencia, inteligencia universal o divinidad, aunque sean capaces de evocar la dicha de la verdad, son muy insuficientes como una descripción de la inmensidad de lo que realmente eres.




La verdad de ti mism@ no es ajena a ti. En realidad, está tan cercana que no puedes creer que seas tú. En cambio, has aceptado el condicionamiento de los padres, culturas y religiones como la realidad de ti mism@ en lugar de lo que siempre ha estado contigo –más cercano que los latidos de tu corazón, más cercano que cualquier pensamiento, más cercano que cualquier experiencia.


La verdad de quién eres es intocada por ningún concepto de quién eres, ya sea ignorante o ilustrado, sin valor o grandioso. La verdad de quién eres es libre de todo eso. Tú ya eres libre, y todo lo que bloquea tu realización de esa libertad es tu apego a alguna idea de quién eres. Este pensamiento no te impide ser la verdad de quién eres. Tú ya eres eso. Te separa de la realización de quién eres. Te invito a que dejes que tu atención se sumerja dentro de lo que siempre ha estado aquí, esperando abiertamente por su propia auto-realización.

¿Quién eres en realidad? ¿Eres alguna imagen que aparece en tu mente? ¿Eres alguna sensación que aparece en tu cuerpo? ¿Eres alguna emoción que pasa por tu mente y cuerpo? ¿Eres algo que otra persona ha dicho que eres, o eres la rebelión en contra de algo que otra persona ha dicho que eres? Estas son algunas de las muchas posibilidades de identificación errónea.




Nuestra identificación errónea más fuerte, tal vez incluso más que la identificación con el cuerpo, es la identificación con el pensamiento. Se nos ha enseñado a creer "Pienso, luego existo (soy)", en lugar de la verdad, que es: "Yo soy, luego pienso". Damos al pensamiento la autoridad para definir lo que somos. Si yo creo que tú estás separad@ de mí, basándome en sensaciones o percepciones físicas, ese pensamiento tiene la autoridad como árbitro de la realidad.

En nuestras mentes, los pensamientos toman el lugar de Dios y también toman el lugar del diablo. Una guerra se está librando entre los buenos pensamientos y los malos pensamientos. Surge el deseo de acumular más pensamientos buenos para que puedan derrotar a los pensamientos malos, y así las fuerzas de la luz puedan derrotar a las fuerzas de la oscuridad. Estás condicionad@ a creer que si los pensamientos buenos ganan tu ser superior gana, y estarás en paz.

Es cierto que la experiencia de la vida es mucho mejor cuando tu corriente mental tiene abundancia de pensamientos buenos. Es igualmente cierto que la contaminación de la mente con pensamientos negativos o malos da como resultado una mente y cuerpo envenenados. Sin embargo, lo que se pasa por alto es que, en el fondo, está siempre la conciencia pacífica, inmóvil. Lo que se pasa por alto es que lo que realmente eres ya está en paz. Ganar y perder no tienen nada que ver con la verdad de quién eres.



El equilibrio y el re-equilibrio y la re-forma y el re-inventar de lo que tú llamas "yo" es sólo un pensamiento, con otro pensamiento procesado por encima de ese, y luego otro pensamiento. Los pensamientos de quién eres vienen de dos facultades de la mente: el poder de recordar el pasado y el poder de proyectar hacia el futuro. Los pensamientos del pasado y del futuro crean el pensamiento actual de quién eres.


A medida que surjan pensamientos, tienes una opción. Tu mente puede seguir los pensamientos o quedarse quieta, dejando que surjan sin tocarlos. Mi invitación es parar: no construir pensamiento sobre pensamiento, no fantasear o reproducir acontecimientos antiguos. La opción es que la mente esté quieta, y en esa opción está la posibilidad de reconocer lo que siempre está quieto, ya sea que haya pensamientos o no.

En el momento de reconocer lo que no puede ser pensado, es el momento de reconocer quién eres. Es un momento de rendición de la mente al silencio. El único obstáculo para realizar la verdad de quién eres es pensar en quién eres. Realmente es así de simple.

El enorme sufrimiento de la identificación personal se centra en lo que ni siquiera existe. La historia de quién eres en realidad no existe. La identificación personal comienza con un pensamiento, un pensamiento que va acumulando poder, ya que se acepta y practica todos los días. Luego se junta con otros pensamientos para apoyarlo, para aumentarlo y para tratar de perfeccionarlo.






El pensamiento de quién eres es imaginado y fabricado a partir de una cadena de pensamientos, un personaje generado por la mente. Cuando el pensamiento de quién eres es examinado completamente, se descubre que no es nada.


La identificación personal tiene que ver con un "yo" —un cuerpo, un ego que quiere conseguir algo. Tal vez el cuerpo quiere más comida, más vivienda o más prendas de vestir. Tal vez el ego quiere más poder, más estatus, más reconocimiento, más iluminación. Cualquiera puede mirar en su vida y ver cómo esto conduce a más, el desequilibrio que supone, y cómo puede impedir que se reconozca la verdadera alegría y la satisfacción de simplemente existir. Incluso si nunca llegaras a tener nada más, si este momento es plenamente satisfactorio, en este momento hay más que suficiente para la felicidad de ser. Pero mientras haya un apego a la historia de un individuo que necesita ser más y tener más, la absoluta realización que siempre está presente como la verdad de nuestro ser se pasará por alto.

En el pasado, no ha habido muchas personas que hablaran de lo que es eterno, de lo que no se puede perder, de lo que ya es la verdad de lo que somos. Y, en general, los que han hablado de esto han sido mal interpretados. La forma en que la mayoría de las personas les escuchaban se basaba en la esperanza: "Si consigo lo que este gran ser está diciendo, entonces tendré lo que este gran ser tiene, y nunca me podrá ser quitado". Después, toda la energía se dirigía al intento de conseguir algo o de encontrar algo mejor.



Te invito a no hacer nada. Te invito simplemente a investigar directamente dentro de ti mismo para ver lo que ya es inmortal, lo que ya está aquí presente, lo que ya es la verdad de quién eres.












Este artículo apareció en la revista Sacred Pathways
(edición de Noviembre/Diciembre 2005).



jueves, 29 de agosto de 2013

Tú eres el Buda.









Amiga mía:

Quiero compartir contigo la siguiente charla escrita por
Adyashanti en preparación para el retiro de silencio que impartió en julio de 1997:


"A partir de ahora, en este momento, te pido que seas el Buda. Te pido que permanezcas quieto, absolutamente firme en tu intención de despertar a la Verdad de tu Ser.
Esto es lo que el Buda hizo. Él no dijo: "Lo intentaré". Él no dijo: "Espero encontrar la Verdad". Él no dijo: "Haré lo que pueda". No dijo: "Si no en esta vida, quizás en la próxima vida". Llegó a un punto donde él no buscaba a nadie que le dijera la Verdad o le mostrara la Verdad. Llegó a un punto en que asumió todo por sí mismo. Se sentó solo bajo el Árbol Bodhi y prometió no abandonar hasta que la Verdad fuera realizada.
El poder de esta intención tan simple, pero inquebrantable, y la actitud absoluta de ser liberado en esta vida lo impulsó a despertar al simple hecho de que él y todos los seres ya están liberados —que todos los seres son la libertad misma. Pura conciencia despierta.

El Buda no era diferente de ti. No diferente. Es por eso que sirve como un buen modelo, porque él era lo que tú eres ahora. Así que no adores al Buda.

No le pongas en un pedestal. Ni siquiera lo admires. Conviértete en él. Ten las mismas intenciones, toma la misma postura. ¡Sé el Buda ahora! Pon fin a toda dilación, a todas las excusas,
a todas las reverencias ante las figuras santas del pasado o del presente.






 ¡Ponte de pie!
¡Tú eres el Buda! ¡Eres la libertad misma! ¡Deja de soñar tu sueño! ¡Deja de fingir que estás en cautiverio —deja de contarte esa mentira! ¡Deja de fingir que eres alguien, o algo! Tú eres nadie, tú eres nada! Tú no eres este cuerpo ni esta mente. Este cuerpo y esta mente existen en quien y lo que tú eres. Eres consciencia pura, ya libre, despierta, y liberada. Ponte de pie y sal de tu sueño. Estoy aquí para decirte que puedes hacer esto.
Sal del sueño de tus conceptos e ideas. Sal del sueño de lo que imaginas que la iluminación es. Sal del sueño de quien crees que eres. Sal del sueño de todo lo que siempre has conocido. Sal del sueño de ser una persona engañada. Deja de decirte a ti mismo esas mentiras y soñar esos sueños. Sal de todo eso. Puedes hacerlo. Nada te detiene. No hay requisitos ni prerrequisitos para despertar. No hay nada que deba ser hecho, nada que pensar, ningún sitio a donde ir.
Simplemente deja todos los sueños. Deja todas las acciones. Deja todas las excusas. Simplemente párate y quédate quieto. Permanece sin esfuerzo. La Gracia hará el resto.
En cada momento de aquí en adelante, ten la intención de experimentar directamente la Verdad, tu verdadero Ser liberado. No pienses acerca de la Verdad —directamente vuelve a tu experiencia aquí, ahora, de instante en instante. Experimenta la Verdad. Experimenta tu Ser. Sumérgete en tu experiencia. ¡Tu experiencia! Tu experiencia de oír, de ver, de gustar, de respirar, de los latidos de tu corazón, de tus pies tocando el suelo, de los pájaros, del viento.

Experimenta la inmensidad de lo que eres. Experimenta la libertad de quien eres. Tú eres el Buda – experimenta eso. Tú eres el Buda."


Como post data, quisiera reproducir lo que el mismo autor dijo más tarde:




"Nada de esto es algo que alcanzar, porque no es alcanzable. Es simplemente lo que es en la verdad de tu ser. Es simplemente lo que es. No se puede alcanzar lo que naturalmente es. Y nadie en ningún lugar nunca puede decirte cuándo ni por qué, ni en qué medida dejaste la mentira; la dejaste cuando la dejaste, generalmente cuando nada más funciona".











lunes, 26 de agosto de 2013

Nadie está viviendo la misma película que tú!








Querido amigo:

Ya sé que te dije que he abandonado
el café, en líneas generales,
pero esta vez tocaba celebración y,
al final, cogí el molinillo y preparé una cafetera, tostadas de pan de chapata con aceite de lino y azúcar negra, un poco de tahín de sésamo blanco y unas lonchas de queso.
Delicioso brunch bajo las gotas de lluvia sobre el cristal de la galería.
Parece que ahora ha parado de llover y dentro de un rato cogeré la bicicleta camino
del mar, el mar que surge del aire gris y las gotas de lluvia.
En el tendedero, el viento azota con fuerza el pañuelo palestino que suele cubrirme cuando salgo del mar y las toallas de la ducha. La lluvia de la mañana las mantiene mojadas. Por un instante, sale el sol entre las nubes como un milagro de la naturaleza.
El sol, un milagro de la naturaleza, las nubes, el viento, la lluvia...
Continúa la proyección de bellos espectáculos cuando aún no se ha ido agosto, como preámbulo de los bellísimos espectáculos que brotan de las manos mágicas de septiembre, el año nuevo -septiembre siempre fue para mí la puerta abierta al año nuevo, más que el nuevo año oficial.




Retiro de silencio en mi mandala particular. El tic-tac del reloj hace aún más profundo,
si cabe,
el retiro de silencio, más intenso el silencio
del retiro.











Le regalé a mi amigo "El quinto acuerdo" de Miguel Ruiz.
En realidad, él me había pedido "Los cuatro acuerdos" o "La maestría del amor",
pero esta manía mía de mantener en circulación los libros que merecen la pena
hizo que no me quedará ningún ejemplar disponible. Así que le sorprendí con
el siguiente y menos conocido: el acuerdo nº 5.



Querida amiga:


Quiero agradecerte tu regalo -aunque
no sé, al final va a salirme un poco caro :)
y es que me ha impresionado tanto que he acabado comprando varios ejemplares,
para mi hija, mi cuñado, mi amigo ...
Acabo de empezar a leerlo y ya me ha fascinado su analogía de la vida como la proyección de una película,
en realidad de varias películas.

Un día, decides pasar la tarde en el cine; entras en una sala y la encuentras prácticamente vacía, sólo una persona ocupa las butacas del público. La película ya ha empezado, miras a la pantalla y, sorpresa, ves que se trata de tu propia vida; ahí estás tú, tu madre y tu padre, tu familia, tus amig@s, tus compañer@s de estudio o trabajo...
Y adivina quién es esa persona que mira la película: eres tú!




Te quedas durante unos minutos mirando la película, emocionad@, y finalmente decides cambiar de sala.
Entras en otra sala, también prácticamente vacía de público, sólo hay una persona mirando la película ya empezada. Curioso, porque esta película también te resulta familiar. Y entonces te das cuenta de que son los mismos personajes de la otra película, los personajes de tu vida. Pero esta película no tiene nada que ver con tu vida! Los personajes son diferentes! La historia es diferente! Todo es diferente! Y quien está viendo esa película es... tu madre!
Su película de tu vida no tiene nada que ver con la tuya. O acaso es la película de su vida.
Desconcertad@, te vas a otra sala, y ocurre algo similar: parecen los mismos personajes de tu vida pero la película es otra y los personajes son otros también! Y la única persona en el público es tu pareja! Cómo puede tu pareja estar viendo esa versión descabellada de tu vida? O acaso es su vida!
La historia se repite en otras salas del cine, que miran películas diferentes tu hija o tu hijo, tu amiga, tu compañero de trabajo, etc.
Nadie está viendo la misma película que tú!
Nadie está viviendo la misma película que tú!

























sábado, 24 de agosto de 2013

Coletazos del viejo yo.













Era Charlotte Joko Beck
(La vida tal como es. Enseñanzas Zen. Gaia Ediciones)
de quien leía el otro día que el crecimiento personal no sirve.
No es que no sea suficiente, es que no sirve.
El crecimiento personal te ayuda a mejorar "el modelo actual", venía a decir.
En lugar de eso, Joko aboga por la "transformación", transformas el viejo yo en otro.
Lo sueltas, lo pierdes (el viejo yo), para convertirte en otro.
En la pérdida, el duelo dolerá.
Por esa manía que tenemos de sufrir las pérdidas, aun cuando signifiquen una liberación y una puerta abierta a algo mejor.
Pero da igual que duela. Ya pasará.
Y tu vida, tu yo, serán experiencias nuevas.
Que también pasarán.











Hablaban de todo esto en la terraza de un bar. Era una zona peatonal de moda en Barcelona. Nadíe habría adivinado que se trataba de una reunión de viej@s amig@s de la sangha, para compartir, investigar, practicar y caminar el único camino que les importaba -si camino hubiera.



Pero tu nuevo yo sólo será uno más -dijo ella.
El viejo yo aún se mantendrá ahí por un tiempo.
El viejo yo y los otros viejos yos, ahí se mantendrán por un tiempo, como un animalito agonizando, a veces parece que ya se fue, pero reaparece de vez en cuando dando coletazos.




A veces les llamamos "perturbaciones mentales" e insistimos en odiarlas, machacarlas, aniquilarlas con la espada de la sabiduría.
Por ejemplo?, le preguntó él.
Como cuando aparece en mi vida una tendencia egocéntrica, de celos o enfado, frustración o rabieta porque no se cumplen mis deseos.
A veces aparecen y sólo puedo contemplarlas con compasión, con el mismo amor que siento por los demás personajes que aparecen en mi vida. Los que denomino "tú" y los que designo "yo".
Así que contemplo al yo herido como contemplo al yo compasivo y paciente, con el mismo amor.
Contemplo la actuación del yo celoso, cuando aparece, con compasión; le veo aparecer, debilitarse y disolverse.
Tengo que decirte que, con la práctica de la contemplación, cada vez actúa menos; aparece y causa esos estragos emocionales, pero actúa menos y menos, cada vez.
Y duele menos y menos, cada vez.
Son los últimos coletazos de los yos que están desapareciendo de escena, porque ya no tienen una función que cumplir.

¿Así que no hay que odiar a nadie, ni a nada, ni siquiera a las perturbaciones mentales, los peligrosos engaños?

Ama y haz lo que quieras -dijo ella.
No lo digo yo, lo dijo San Agustín.

Y Consuelo Martín dice: cuando amas, se acabó el odio.
No puedes amar a una persona y odiar a la otra.
Deleitarte en esta situación y ofuscarte con otra.
Cuando amas, el amor lo impregna todo, lo abraza todo.
Lo "comprende" todo.

Cuando algunos de tus viejos yos reaparezcan (esa tendencia, esas impresiones
que vienen de antiguo), contémplalos con la misma ecuanimidad con que contemplas
a los yos más ligeros y amables,
con más compasión si cabe.

Les verás debilitarse, disolverse y desaparecer.

Sólo es una hipnosis más,
un fotograma
de la vieja película.





sábado, 17 de agosto de 2013

Que duela... (O de qué va esto de la renuncia)







A veces, perder es como un regalo del cielo.
Quizás siempre lo es, pero
a veces lo ves.

A veces el dolor duele hasta lo más profundo
y entonces sientes que es como una espina clavada,
al sacarla.
Te habías habituado tanto a ella, al dolor de la espina clavada en la carne,
que cuando vas a sacarla (tienes que sacarla, lo sabes)
te resistes
de miedo,
del doloroso miedo imaginado
al dolor.
Y cuando la sacas es liberador y es, sorpresa,
gozoso como un orgasmo.
El placer de sacar la espina enterrada en la carne,
lentamente, conscientemente
presente.









A veces duele
(parece que le duele al yo que crees ser)
el desprecio de alguien, la culpa, las facturas del hijo herido, la vergüenza del pasado o el miedo al futuro,
la pérdida,
la separación, el asalto, la enfermedad o la muerte,
parece que duele, que va a doler mucho, muchísimo,
hasta perder el sentido.
Y lo pierdes.
Pierdes el sentido, como un lastre,
como te deshaces de un lastre para volar más ligera.
Pierdes el sentido
y despiertas
 con un sentido nuevo.

A veces el dolor resulta liberador
si le dejas que te abra la puerta,
si puedes mirar por detrás de él.





PD: "La verdadera dicha se encuentra detrás de lo que denominamos depresión
y de lo que denominamos euforia".
Detrás de lo que denominamos dificultad o mala suerte
y detrás de lo que denominamos buena suerte.
("La vida tal como es". Charlotte Joko Beck).


PPD: De qué va esto de la renuncia? De descubrir, quizás, que, en la renuncia,
tras la renuncia, sólo hay, en realidad, un proceso liberador. Y gozoso.




viernes, 16 de agosto de 2013

El Sutra del Corazón.





La forma es vacía; la vacuidad es forma.
La vacuidad no es otra que la forma; la forma a su vez no es otra que la vacuidad.

Todos los fenómenos son meramente vacíos, no tienen características.
No son producidos y no cesan.
No tienen mancha ni están libres de ella.
No experimentan decrecimiento ni crecimiento.

En la vacuidad no hay forma ni sensación ni discernimiento ni factores productores ni consciencia.

No hay ignorancia ni extinción de la ignorancia.
Ni envejecimiento ni muerte
y ni siquiera extinción del envejecimiento ni de la muerte.

No hay sufrimiento
ni origen ni cesación
ni camino
ni percepción excelsa
ni realización
ni tampoco no realización.

Y, porque no hay realización,
los bodisatvas confían y permanecen en la perfección de la sabiduría;
sus mentes no tienen obstrucciones ni miedo.






(Del Sutra del corazón).

martes, 13 de agosto de 2013

Verano del 2013.








Volvamos al haiku.

A la presencia en verso libre.
A la presencia.



Verano.
Mediodía.
Siesta de agosto.
Sin siesta.
Abiertos los sentidos, la contemplación.
Luz a raudales.
Sinfonía de pájaros.
Algún coche de paso.
El golpe de martillo, las obras del verano.
Un perro llora como una criatura, como un bebé humano.
Calor.
Que se detenga.
Que no tenga prisa lo nuevo
por llegar demasiado pronto.
No le tiene miedo al calor
ni al frío
ni a la oscuridad
ni a la luz desbordante, cegadora.
No deja que la ciegue la luz
ni la oscuridad,
la privación
ni la abundancia.
Las ve
pasar.
Nunca se quedan.
Cada instante es eterno y perfecto
y pasa
para dar paso a otro instante eterno
y perfecto.

Verano del 2013
eterno,
verlo ser,
verlo pasar.
Sin miedo al otoño.
Tan perfecto,
tan eterno,
cuando aparezca.
















Perfume en la piel,
celebración en los poros.
Perfume de mar y salitre,
de piscina y cloro,
de ducha y gel de aceite de argán.
Sumergirse en el agua del mar,
de la piscina,
del sudor
propio
o ajeno.

La iglesia del Tibidabo adormecida, la montaña difuminada en la distancia bajo el impacto de la luz del día
no es más que la promesa de la iglesia iluminada al llegar la noche,
la montaña perfilada al atardecer,
la gama de luces y colores del crepúsculo.

Todo es exactamente lo que es
y eso incluye la semilla de futuro.
Igualmente
presente.

El olor a pintura de la puerta del balcón.
es sólo parte de la acuarela de luces y colores,
aromas, grados y matices.

No existe el juicio humano,
la preferencia o la aversión
-bueno o malo, agradable o desagradable, sanador o tóxico, favorable o perjudicial.
Todo está bendecido.

Es como es,
simplemente sagrado,
divino.
Perfecto.

Es lo que es.
Verano
urbano
del 2013.






lunes, 12 de agosto de 2013

El manual de instrucciones.








Cuando compras una lavadora, suele venir con un manual de instrucciones.
Lo mismo si adquieres una nevera o una panificadora doméstica; hasta una batidora o un molinillo de café.
Pero cuando llegamos a esta vida, no lo tenemos tan fácil.
El manual de uso de la vida lo tenemos que ir descubriendo personalmente, individualmente.


Ocurre, a veces, que, por muchos años que pasen, da la impresión de que sigues sin saber cómo funciona esto.
A veces, tiendes a mostrarlo abiertamente
y le vas haciendo la crónica a quien lo quiera oír (es el modo queja).
Otras veces no; callas, pero lo sabes por las señales.
Qué señales? Por ejemplo, en el padecer constante; en la tendencia a repetir pautas en la vida, de sufrimiento personal y hacer sufrir a los demás; en las tendencias obsesivas, de victimismo, culpa, insatisfacción...






Sabes que vas comprendiendo el manual de uso de esta máquina (esta vida humana) por la ligereza,
la desdramatización, la capacidad de amar y de empatía, la comprensión -de los demás y de una misma. Por la reducción del sufrimiento y la abundancia de situaciones de disfrute. Por el crecimiento del sentido del humor. Por la ecuanimidad.
Por la mirada apacible (y hasta divertida) ante las situaciones adversas
o favorables.


En definitiva, por la capacidad de disfrute
y de soltar apegos y obsesiones.


Desengáñate. ya lo decía el poeta:
Si tú no tienes felicidad, de sabi@ no tienes ná.




sábado, 10 de agosto de 2013

Que el Dharma no te aleje del dharma.









A veces recibo emails preciosos, sencillos, inesperados.
Como éste:

Me gusta mucho tu blog. Antes de dormir leo una o dos de tus reflexiones.
Tengo 15 años y voy empezando en el estilo de vida budista.

Saludos.


Sent from my iPhone.



15 años y abriéndose al dharma, qué hermosa aventura para compartir, en la parte que me toque.


Querido amigo D:





Muchísimas gracias por hacérmelo saber y muchísima suerte en tu camino -virtual, ya sabes,
porque ya debes haberme oído decir en más de una ocasión que sospecho que el "camino" no existe.



Dicho esto, y como ya debes saber, aquí insistimos reiteradamente en que la vida es un libro de dharma.

Así que no es casualidad que, después de llegarme tu email, vuelvo al libro que me ocupa para mi próxima entrevista profesional ("¿Tienes 1 minuto al día para mejorar tu salud?", de Alejandro Lorente), abro una página al azar y me encuentro con una historia budista que desearía compartir contigo:


Cuenta la leyenda que un rey del norte de la India quería conocer a Buda, el iluminado, para lo cual le invitó a asistir, junto a sus discípulos, a una espléndida comida que ordenó preparar.


Es sabido que en aquellos tiempos nadie gozaba de más consideración social que los monjes ascetas recluidos en monasterios o bien aislados en el bosque.
Estos ascetas renunciaban a todas sus posesiones, familia y a todo aquello que tuviera relación con la vida mundana.
El premio de esta renuncia no era poca cosa:
la iluminación, el despertar absoluto de la conciencia.

Pues bien, volvamos al ágape.
El soberano se encontraba cada vez más impresionado ante la presencia de Buda, por lo que le planteó: Cuánto me gustaría ser como tú, pero me debo a mi reinado y a mis súbditos. ¿No habrá, admirado Buda, un camino, una vía rápida para conseguir la iluminación que tú has conseguido, que pueda estar a mi alcance?



Buda se acercó al rey y le susurró al oído: Tú ya eres Buda.
Los ministros y todas las personas de la corte allí presentes, así como el servicio, irrumpieron al acto en una tremenda carcajada, tras lo cual también alcanzaron la iluminación.



No les pareció tan divertida la escena a los discípulos que habían acompañado a Buda. Terminado el banquete, se acercaron a él y le dijeron:
Cómo es posible que nosotros, que hemos renunciado a todas nuestras pertenencias y placeres mundanos y llevamos años sufriendo los rigores del ascetismo y las instrucciones del Dharma, no hayamos alcanzado la iluminación, mientras que un rey
y sus ministros, dados a una vida de disfrutes diarios, incluso el ignorante personal del servicio de la corte, hayan salido de la sala en un estado de iluminación, por el mero hecho de invitar a Buda a un banquete?
Entonces, Buda les explicó que ellos también habrían podido alcanzar la iluminación hace tiempo pero que la tradición (el método) pesaba demasiado en sus cabezas y no le habrían creído.
El rey y los demás asistentes de la corte, sin embargo, habían abierto su corazón a las palabras de Buda, y así es como descubrieron que ya estaban despiertos. Y siempre lo habían estado.

Te deseo lo mejor, D., -ya sabes, la vida de un superhéroe bodisatva, liberado y feliz.

Buen verano y feliz aventura.







PD: Que el Dharma no te aleje del dharma.
Que las instrucciones espirituales
no te alejen de la experiencia
espiritual.








































viernes, 9 de agosto de 2013

Como un espejo.











Querido amigo:

Ya sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo (pero a veces lo difícil hay que hacerlo igualmente).
Y, además, puede que me equivoque. Aún así me arriesgo, por si algo de lo que digo tuviera algún sentido para ti, y si no es así, volveremos a reírnos de mi torpeza y ya.
Dices que tu reto ahora mismo es tu hijo pequeño, que le amas muchísimo (ya sé que es la persona que más amas en esta vida) pero que cuando entra en tu espacio empiezas a experimentar un subidón de estrés hasta el momento en que deja tu casa. Así que entiendo que tu reto es sentirte relajado desde el momento en que le ves hasta que se va. Que no te altere nada.
Sentirse relajado significa soltar (el control) y aceptar.
¿No será posible que tu "estrés" le altere más a él y seáis como dos baterías que se cargan mutuamente?
Quizás si tu empiezas a soltar (control) y a aceptar (contemplación, respiración...), él va a acabar captando tu tranquilidad y se tranquilizará. Tú ya sabes que esas cosas se transmiten y se contagian...



Querida amiga:

¿Vas a darle poder a un simple rato de aburrimiento para volver a subir la dosis de anafranil? ¿Sólo porque te sientes sola esta tarde, vas a ofrecerte a las garras del miedo y al refugio de los antidepresivos?
Es como si cada vez que no se cumplen mis deseos (y esto es inherente a la experiencia humana, amiga mía, de todas y cada una de las personas con las que te cruzas, y los animales también) decidiera atiborrarme de pastillas...



Se detuvo un momento y dejó de escribir la carta para pensar:
¿Acaso no era eso lo que hacía, ella y cada una de las personas con las que se cruzaba, los animales también, recurrir a los antidepresivos, cada vez que no se cumple algún deseo?
Sólo que en cada caso varía la forma del antidepresivo:
a veces es abrir la puerta de la nevera y comer; ver la tele, ir al cine; organizar ágapes con l@s amig@s, leer un libro, pasear, meditar...
Ya sé que no siempre, que en sí mismas nos son "antidepresivos" -reconoció-, pero
a menudo los usamos como tales.





En la hora para "compartir", al final de la meditación, ella juntó las manos, las llevó a la altura de su corazón y empezó a hablar:




Quería compartir aquí que a veces escribo cartas que nunca envío. Y es que casi siempre me doy cuenta de que, más que un mensaje para la persona que solicita mi opinión, resulta una observación para mí misma. Como cuando alguien me plantea un conflicto de urgente solución y resulta como un espejo de la situación de ligera marejada que yo misma enfrento en mi vida, tan ligera que ni siquiera la había percibido.
Y es como si la carta a mi amigo ya hubiera cumplido su función.

A veces escribo cartas que nunca envío, y a veces callo cuando alguien pide "consejo" respecto a un problema que ha aparecido en su vida. Y es en el momento en que voy a responder cuando me doy cuenta de que me vendría bien aplicarme la misma medicina.

Como no soy un dechado de "presencia", para interpretar las situaciones y paisajes que aparecen ante mi vida, da la impresión de que necesito que alguien afronte un gran conflicto y que reclame mi parecer, para que mi voz (¿es mía realmente?) me haga consciente de mis propios conflictos.

Y es que, quizás, en este mundo, en este sueño, todos somos espejo de los demás.




A veces mi amiga insiste (¿qué hago?) y yo siento que eso no está en mi mano: yo no sé lo que tú estás preparada para hacer, sólo tienes que seguirle la pista a tus propias respuestas para saber el lugar en el que estás y desde ahí decidir el camino que en cada momento puedas afrontar.




Querido amigo:

Te pasas la vida haciendo cosas que disfruten los demás -y eso está muy bien, siempre que no se nos vaya el tiempo detrás de meras distracciones.
Pero, por qué no empiezas a hacer una lista de cosas que disfrutes tú?
(Y ya sabes de lo que hablamos cuando hablamos de "disfrutar").

Te pasas la vida resolviendo trámites y tareas "urgentes".
Por qué no empiezas a hacer una lista de las cosas importantes?

Te deseo lo mejor, ya lo sabes.

Buen verano y feliz travesía.


PD: Muchas gracias por aparecer en mi vida para reflejar el lugar donde estoy, mis propios conflictos sin resolver, carencias y limitaciones. Y las posibilidades también.