martes, 24 de mayo de 2011

Te molesta mi amor.








Hace tiempo,
en una entrevista,
le pregunté a
un psicólogo:
Por qué da tanto miedo amar?
La respuesta era obvia:
si da miedo, lo que da miedo es el dolor,
no el amor.
Y cuando duele, no duele por amor.
Duele por miedo.
(Lo que duele siempre es el egoísmo).

Luego le pregunté:
Por qué da tanto miedo que nos amen?
La respuesta era obvia también:
lo que da miedo es sufrir.
A veces, lo que da miedo
es que lo que hay detrás de la máscara de amor del otro
no lo sea;
da miedo la manipulación, el control, la coacción...
Y da miedo hacer sufrir.


No eres tú, soy yo...








Y, a veces,
lo que da miedo,
lo que hace sufrir
es que el amor del otro
(pongamos que es amor de verdad, sincero, abierto)
deje en evidencia
la incapacidad propia de amar,
la incapacidad propia para la alegría
y el disfrute.

Silvio Rodríguez tiene una preciosa canción, "Te molesta mi amor"


Yo suelo preguntar a los "especialistas", cuando se tercia, sobre los motivos
por los que cuesta tanto amar (da tanto miedo)
y molesta tanto, a veces, que te amen.
Uno de los psicólogos consultados fue muy contundente:
"Si te molesta que te amen es que eres idiota".

Pero en cierta ocasión hubo alguien que le dio un minuto al pensamiento
antes de contestar:
A veces es difícil soportar que alguien pueda amarte
como tú nunca serás capaz de amar.


Qué hacer entonces?










Qué hacer entonces?

Para empezar, soltar
todos los miedos
egoístas
y simplemente
contemplar.

Como si no fuera contigo.

Contemplar el amor siempre es inspirador.
No sobra tanto amor en la vida como para perderlo
cuando aparece.

Contemplarlo no significa necesariamente corresponderlo.
Ni siquiera significa aceptarlo
(como cuando tu madre, o alguien, te quiere ayudar y tú declinas su ayuda -puedo hacerlo sol@-
pero igual reconoces su amor).
Contemplarlo significa, simplemente, reconocerlo,
visibilizarlo
(que es lo contrario de ignorarlo,
negarlo,
malinterpretarlo,
manipularlo,
pisotearlo,
etc.)

En budismo le llamamos "regocijarnos".
Te regocijas de la capacidad de amar de la otra persona,
te alegras por ella,
te inspiras en ella.
Y, si es posible, dejas que te contagie.
No necesariamente para devolverle su amor a ella
(y es que, cuando se trata de amor, no hay nada que devolver)
sino, simplemente, para
generar
el amor.
Para proyectarlo
en todas las direcciones.

(Y "todas las direcciones" incluye
cuidar
a la persona que te ama).


Contemplar el amor.










Hay personas que parecen dominar la especialidad de enfadarse con la gente que les ama.

Yo recuerdo muchos amores a lo largo de mi vida.
Los míos propios
y los que contemplé
-dirigidos a mí o a cualquiera, eso es lo de menos.

El amor en sí
es la contemplación
inspiradora.

Tengo que decirlo:
algunos de mis mejores maestros
y maestras,
aquéllos que nunca olvidaré,
son esos seres
(personas y, a veces, animales, también animales)
que he contemplado
amar,
amando,
abandonadas todas las armas,
abandonadas las defensas,
las caras del ego,
el ego mismo.

A veces he visto a la persona misma diluirse
bajo los efectos del amor,
convertirse
en una emanación
del amor.

Da igual que yo no pudiera corresponderle en ese momento.

Con el tiempo, esa persona podrá olvidarme, porque yo no fui nada especial
(yo no fui ninguna emanación
del amor
ni de nada
sagrado).

Pero yo no.

Una vez que ha aparecido ante ti,
ya nunca podrás olvidar
el rostro,
la luz,
la fuerza,
las bendiciones
que ese amor de "alguien"
ha dejado en tu vida
ya para siempre.


Aprender a dejar dar.

Yo creo que nos haría mucho bien aprender a amar
y soltar.

Y también
aprender a dejar que nos amen
y soltar.

Aprender a recibir.
Aprender a dar
y aprender a dejar dar.

Y regocijarnos contemplando el amor.
Deleitarnos.











Y dejar que
nos contagie
-cuando
nos sentimos
como un grifo
seco
o como
una tierra estéril.

Abrirse
a su proyección.
Y, una vez llenos,
dejar
que se proyecte
en todas las direcciones.

.

25 comentarios:

  1. Maríé... no sabemos amar...
    Necesitamos re-educarnos...
    Buscamos en el otro la felicidad...
    El otro como nuestro "prícipe azul", nuestro salvador, nuestra causa de felicidad...
    Cuando la causa de la verdadera felicidad es interna, es la paz interior...
    Es que no sabemos amar...
    Sólo sabemos tener miedo...
    Desde que nacimos todos, incluidos nuestros padres y los padres de nuestros padres, etc, nacimos con la conocida "herida del abandono", buscando la aprovación, la valía propia primero en los padres, luego en las amistades, y luego en la pareja...
    Y así vamos, dando tumbos, buscando fuera lo que necesitamos RECORDAR dentro...

    Hay un video que me parece muy "educativo"...
    http://www.youtube.com/watch?v=Qlpkt6Cx9YA

    - Nadie puede darte la paz ni el amor que tú mismo no hayas creado en tu interior...
    - Nadie puede darte la felicidad que tú mismo no construyas

    Un besote y gracias por compartir.
    Laura.

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  2. Nadie va a darte la felicidad, Laura, es verdad.
    Y también es verdad que los seres que te rodean son un "valioso tesoro"
    (la excusa perfecta) porque te motivan para que generes la felicidad (el amor) que ya tienes dentro.
    Como un detonante para que la fuente empiece a brotar, que el surtidor (como dice Silvio) de amor se ponga en marcha.

    ¿No te parece?

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  3. Vaya, Emi, creo que me expliqué mal. Sólo quería poner el enlace de la canción de Silvio (al final conseguí hacerlo yo misma desde otro ordenador), pero no el vídeo.
    O sea (I'm so sorry...) que ahora hay que sacar el vídeo y dejar el enlace que yo había metido.

    Un beso.

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  4. Perdona, Marié. Creí que querías insertar y no sabía. Te he puesto el link insertado, pero, si quieres, lo dejo como lo habías puesto tú.

    Me encanta la entrada. Llevo toda la semana en cama (ya estoy mucho mejor) y no he leído tus últimas entradas. A ver si puedo ponerme pronto al día. Besos.

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  5. Bueno, yo por suerte puedo afirmar que me he "reeducado" jejeje... Me siento afortunada por compartir un amor "sano" con mi pareja, pero sí he de confesar que las tendencias (que el otro cumpla con nuestras expectativas) de vez en cuando se "cuelan" jejeje... y me viene bien recordar. Pero sí que veo ese "desamor" en demasiadas partes... Tengo unos amigos que su hija está ahora atravesando una depresión por el "desamor" y creo que son cosas que deberíamos saber para protegernos!!!

    No conozco a Silvio, no es de mi estilo.... (me vá mas lo rocanrolero jejej)
    No entiendo la conversación esa tan rara que habeís hecho, no os sigo... ;-)
    Chaooo

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  6. Es que somos raras Emi y yo, Hadania.
    Fíjate si es rara Emi que hasta se ha colado por aquí con mi nombre.
    Y fíjate si soy rara yo (eso dice ella), que hasta se lo doy.

    Nada, es un favor que le había pedido a esta técnica informática para que metiera el tema de Silvio como enlace porque mi ordenador (que está en las últimas) no me dejaba. Y nos liamos.

    Te felicito por disfrutar de una relación relativamente desapegada. Por algo se empieza.

    Y sí, ya de pequeñ@s nos tendrían que enseñar muchas cosas sobre el amor, y sobre la vida, que nadie nos enseña.
    Al revés, nos enseñan (y enseñamos) un montón de conceptos equivocados, poco realistas y que van a hacer mucho daño.
    Y ahí seguimos, atascad@s.
    Sin ánimos para romper barreras.
    En esa zona de confort del sufrimiento conocido.
    Resignad@s a vivir así toda la vida (mal de muchos consuelo de tontos), convencid@s de que forma parte de la naturaleza humana y no hay nada que hacer.

    Como mucho, pagar una terapia de por vida para autoconvencernos de que "algo estamos haciendo" y más no se puede.

    Yo creo que hay que ser valientes y seguirle la pista al sufrimiento para transcenderlo, no para quedarse en él.

    Besos, Laura.

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  7. Así que no te gusta Silvio, Laura.
    ¿Y la poesía? ¿Te gusta la poesía?

    Mira a ver qué te sugiere esto:

    Mi amor es mi extensa morada;
    como la primavera, no prefiere jardín.
    Mi amor
    es todo lo que tengo;
    si lo niego o lo vendo,
    para qué respirar?...

    Mi amor
    es un arte de paz.

    Te molesta mi amor
    sin antifaz.
    Te molesta mi amor
    de surtidor.

    Mi amor no es amor de uno solo
    sino arma de todos...

    Mi amor
    abre pecho
    a la muerte...

    Cada verso, también, puede ser un objeto de meditación.
    ¿No te parece?

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  8. Los sentimientos son infinitos...
    Creo que no hay ningún amor "igual"...
    También creo que no hay amores "no correspondidos" sino mal entendidos...
    Lo que yo siento es que si el sentimiento con una pareja nos hace ser mejores, mejores personas, mejores amigos, mejores compañeros, nos hace crecer, entonces es un "buen amor"...
    Para mí, una de las mejores poesías hacia el amor lo refleja esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=nUEX53UCpJI


    Y ante este amor, siento esta profunda gratitud...
    http://www.youtube.com/watch?v=DVgv2MJ1iGc&feature=related

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  9. Muy bonita la carta a Rigoberta Menchú y una invitación a la alegría la música de Celtas Cortos.

    La canción de Bon Jovi es unos ojos abiertos al amor, el gesto de reconocer (y agradecer) el amor.
    Es preciosa.

    Generalmente los temas de amor hablan del amor que sentimos.
    Pero salir de un@ mism@ y contemplar lo que sienten l@s demás, y dejar que el corazón se abra con gratitud (como tú dices, Laura), de ésas no hay tantas. Creo.

    Gracias por compartir.

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  10. Muy buenas las contestaciones de los psicólogos, sobre todo la última.
    Por otro lado, estoy aplicandolo ahora que he conocido a una chica, a dejarme amar sobre todo, puesto que tiendo a poner una barrera protectora siempre que se me acercan demasiado por si detrás de esa máscara como tú dices hay otras cosas, para que no se me repitan ciertas cosas del pasado, pero al mismo tiempo, sin poder evitarlo, no dejo llegar a la persona rompiendo la inercia del amor que desafortunadamente se queda en el camino... espero que si va a salir algo de aquí, salga bien.

    Saludos,
    Sergio

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  11. Hoy, en la clase del Poble Sec (hace apenas un rato), hemos hecho la meditación en desear que se cumplan los deseos de la otra persona, de ser feliz, y que desarrolle las herramientas necesarias para afrontar lo que sea -sin sufrimiento añadido.
    El caso que nos cuentas es perfecto para ilustrarlo, Canari.
    Si en vez de poner la atención en el miedo en que (a mí) me hagan sufrir (ese miedo bloqueador y saboteador) lo pongo en el deseo de que se cumpla su deseo de amar libremente y ser feliz, es muy probable que me voy a relajar y a disfrutar mucho más de lo que ella tiene para dar. Y de lo que yo tengo para dar.

    Ya sé que no siempre es fácil quitarse de encima los miedos (y cuanto más ego, más miedo). Pero al fin y al cabo los miedos no son más que sufrimiento por lo que en muchos casos nunca llegará a pasar. Qué desperdicio.

    Personalmente, cuando veo que estoy sufriendo por algo que me pre-ocupa, pienso en lo tonta que me voy a sentir si eso que me hace sufrir finalmente no llega a suceder, por haber perdido este precioso tiempo. Y automáticamente suelto -dejo de pre-ocuparme y sufrir.
    Hago lo que tengo que hacer para prevenir y dejo la puerta abierta a un abanico de posibilidades. Pero si toca llorar luego, ya lloraré en su momento.

    Lo que ocure es que con esta preparación y aceptación se disfruta mucho más del momento, se dan alas a nuevos momentos de disfrute (en vez de espantarlos) y, si toca doler finalmente, duele mucho menos.

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  12. ¡Chapó! Justo lo que quería oír. De alguna manera, a veces (bastantes diría yo, si lo comparamos con la gente de normal que con la etiqueta que pone cree que ya sabe como vas a actuar) e insconcientemente, lo he hecho eso. Sólo que lo hacía y no sabía muy bien como explicarmelo a mí mismo, ahora ya lo tengo más claro, con palabras jeje. Solo difiero en un punto, y me refiero a la última linea de que duele mucho menos, yo creo que hay veces que duele muchísimo más, ¿no? Aunque tal vez, pensandolo bien, será porque esas veces he esperado de esas personas algo y luego no lo han hecho. Aunque no soy mucho de decír las cosas ¿tendría que decírlo? Y aunque a veces eso me parece como romper la magia de que hagan lo que tu quieras sin pedirlo, creo que tendría que pedir y ser más preciso. Siento irme un poco por las ramas. Ya lo pensaré por mi mismo.

    Saludos

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  13. Bueno, (en mi experiencia) duele menos porque ya estoy preparada, es una posibilidad con la que cuento (objetivamente, sin escapismos) y eso hace que una esté preparada.
    Pero cuento con ella sin rabia ni resentimientos ni culpabilizaciones (nadie tiene la culpa) sino como una posibilidad más del abanico de ofertas de la vida.

    Pero estoy muy de acuerdo contigo, Sergio: cuando esperas algo de los demás es probable que al final acabe doliendo mucho.
    Yo creo que es injusto esperar algo de los demás y además es muy poco realista. Sólo puedes esperar de ti mismo porque sólo conoces tus propias circunstancias personales, posibilidades, limitaciones, etc. (las de los demás no las conocemos)
    Y aun así hay que abrirse siempre a que las autoexigencias no se cumplan, y no ahogarse demasiado. Ponerle paciencia, ganas de seguir adelante y todo el entusiasmo que uno pueda -fácil si sabe que es el camino que te llevará a buen puerto.

    También me parece que tocas un buen punto en la necesidad de ser claro y concreto. No hay que esperar que la otra persona sea "adivina". Y mejor que no lo sea porque eso significaría, en otras palabras, que saca conclusiones precipitadas -y a veces acertará y otras no. Esa manía de sacar conclusiones sin bases firmes es un gran problema, y muy habitual, para la comunicación.

    Y la verdad no es que un@ no diga las cosas para no romper la "magia" (qué magia?) sino por miedo a las respuestas.

    Yo creo que hay que ser muy valiente, Sergio, en la vida en general y en el amor en particular.
    Mejor tener las respuestas que no nos gustan (también encontraremos muchas que nos gustan) que seguir haciendo elucubraciones irreales.
    O peor, saboteando el amor cada vez que aparece en la vida.
    Cerrando puertas "por si acaso".
    Por si acaso, qué?
    ¿Por si acaso aparece algo que duele?
    Pues si aparece algo que duele, se le sigue la pista y acabo sabiendo algo más (y más profundo) de mí misma. Por qué me duele.

    Lo importante es tener claro que, si duele, la culpa no es de la otra persona sino que la causa está dentro.

    Y la otra persona nos hace el gran favor de hacer de guía y linterna.

    Mientras tanto, no mutilemos la vida, que ya es bastante pobre (si comparamos con lo que podría ser, si le echáramos agallas); no nos cerremos a experiencias de amor y conocimiento, y autoconocimiento. No sigamos cerrando puertas.

    Un abrazo, Sergio.

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  14. Gracias por tus palabras, voy a ser más valiente en el amor, independientemente de que salga bien o mal.
    Respecto a lo de no decir las cosas por miedo a oir las respuestas, si me paro a pensárlo, tienes razón, más en mi caso como explicaré a continuación. Lo de la magia, lo he dicho así porque no sabía como decirlo, quizás entendimiento queda mejor. Y viene porque según mi caso, llevo dos audifonos por la pérdida del 50% de audición en ambos más o menos y desde que me los puse a los 19 años (ahora tengo 24) ha sido una lucha constante contra ese miedo a oir las respuestas. Y por otro lado, aunque puedo hacer vida normal, siempre he fantaseado con que aparezca una persona y charlando me diga: pues a mí me pasa lo mismo, como si fuese hablar sobre un constipado, afeitarse... o sea, cualquier cosa cotidiana y ordinaria la cual no lo es (afortunadamente). El caso es que yo creo que he estado buscando en la dirección incorrecta, ahora creo que ya sé donde buscar. Cuando no vaya tan agobiado por los examenes, voy a inscribirme en una asociación de sordos para conocerme mejor (como me siento, las situaciones que tengo a veces, algun consejo). Resumiendo, bienvenido sea el autoconocimiento.

    Un abrazo, Marié.

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  15. Me haces sonreír, Sergio. Gracias.
    Ya sabes, en budismo decimos "me regocijo". Me alegro por ti.
    Por qué? Porque estás empezando a aceptarte.
    Y, de paso, te digo que "a mí me pasa exactamente lo mismo". No llevo audífonos pero muy probablemente oigo menos del 50% de lo que me dicen. Y, desde luego, veo muchísimo menos del 50% de lo que tengo delante (y sí, llevo gafas para leer).
    Acabo de enviar a la redacción un texto sobre un libro sobre un enano que, como por arte de magia (yo también uso mucho la palabra y el concepto de "magia", como tú), es el único de su familia que sigue creciendo después de los 13 años y, aparentemente, es un "estándar". Pero él sabe que lleva un enano dentro, y hasta que no lo reconoce y lo acepta no puede empezar a vivir la vida de un "gigante" (como le llamaba su madre).
    En fin, que te felicito por querer acercarte a otras personas que experimentan situaciones similares a la tuya.
    Todo el mundo estamos en lo mismo.
    Pero básicamente la experiencia que compartimos es esta experiencia humana -y son tantas cosas las que compartimos.
    Así que te felicito sobre todo por tu determinación de ser valiente.
    En el amor.
    En la vida.

    Es triste que nos pasemos la vida protegiendo a un ego que ni siquiera existe -y a cambio pagamos el precio carísimo de dejar de vivir.

    No es tu caso, ya veo.
    No en esta nueva trayectoria.



    ¿Sabes que ayuda mucho a seguir adelante, siempre, da igual lo que pase?
    El sentido del humor.
    Mantener la sonrisa.
    Y seguir cuidando a los demás, pase lo que pase.

    Es impresionante cómo te rescata, aun sin buscarlo, el amor, la atención a los demás, de cualquier adversidad.

    Un abrazo, compañero.

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  17. He tenido que leer dos veces el principio porque no lo pillaba a la primera jeje. Quieres decir, ¿qué deberías escuchar y ver más de lo que crees que hay?

    Interesante la historia del enano. Me recuerda en cierta manera a mí con los audífonos. De recorrer el largo y duro camino de aceptarme y vivir mi vida, no la que me empeñaba en mostrar a todo el mundo.

    Ya ves, en mi caso, toda la vida protegiendo a ese ego hasta que la vida se plantó con 16 años diciéndome que necesitaba audífonos o me quedaba estancado. Se empezó a desmoronar mi mundo, el mundo de la manera que yo lo conocía para, afortunadamente, conocerlo de una manera muchísima más abierta, amplia y rica. Porque paradojicamente nació una necesidad de experimentar; reinventarme, repensarme en todo tipo de situaciones, que, me sigue llevando a querer más y más autoconocimiento día a día.

    Respecto a los dos últimos párrafos no puedo estar más de acuerdo. Dudo que hubiese llegado hasta donde estoy ahora, sin el sentido del humor, sin mantener la sonrisa, sin el amor y sin la atención a los demás. Como nunca sabes suficiente, es lo mejor que puedes hacer mientras vas viviendo y aprendiendo de la vida.

    Si estás aburrida y quieres leer un trozo de mi historia personal, la cual escribí durante mi estancia ERASMUS en Suecia el año pasado, aquí la tienes:
    http://es.erasmoos.com/blogs/twopegolinosinsweden/que-jodido-es-ser-normal.html

    Un abrazo compañera

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  18. Seguro que la leeremos más de un@

    (Sugerente título: que-jodido-es-ser-normal.html).

    Gracias por compartir, Sergio.


    Y feliz historia de amor.

    (Dicen que, cuando es universal, siempre sale bien en lo particular también).

    Abrazotes.

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  19. wo0ow muy insporador y realmente, en estos momentos de mi vida, es de gran ayuda leer todo esto :) gracias por compartirlo

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  20. Gracias a ti, ImAgInArIO, por compartir cómo te pueda ayudar esto en estos momentos de tu vida.

    Un abrazo.

    Y deja tu voz por aquí siempre que quieras.

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  21. No he podido haer un comentario en tu texto, Sergio, porque no soy de Erasmus -o porque soy un poco torpe, no sé.
    En cualquier caso, te felicito por compartir tu testimonio así.

    Todo el mundo arrastramos alguna minusvalía aquí. En realidad muchas.
    Ser "normal" consiste en eso, por lo visto.

    Lo que no es tan normal es ponerle agallas a la vida y seguir adelante con una sonrisa.

    Un abrazo.

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  22. Es igual, gracias por leerlo.
    En lo último te doy la verdad. Desde entonces si que estoy un poco de capa caída. Tengo fe que en lo de la asociación de sordos, encontraré fuerzas e ilusión por la vida... creo.

    Un abrazo

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  23. Por qué estás de capa caída, Sergio?
    Quizás la lógica "depresión post-Erasmoos" o nada que ver con eso?

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  24. Jaja eso influye tal vez, no se. Son preguntas existenciales que me han venido a lo largo de estos meses. La más importante y la cual me ha creado las otras, es la de que no se muy bien que hacer con mi vida, no sé lo que quiero de la vida y aunque ahora no tanto, quizás al estar ocupado por los examenes, y no debería, me siento culpable por ello. Como dijo en su discurso Steve Jobs, seguiré buscando...

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  25. Sí, la más importante siempre es esa pregunta.
    Lo malo es que suele surgir a tu edad, antes o después de dejar la universidad, y luego nos olvidamos.

    Y lo malo, también, creo, es que cuando nos preguntamos qué quiero hacer con mi vida a esa edad, casi siempre nos referimos a qué tipo de vida quiero tener, a qué trabajo quiero dedicarme.
    Y no siempre tenemos claras las prioridades al elegirlo.

    A menudo dedicamos mucho tiempo, energía y dinero a objetivos que significan una formación personal que luego tendremos que deshacer, con muchas, muchísimas dificultades.

    Yo creo que hay que tener claras las prioridades y no equivocarnos tomando decisiones que dificulten en realidad nuestro camino.


    Te deseo muchísima suerte.

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