viernes, 8 de agosto de 2014

La alegría de vivir.






Una noche que volvía de cenar fuera (uno de esos ágapes particulares de entonces), cogieron unos helados de la nevera y subieron al terrado a degustarlos mientras miraban el cielo y la luces de las montañas y la ciudad. Ella, su ex y su gato. Y entonces apareció aquella experiencia de "todo está aquí".

Todo está aquí. Mi nacimiento, el nacimiento de mi madre, su muerte, la llegada de mi hijo y de mi hija, mi muerte, la enfermedad...

Como una revelación.
Y supo que ya nunca más volverían a ser las cosas de la misma manera.


Pasó el tiempo y la Gran Revelación pasó a ser una pequeña revelación.
Todo está aquí, sí, como un cuento narrado, un sueño soñado.
Y qué? Tampoco hay que darle tanta importancia al guion, o los guiones potenciales,
de tu vida.
Todo está aquí. Y qué? Cómo puedo soltar todo eso? Liberarme de todo eso?




En el Lie Zi (El libro de la perfecta vacuidad) leyó que existen personas libres que no sueñan de noche
y de día no desean.
No celebran la vida ni temen la muerte.
Tampoco celebran la muerte ni temen la vida.




Cuentan de Lin Lei, un hombre centenario que cantaba mientras recogía las espigas abandonadas en los campos.
Confucio le vio a lo lejos y les pidió a sus discípulos que alguien fuera a hablar con el anciano.
Zi Gong se ofreció a hacerlo.
Se acercó a Lin Lei y le dijo:
Maestro, ¿no sentís ninguna preocupación mientras cantáis y espigáis?
Por qué debería sentir alguna preocupación? -preguntó a su vez Lin Lei.
De joven, maestro, no os habéis esforzado.
En vuestra madurez no habéis competido con el mundo en busca de riqueza, posición y fama.
Ahora, viejo como sois, no tenéis esposa ni hijos, cuando la hora de vuestra muerte está a punto de llegar.
De modo que no tiene sentido la alegría que mostráis cuando espigáis cantando.
¿Podéis decirme los motivos de esa alegría?
Lin Lei se rió y respondió:
Los motivos de mi alegría los tienen todos los seres, pero ellos, al contrario, los convierten en motivos de tristeza.




Y dijo más, Lin Lei, pero ella se quedó ahí por un instante,
degustando las palabras que acababa de escuchar,
meditando en la libertad de la sabiduría,
en la gozosa alegría
de la vida
y de la muerte.
Esa fantasía de ir
y venir.




3 comentarios:

  1. Que rico y alegre desayuno dominguero!

    gracias!

    Sonia

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  2. Sin duda el aforismo de Lin Lei contiene una gran sabiduria a mi me guia grandemente.
    Con humildad aqui lo transcribo y comento por si a alguna le interesa:
    https://network23.org/ms/2016/01/13/de-jove-no-em-vaig-esforcar-a-la-maduresa-no-vaig-competir-i-de-vell-no-tinc-ni-fills-ni-parella/
    Gracias Sonia por tan bello blog

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