Querida amiga:
Qué importante es el refugio en la práctica budista.
El refugio último,
en las 3 joyas.
Las Tres Joyas,
con mayúsculas de sagrado (no
ordinario, especial).
El refugio último en Buda, el Dharma y la Sangha.
Leo en un libro "los tres reconocimientos" básicos para el refugio budista, el Refugio:
"Al refugiarnos en la Joya del Buda, debemos considerar todas las imágenes de Buda como verdaderos Budas, sin tener en cuenta el material del que estén hechas o si son nuevas o viejas.
Al refugiarnos en el Dharma, nos comprometemos a considerar todas las escrituras budistas como la verdadera palabra de Buda. Por lo tanto, no debemos maltratarlas, ponerlas en el suelo o pisarlas.
(Los libros son sagrados y deben usarse como objetos sagrados, y no se debe poner encima de ellos objetos como bolígrafos, gafas, etc.).
Por último, al refugiarnos en la Sangha, debemos considerar a los que visten los hábitos de ordenación monástica como si fueran la verdadera Joya de la Sangha".
A menudo, en las clases (aquí y allá, no importa las tradiciones), se repite una y otra vez lo "afortunad@s" que somos por haber tenido acceso a estas instrucciones, porque hayan aparecido en nuestra vida -cuando no ha ocurrido así para la mayoría de la gente. Lo privilegiad@s que somos.
En casi todas las tradiciones (budistas y no budistas) se pone un énfasis especial en la suerte de contar con una Sangha (
Feligreses o llámales como quieras), los amigos y amigas espirituales, con quienes nos une un vínculo especial -que, por otra parte, no nos une con el resto de la población, humana y no humana. Y en la práctica nos separa de ell@s.
De hecho, muchas veces, las personas externas a la Sangha pueden llegar a ser consideradas incluso "enemigas del Dharma". Por qué? Porque pueden ser una influencia peligrosa en nuestra práctica, llevarnos por el mal camino o hacernos
dudar.
Muchas religiones, budistas y no budistas, coinciden en esta visión.
Y lo entiendo, amiga mía. Entiendo la importancia de contar con compañer@s (amig@s espirituales) con quienes compartir el camino y la práctica. De hecho, siempre lo hacemos así, en cualquier actividad mundana. Desde el principio. Cuando aspiras a ser periodista o médica o carpintero o futbolista o bailarín, tiendes a formarte, a buscar las mejores instrucciones (el dharma), referentes sublimes, modelos a seguir (budas) y compañer@s con quienes estudiar, compartir y crecer (la sangha). Para llegar a sacar, así, al periodista, médico, carpintera, futbolista o bailarina que llevas dentro.
Y está bien, es una herramienta como otra cualquiera. Una herramienta necesaria. O tres.
Pero, querida amiga, las actividades mundanas son una cosa y el camino espiritual es otra, aunque compartan ciertas estrategias. Y creo que tendríamos que poner mucha atención para no utilizar las estrategias espirituales (el método) como una forma de segregación más, de separación, que nos
sectarice.
Thich Nhat Hanh es un maestro budista y dice: "Si vemos a Buda como algo sólido, externo a nosotros, es mejor que no tengamos ningún Buda. Si vemos el dharma de este modo, es mejor no tener ningún dharma". La sangha no son sólo los miembros de tu club, viene a decir, no son sólo las personas que comparten creencias, opiniones, puntos de vista, teorías o aficiones. La sangha son todos los seres humanos, porque todos los seres humanos son compañeros de viaje en esta experiencia humana. Y a la vez son tu campo de práctica, el objeto necesario para desarrollar amor y compasión y bodichita. Y dice más: "la sangha no son sólo los seres humanos, son también todos los animales y los árboles y los arroyos..."
¿Este maestro budista no es budista, por decir eso? ¿O por el contrario, transmite un budismo profundo y auténtico?
¿Está Buda más presente en las estatuas que adornan los templos y altares o en el ser humano que tienes delante?
Búscale con sabiduría (como una contemplación y una meditación más): ¿está en la piedra o en el polvo de oro que le cubre, tal vez en la pintura de colores? ¿Está Buda más ahí fuera que dentro de ti?
Desde este punto de vista, Buda no se ha quedado a vivir recluido en los materiales de las estatuas o en las postales, ni la sangha se viste con hábitos especiales. Quizás los budas y la sangha aparecen como tengan que aparecer para que tú descubras lo que tienes que descubrir.
Cuando tuve que salir de viaje y separarme de mi familia espiritual, muchas de estas personas se preocupaban por mí: qué sola vas a sentirte, con quién vas a hablar y estudiar y practicar a partir de ahora? El mensaje implícito era:
ahí fuera el mundo está lleno de ignorancia y de perturbaciones mentales, cómo vas a poder mantener tus logros (el amor, la compasión, la bodichita, la sabiduría de la vacuidad, por minúsculas que sean estas experiencias alcanzadas) en un entorno tan hostil? Cómo vas a evitar que degeneren y vuelvas a la confusión y a la pesadilla de los infiernos, ahora y en las innumerables vidas futuras?
Y sabes qué, amiga mía? Que encontré a la sangha en todas partes, en el vestuario del gimnasio, en la cola del súper, en la puerta de la escuela, porque todo el mundo padece conflictos y sufrimientos y quiere resolverlos y quiere ser más feliz y evitar el sufrimiento y buscan herramientas para lograrlo. Todas las personas, sin excepción. En todas ellas he encontrado a compañeras en el camino, de teoría y de práctica. Todas ellas hablan del dharma (de la comprensión de la mente y de cómo usarla para ser más feliz y hacer más felices a los demás), a su manera, con unas palabras u otras pero todas buscan lo mismo e investigan en lo mismo, y todas son la sangha y son guías espirituales y emanaciones de budas que me ofrecen la oportunidad de encontrar la sabiduría en mi corazón. O en mi mente. O en mi continuo mental, llámalo como quieras.
Dicen que Jesús dijo: "Nada de lo humano me es ajeno". Creo que el buda histórico estaría de acuerdo. Y ninguno de los dos se pelearía por los derechos de autor.
No te alejes de tu familia para encontrar a Dios, o a Buda.
¿Es que no puedes ver a Buda en tu familia?
No tienes que abandonar a tus hij@s, como Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac para contentar a Dios. ¿No recuerdas que era una simple broma divina de mal gusto?
Qué Buda querría que sacrificaras a tu hijo o le abandonaras?
A los seres con los que te une una relación kármica especial, una responsabilidad ineludible.
A tu pareja, amigas y amigos de la infancia o en el camino, a tu madre y a tu padre.
"No traspases tus propias cargas a otros", ¿no es éste uno de los 18 compromisos del adiestramiento de la mente?
Qué Buda querría que les abandones, que les menosprecies, que dejes de comprenderles y de acompañarles en su aventura humana?
¿Es que acaso el amor a todos los seres sintientes les excluye a ell@s?
Buda, el dharma y la sangha están en todas partes.
Y que nadie los use para segregarme, para separarme de ti o del resto de los seres, objetos y situaciones de este escenario que se despliega ante mí.
Y esto incluye a las personas con las que me une una relación kármica (de compromiso) especial.
Que mi idea de
las tres joyas no me segrege, que no me separe, que no me sectarice.
Buda, el dharma y la sangha no necesitan letras mayúsculas para ser grandes y quizás se encuentran mejor en las minúsculas y en lo cotidiano.
Porque lo sagrado no puede estar fuera de lo cotidiano y no necesita mayúsculas ni adornos finos y carísimos para aparentar.
Y la única ofrenda que tiene sentido es la propia práctica:
el amor, la solidaridad (o la compasión), la empatía, la conexión (igualarnos), la ligereza, soltar (la vacuidad)...
Y, quizás, las designaciones, el
mero nombre es lo de menos.
Y que no nos sirva para segregarnos, para separarnos, para sectarizarnos.
Fdº: tu (irreverente) amiga espiritual.