lunes, 2 de julio de 2012

Me postro ante cada apariencia en el sueño.



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De la carta de una amiga querida,
para Peca y Flor, que me piden que las ayude a entender un poco mejor 
la vacuidad,
confiando en no confundirlas más...) 


http://noticias999.com/images/articles/74/1027408_cartas_desde_el_ordenador.jpg










Qué suerte, vivir rodeada de personas (esa gente tan molesta, que hace ruido, que invade tu espacio, que obstaculiza tu camino, y a veces lo facilita) y animales (la gata que llena tu mesa y tu teclado de pelos, y la cama y el sofá y la ropa; los perros que siembran la calle de cacas y pis y olores; los pájaros que hacen un nido justo encima de tu balcón). Tengo una amiga que dice sentirse en gratitud eterna conmigo porque conmigo aprendió a amar. Eso dice ella, yo ni me enteré. Dice que se postra ante mí, y luego se dio la vuelta y simulaba que se postraba ante la vendedora de flores y la del quiosco y ante cada una de las personas que caminaban por las Ramblas de Barcelona, donde nos despedíamos después de comer. Dijo: me postro ante cada uno de los seres que aparecen ante mí porque cada uno de ellos me da la oportunidad de practicar paciencia y gratitud y empatía y compasión y, en definitiva, de aprender a amar, de amar, de liberarme un poco más de este ego carcelero. Y de descubrir la ilusión que hay detrás de cada forma. Cada forma me recuerda su vacuidad -como diría mi maestra. Como en un sueño. Como en un sueño lúcido, que contemplo despierta. Y sé que detrás de cada apariencia no hay nada. Vas a tocarla y no hay nada, como una nube. Cada imagen kármica, que surge (madura) de experiencias (semillas) previas. Incluida la mía propia, ésa sobre la que designo "yo" y "lo mío". Vas a tocarla (esa apariencia que considero yo, o lo mío: mi familia, mi casa, mis amig@s, los afectos o aversiones inexplicables que deduces de otras vidas anteriores) y no la encuentras. Dónde está ese yo que tanto protejo y tanto duele? Un personaje más en el sueño, como todos los demás (mi familia, mis amig@s, mis amores y aversiones inexplicables, la vendedora de flores y la del quiosco, las personas anónimas que pasan por la Rambla de los Capuchinos o l@s vecin@s de mi escalera). Me postro ante todas las apariencias, animadas o inanimadas (la montaña, la playa, las calles urbanas, las tiendas y terrazas de los bares), incluida ésa que considero yo misma, porque están ahí como en un sueño kármico. Para que finalmente pueda resolver, purificar, limpiar, soltar, comprender, transcender... Transcender las apariencias. Despertar. Dejar de contarme historias. Llegar al silencio.


http://www.elblogalternativo.com/wp-content/uploads/2009/12/suenos.jpg
























2 comentarios:

  1. gracias Marié, pienso mucho en esto y en lo que hablamos, y en lo que cuesta soltar, pero creo que nos sucede cuando estamos mas cerca de hacerlo nos aferramos por miedo por tendencias pero estas se van desmoronando día a día y va a llegar el momento en que no tengamos a que aferrarnos y no nos va a quedar otra que soltar y por supuesto nuestro entorno no para de ayudarnos y de mostrarnos el camino ese que nos cuesta tomar
    gracias por compartir tu entusiasmo y sabiduría

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  2. Gracias a ti, por el las pastitas y el "té del dharma" del otro día. Y por vuestras preguntas (tuyas y de Flor y de l@s demás), que nos ayudado a tod@s a clarificar tantas respuestas.
    Feliz verano y seguimos en contacto.

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