sábado, 20 de junio de 2009

Los infiernos existen.



Hoy he leído la noticia del ciberpederasta (o ciberdepredador, como le llaman) que buscaba chicas en internet, de entre 12 y 17 años. Se las ingeniaba para convertirse en su “amiga” virtual mientras introducía un “troyano” en su ordenador (un sistema de control, con acceso directo a toda la información de su disco duro), obtenía fotos muy privadas (de "amiga" a amiga) y acababa chantajeándolas bajo la amenaza de difundirlas, exigiendo desnudos o grabaciones embarazosas frente a la webcam.
Niñas que lloraban mientras accedían a masturbarse frente a la cámara, pensando que así, finalmente, las dejaría en paz. Niñas que veían difundidas por el instituto y entre sus amistades sus fotos e información privada, si se negaban a ir a más. Que acababan dejando los estudios bajo la presión del acoso y el miedo, que se sumían en la depresión durante meses y hasta en la idea del suicidio.
Unas 250 adolescentes han estado sufriendo esta pesadilla en silencio y en secreto durante los últimos meses.
"Mamá, no aguanto más. La única salida que veo es suicidarme", le escribía una chica de 16 años en una carta a su madre después de 8 meses de habitar en los infiernos.


Los infiernos existen.
Escribo esto cuando preparo una clase sobre la meditación en los infiernos.
El dolor que presenciamos a nuestro alrededor (y a veces en nosotr@s mism@s) es algo más que el humo que nos avisa de la presencia del fuego, algo más que indicios de que los infiernos existen. Es el fuego mismo.

En budismo, la dedicación de los méritos (por cada acción o intención positiva, o tras la meditación) es muy importante.
Propongo que dediquemos los méritos (la energía positiva que generamos) cada vez que sintamos la paz y la alegría interior en la meditación, para que todos los seres que sufren (las niñas acosadas, violadas y asesinadas; las mujeres maltratadas que conviven durante largo tiempo con el enemigo en casa; los presos de Guantánamo y todas las personas torturadas en el mundo; las personas refugiadas de los países en guerra; las que sufren sequías y hambrunas; las que padecen dolores crónicos…) para que todos los seres que sufren en el mundo puedan sentir esa intensa paz y alegría que experimentas en meditación, de alguna manera, aunque sea por un instante, en medio de su sufrimiento.

13 comentarios:

  1. Hola, Marié. Envío algunos ensamientos que me ha sugerido esta entrada sobre la existencia del infierno:

    Que como estudiante de Dharma he de poner esfuerzo especial en abandonar actitudes mentales rígidas con respecto a personas buenas y personas malas con naturalezas fijas. Primero porque estas mentes son mentes equivocadas, de acuerdo con el Dharma, -- no corresponden a la realidad --, y segundo porque son mentes dolorosas. En la sucesión de la multitud de vidas de los seres, e incluso dentro de una misma vida, los roles respectivos de amigos y enemigos, de monstruos y víctimas, cambian contínuamente. Si me acuerdo de las enseñanzas sobre impermanencia sutil, todos los fenómenos -- incluídas todas las personas -- son momentáneamente impermanentes, quiere decir que cambian día a día y momento a momento. El mundo y la persona de esta mañana han dejado de existir, han cesado completamente, y el mundo y la persona de esta tarde son totalmente nuevos. Pero al momento siguiente cesarán, porque nada permanece por un segundo momento. Pensando así mi miedo disminuye y la mente se serena. Porque, si lo miro bien, de acuerdo con el Dharma, ¿de dónde sale el infierno, y estos torturadores (que vienen a hacerme daño)?

    ResponderEliminar
  2. De la mente, JFM, según el budismo, el sufrimiento siempre viene de la mente. ¿Verdad?

    Si la interpretación budista de la vida es acertada, yo áun soy un ser humano que experimenta la realidad kármica de un ser humano. Y funciona. O sea, que a ese nivel, esta realidad de ser humano existe.
    Y en mi experiencia kármica aún siento el dolor kármico de otros seres humanos.
    Que se lo han ganado? Que es la consecuencia de causas anteriores? Quizás.
    Pero el dolor de los seres humanos que no tienen recursos para escapar del dolor es muy intenso.
    Y por eso me duele.

    Pero éstas son mis limitaciones.


    Sin duda, la mente de estas niñas hacía que se sintieran en una situación sin salida y no tuvieran capacidad de enfrentarse a la situación y al depredador -la condición.
    Pero no eran más que unas adolescentes confusas y ya se sabe que la adolescencia encierra una gran capacidad de sufrimiento.
    (Y por algún motivo, kármico tal vez o de apego personal, yo me sienteo muy vulnerable al sufrimiento de adolescentes y menores).

    De todas formas, gracias por estar ahí (tú y otros más avanzados que yo) para contemplar una visión global que hace que sientas compasión por el informático al mismo tiempo que por las niñas. Es una lección.

    ResponderEliminar
  3. Es seguro que hay estudiantes adelantados pero no es mi caso. Lo mío no es más que teoría, aunque también puede servir para algo. La respuesta que yo dí a mi propia pregunta es como sigue:

    ¿De dónde sale el infierno, y estos torturadores (que vienen a hacerme daño)? El infierno y los torturadores salen de mis propias acciones destructivas. Si no existen de su propio lado, ¿de dónde más pueden salir?

    Me asustaba el pensamiento de seres intrínsecamente malévolos que pudieran hacerme daño arbitrariamente, y de caer o renacer en un infierno sólamente a través de la voluntad de otros. Pero el Dharma me dice que no hay seres que sean intrínsecamente malos, y que todo es una relación dependiente. Esto me da ánimo. (Escribiré un poco más sobre esto en mi siguiente entrada en mi blog.)

    ResponderEliminar
  4. Yo tapoco creo que existan seres intrinsecamente malos -ni buenos.
    Cada cosa "mala" que hace alguien (o que "me" hace), la reconozco en mí. Me resulta familiar. Yo también lo he hecho o sentido alguna vez (en ésta o en otras vidas, no sé, pero me resulta profundamente familiar).

    Cuando mi hija era pequeña y me contaba algún mal rollo que había tenido en la escuela, algo "malo" que le había hecho una amiga, p.e., solía decirle: Qué suerte tenemos de ser imperfectas. Así podemos comprender mejor los errores de l@s demás (sus engaños), porque nos son familiares, también son nuestros y hemos pasado por ahí.

    Y lo mismo respecto a lo bueno. Cuando escucho o leo que algún bodisatva ha deseado renacer en los infiernos para ayudar a los seres, me recuerda a todas esas personas voluntarias que van a las guerras, zonas de sequías y hambrunas, zonas de refugiad@s de guerra, o trabajan con criaturas con problemas, personas deprimidas, con dolores crónicos o en los umbrales de la muerte.

    Yo creo que todas las semillas están latentes en nuestra mente: las causadas por las perturbaciones, sí, pero también la que llamamos la semilla de Buda.
    Sólo hay que contactar con ella, alimentarla y hacerla crecer.

    ResponderEliminar
  5. Apariencias o no, realidad o no, el sufrimiento humano es el único medio que tenemos para generar compasión.

    Si me quiero proteger del dolor ajeno recordándome que todo son apariencias de mi mente,
    cómo generar compasión?

    Ésta es aún mi asignatura pendiente (una de ellas), pero sigo resistiéndome a dejar de sentir este dolor.

    ¿En qué me equivoco, JFM?

    ResponderEliminar
  6. Hola, Marié. Que yo sepa, no te equivocas en nada. En este caso en particular tú te enfocas más en el dolor de los que sufren y generas compasión, es decir, te enfocas más en las etapas del camino de nivel superior. Y yo me enfoco más en ver de dónde sale el sufrimiento y en generar miedo de permanecer en el samsara, es decir, en las etapas del camino de nivel intermedio e inicial. Unas son perspectivas más elevadas que otras, pero ya sabemos que las unas dependen de las otras y que todas son benéficas y necesarias.

    ResponderEliminar
  7. También hay que tener en cuenta la sabiduría del karma, que nos dice que todo lo que experimentamos viene de causas que hemos creado nosotros mismos. El infierno no puede existir sin haber creado sus causas, tanto los infiernos similares que describe Marié como lo infiernos en sí se experimentan debido a que se han creado las condiciones para ello.

    Esto es importante de saber ya que da al sufrimiento un sentido que sin él se hace difícil de soportar.
    Sin este entendimiento es muy fácil generar un sentimiento de odio y venganza hacia los que nos hacen daño.

    Dice Geshe-la que si buscamos a un verdadero culpable no lo encontraremos. Es decir si buscas a un culpable real en el caso de las niñas acosadas no lo encontrarás, ya que se desvanecerá en una red inasible de causas y efectos. Ya que el informático no deja de ser una victima de sus engaños, además la persona que perjudicó a las niñas ya ha cesado.

    Si hay un verdadero culpable estos son los engaños, que no benefician a nadie. El informático está poseido por una mente que le obliga a actuar así, sin ninguna libertad, las niñas experimentan la maduración de un karma del cuál han creado las causas con anterioridad.

    Esta visión nos hace ver la urgencia de eliminar los engaños de nuestra mente.

    ResponderEliminar
  8. Sí, Kaplan, yo también creo que si buscamos un verdadero culpable, no lo encontraremos. Nunca he creído en las malas personas. Solía decir algo así como "no es un problema de maldad, es un problema de ignorancia". De estar mal y equivocarse buscando ungüentos curativos, como si hacer mal a otra persona te pudiera aliviar de tus propios dolores. Y a veces incluso lo parece (por eso es tan pervesamente engañoso), crees que te alivia, por un momento, pero el problema sigue ahí y más pronto que tarde volverá a aparecer. Y vuelta a empezar: haces daño para aliviarte...
    Así es como funciona la mente de lo que consideramos una "mala persona".

    ResponderEliminar
  9. De todas formas, yo aún no tengo esa capacidad de "la compasión indiscriminada hacia todos los seres". Desde la cabeza quizás, puedo elaborarla, pero desde el corazón (o la mente sutil) mi compasión fluye naturalmente hacia las niñas abusadas, las criaturas y mujeres maltratadas; l@s civiles que mueren en las guerras, l@s refugiad@s que lo han perdido casi todo allá de donde vienen y no lo pasan mucho mejor allá donde llegan...

    Y aún me sorprende (y es una lección) cuando Rabjor o Lochani o cualquier compañer@ de la sangha ponen expresión de dolor y compasión por la persona que ha hecho el daño, más que por la víctima.
    Eso es porque ell@s ven a largo plazo, el dolor que sentirán estos verdugos cuando les toque ser víctimas. Supuestamente mucho más grave que el que están infringiendo ahora, por la capacidad incrementadora del karma.

    En lo que a mí respecta, desde el corazón, no me importa tanto si las personas que hoy sufren han creado las causas anteriormente o no, qué más da, ya es pasado y está hecho (por pura ignorancia, no libremente y por voluntad propia) y, como dices, éstas son otras personas.
    Sólo puedo sentir su dolor.
    Lo cual no significa odiar o ni siquiera juzgar al verdugo. No le deseo mal -ni bien, para ser honesta, porque tampoco me siento cómoda en una sociedad que acaba premiando a un ciberdepredador con un suculento puesto de informático en cualquier multinacional depredadora.

    Sólo puedo pensar en el dolor profundo que están sintiendo en estos momentos millones de personas y desear que, en la catarsis, puedan conectar con lo mejor de ellas (con Dios o su semilla de Buda, como quiereas llamarlo), con su espacio de paz inquebrantable (inaccesible a ningún dolor) y salir de ésta situación más fuertes y más sabi@s.

    ResponderEliminar
  10. Salir de ésta y de cualquier situación más fuertes, más sabi@s y, sobre todo, con una gran capacidad de amar (incrementado el amor y no el odio y los resentimientos) que, al fin, es una de las pocas garantías de felicidad profunda.

    ResponderEliminar
  11. Coincido. Es lo que yo quería matizar. La importancia de identificar correctamente a los enemigos y al peligro, y de mejorar mi comprensión de que mis enemigos reales son mis propios engaños y acciones destructivas, y de que el peligro real es permanecer en la vida ordinaria contaminada, el samsara. Porque con estos dos, la aparición de verdugos está garantizada.

    Esto es con respecto a mí, pero para todos los demás es exactamente lo mismo.

    ResponderEliminar
  12. Dejando a un lado el caso de las niñas.

    Gueshe-la nos describe con mucha precisión lo que acontece realmente cuando alguien nos perjudica.

    En Cómo solucionar nuestros problemas humanos, nos dice que cuando alguien nos ofende o ataca es debido a la maduración de nuestro karma negativo, sino fuera por esto la persona no se enfadaria. En esos momentos nos convertimos en objetos de su odio. Por lo tanto, no es culpa de la persona sino de la maduración de nuestro karma, esto es lo que incita a la persona a actuar así, sabiendo esto debemos tener paciencia.

    Tampoco quiere decir que debamos sentirnos culpables, sería una tontería ya que la persona que cometió esas acciones en el pasado también cesó.

    Esta es nuestra oportunidad de purificar ese karma negativo, visto así esa persona que nos ataca en realidad nos está beneficiando ya que nos ayuda a eliminar esa negatividad. En cambio, ¿Que hacemos nosotros por ella?. Debido a nuestro karma se enfada y crea las causas para sufrir en el futuro. ¿No la estamos perjudicando nosotros en realidad? ¿Cómo podemos enfadarnos con el?

    Estas son las preguntas que nos hace Gueshe-la y que os lanzo a vosotros.

    ResponderEliminar
  13. Hola, Kaplan. Creo que son análisis pueden ser muy poderosos para contrarrestar el poder del enfado cuando alguien nos ataca o nos critica, y que la fuerza efectiva que tienen para contrarrestarlo depende de la convicción más o menos fuerte que tengamos en la ley del karma y de lo acostumbrados que estemos en pensar así. Creo que dice que es mejor empezar por las cosas pequeñas, ofensas pequeñas, que podamos manejar.

    ResponderEliminar