viernes, 16 de mayo de 2025

Aquí, ahora.

 


Poco a poco, paso a paso.
Realiza las rutinas diarias como si cada eslabón de la cadena fuera nuevo,
cada fotograma fresco y nuevo, recién nacido.
El maestro zen Thich Nhat Hanh dice:
"No lavas los platos para que estén limpios, los lavas para lavarlos".
Simplemente lo haces, sientes el agua en las manos, la abundancia
de tener el acceso al agua.
Y conforme limpias el plato se limpia tu mente.
El plato, la mente, no hay diferencia.

Abre la puerta del balcón después de la noche, no para airear el cuarto,
simplemente la abre, y entra el día.
Hace la cama no para que esté más bonita.
Pasa la mano por la sábana bajera y acaricia el cuerpo que abraza sus sueños en la noche,
acaricia el cuerpo que la acaricia
y vuelan los restos de fantasmas nocturnos, ya olvidados.

Cuando estás presente, lo que haces, o no haces, ya es en sí el objetivo,
no es ningún peaje que haya que pagar o realizar con miras al futuro.
Es puro presente, pura presencia.




viernes, 9 de mayo de 2025

El problema es que no cambias.

 


Últimamente recuerda a menudo a su viejo maestro, cuando solía decir:
"El problema es que no cambias".
Alguien podría pensar: "Con todos los cambios drásticos que se han producido en mi vida,
cómo puede decir eso?"
Pero a ella le parecía que el maestro quería decir otra cosa:
el problema es que no cambias, que no das el salto,
que no sueltas a tu pequeño yo separado, preocupada por sus intereses.
Estás cambiando el personaje, quizás incluso lo estás mejorando un poco, pero eso no es suficiente.
El problema es que no dejas de identificarte con tu pequeño yo separado.
Y no cambias. No cambias de "yo".
Y cómo sabes que has cambiado, o estás en ello?
Lo notas por la alegría, el no-miedo. La experiencia de libertad.
El amor.
Éstas son algunas de las señales.
Lo llaman "liberación".

Ella nota que últimamente se impacienta a menudo con las tendencias egoístas que percibe en ella misma, o a su alrededor.
Los miedos, la tacañería, la avidez
(la práctica de "tomar y dar" al revés,
la tendencia a dar poco y considerar que todo te pertenece).
Las preocupaciones fantasmas, las especulaciones y divagaciones mentales y verbales,
el culto a la amenaza
y el culto al sufrimiento, a padecer.
La mente descontrolada creando infiernos, aun cuando no se manifiesten;
la dificultad para la apreciación y la gratitud hacia los regalos de la vida
que sí se manifiestan.
Quizás surge, en parte, de cierto sentimiento de culpa por nuestra indiferencia ante los infiernos ajenos,
que hace que vivamos con un miedo pusilánime y mortal a que un día nos toque.
Como si fuéramos de otra pasta diferente de las poblaciones arrasadas, pongamos por caso.
Como si estuviéramos a salvo. Y no es así.
Y ella se impacienta y a veces se altera,
ante la adicción al sufrimiento en un entorno de abundancia,
porque los miedos ajenos, las lamentaciones,
la llamada de atención constante de la niña caprichosa
(mira qué mal lo paso, protégeme, cuídame, quiéreme)
también es como un espejo.
Todo lo que percibes/creas a tu alrededor es como un espejo
que te da información de lo que está pasando dentro.
Y entonces surge esa voz: "Estás estancada".

Su viejo maestro: "El problema es que no cambias".
Ella: "Estás estancada".

Entonces llega su compañero, a quien hoy le toca facilitar en la sesión de meditación,
y habla de la diligencia.
Qué es eso de la diligencia? Qué quieres decir?, le pregunta un recién llegado.
Es ponerse manos a la obra, lo contrario de la procrastinación.
Como cuando dices: no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.
Eso es la diligencia.

Y ahí quedan flotando esas voces:
"El problema es que no cambias".
"Estás estancada"".
"La diligencia".

Y es como una mecha que prende el fuego.
Otra vez al principio del camino.





martes, 6 de mayo de 2025

Esculpir la mente.

 


Esculpir el cerebro, dice Nazareth.
Ella suele poner su atención en esculpir la mente.
La mente humana. Esa energía que se proyecta.

Este pequeño yo desaparecerá antes o después, pero qué estela dejará?
Qué adn transmitirá a las futuras generaciones?
A ella le interesa esculpir la mente/alma/conciencia.
No sólo para ella misma, un yo separado,
sino como eslabón de la cadena.
Como una neurona más. Qué información pasa en la sinapsis?

El ser humano no era lo que es hoy, hace seis mil años, pongamos por caso.
Y en diferentes culturas, hoy mismo, el ser humano también es otro distinto
de lo que consideramos "natural" en el ser humano occidental.
Su yo se designa diferente, se construye diferente.
Qué yo humano quiere transmitir en el adn mental de las futuras generaciones?

Si fuera posible, un ser despierto (sin miedos, colectivo),
pero para eso tendría que despertar ella misma.
Es el sentido de su vida; de cualquier vida, quizás.
¿Quiere vivir su experiencia humana como un ser ciego, enjaulado,
temeroso ante las múltiples amenazas?
¿O ya se cansó?
El cambio empieza cuando ya te has cansado de lo viejo.

El ser humano puede esculpir su mente si se lo propone,
dicen que dijo Ramón y Cajal, con otras palabras.
"Si se lo propone", es la clave. Dice Nazareth.
En ello estamos.



domingo, 4 de mayo de 2025

El reino de la forma.



Se han cerrado las puertas del cielo.
Un techo de nubes bajas nos ha dejado aquí abajo, como cuando se separan a dos amantes.
Sin ti, a veces siente que le falta el aire para respirar.
Pero no es así.
Aquí, como un naufragio, también están las gaviotas planeando en el espacio gris,
y las golondrinas en los árboles de la montaña.
Y el canto de la tórtola, tan pertinaz.
En esta parte se ha quedado el aire haciendo bailar la ropa en las cuerdas del tendedero
y las voces de las criaturas jugando en el parque de la montaña urbana.
Podemos atravesar este naufragio, esta sequía, esta hambruna temporal.
El espacio celeste, ahora invisible, mañana será accesible otra vez.
Y sabe que el sol resplandece al otro lado del telón
y la luna llena brillará esta noche, aunque ella no la vea.
Esta parte del mundo no es tan hostil.
La cortina gris azulada la protege de los rayos hirientes del sol
y hoy puede demorarse en esta atalaya, el aire ligeramente fresco en la piel.
Aún la vida en este mundo.
En otro, ya verá, llegado el momento.
Aún en samsara, en este reino de la forma.




miércoles, 30 de abril de 2025

La enfermedad.



Casi las 12 y va dejando pasar la mañana en modo convaleciente.
Qué más da de qué dolencia se recupera.
Sus miedos ancestrales se confabularon, como un ejército en armas,
y hicieron mella en las heridas que se arrastran.
Vio este cuerpo caer, sin energía,
como si le soltaran los hilos que mantienen el polichinela en pie.
Desfalleció en un estado de somnolencia paradójicamente sin acceso al sueño.
La impotencia es la experiencia de contemplar cómo la intención y la voluntad
a veces no sirven de nada.
Junto a la ausencia de energía, el dolor evoca miedos.
A dónde me conduce esto? Qué está pasando en este cuerpo, en esta vida?
Da gracias por el cielo abierto, las nubes y claros, y las gaviotas y los mirlos
que la acompañan en este estado que transita,
en esta entrega, en esta rendición.

Recuerda aquel día que la sorprendió un fuerte dolor de abdomen en la sobremesa de una comida de celebración con unas amigas, en una terraza de Cabo de Gata.
De repente los vómitos y el dolor que le nublaban el conocimiento.
Alguien dijo: Hay que ir a urgencias, vamos al coche.
En el camino, desde la terraza del restaurante por el paseo marítimo,
advirtió una luz envolvente de tonos rosas, anaranjados y violetas,
ocupando todo el espacio celeste y el aire.
Se tumbó en un banco del paseo a contemplar.
Las amigas, por delante, advirtieron su ausencia:
"Niña, qué haces ahora? ¿No te estás muriendo?"
Sonrió. Puestas a morir, éste es un sitio tan bueno como cualquier otro.
Quizás mejor. Perfecto para una partida. 
Cómo perderse esta magia?
Si ha de doler, éste es un sitio como otro cualquiera.

Anoche se acostó cuando aún el rojo coloreaba la franja del horizonte de montaña,
más arriba, unos nubarrones oscuros.
La iglesia se encendió como una antorcha.
Desde la almohada en el futón, abría los ojos y ahí seguía, por detrás del marco del balcón,
un cielo de crepúsculo regalado.
Respiraba el cielo como respiraba el dolor.
Qué sé yo qué guarda la vida para mí.
Y mientras tanto, qué puedo hacer?
La entrega, la rendición.




lunes, 21 de abril de 2025

La impermanencia, la vacuidad.



La meditación en la impermanencia es como meditar en la vacuidad.

Hoy toca un día glorioso de primavera.
Sol y sombra aún en el terrado, a las 10 de la mañana, el aire suave en la piel.
La visita de la tórtola regalándome su canto, 
el vuelo de los vencejos y el planear de las gaviotas.
El coro de golondrinas en los árboles del Montjuic.
La luna decreciente aún en el cielo, a la luz del día,
como el fragmento de una pequeña nube blanca.
Ella y yo en la recta final.
Siempre estás en la recta final, en cuanto apareces en este escenario, recién manifestada,
las condiciones siguen en movimiento, cambiando.
El cambio de condiciones da lugar a una manifestación nueva
y la anterior ya no está.
Como estas nubes blancas en el cielo, como copos de algodón.
Hoy el viaje es tan lento, su desplazamiento en el cielo,
que apenas notas el movimiento y el cambio de forma, si las contemplas.
Pero si pones tu atención en otro lado y regresas, encuentras otra forma,
o incluso ninguna forma, la nube se ha disuelto.

La existencia de este personaje que habito, como una nube en disolución.
Mientras tanto, la contemplación,
de las formas que hemos coincidido en este punto del viaje.
La luna decreciente, la coreografía de los vencejos,
el planear de las gaviotas y el aletear de las tórtolas,
y su canto, y el canto de los mirlos.
La bandeja del desayuno en el poyete del terrado.
El sol suave de primavera y el aire en la piel.
Los afectos de los seres que hemos coincidido en este tramo del viaje.
A dónde vamos?
A ningún lugar, a la disolución.
Y mientras tanto, la contemplación,
la sonrisa en los labios, la ternura en la mirada
ante la fragilidad que compartimos.
Nada que hacer.
Nada que demostrar, ganar o perder.
Ningún lugar a donde ir.




viernes, 18 de abril de 2025

Sobre el humor y el amor.

 


El humor puede ser un arma de doble filo.
O eso que llaman el "humor".
Lo mismo que el amor.

Tengo un amigo muy bromista, le encanta decirte las "verdades", pero es en broma.
Se pone serio y te lanza una ráfaga de flechas.
No a mí, ciertamente, conmigo es muy considerado y hasta atento
pero le observo hacerlo a menudo.
Ante el desconcierto de la persona afectada, yo suelo estallar en risas, para desdramatizar.
Nadie se suele enfadar, al menos explícitamente, porque mi amigo dice que es broma.
Pero reconoce que es muy "provocador".
El otro día le confesé que tengo que tener mucho cuidado porque ese tipo de bromas provocadoras se contagian mucho, como reacción, y pueden resultar muy incómodas.

Otro amigo suele soltar largos monólogos sobre su trabajo o proyectos de trabajo, 
fantasías, ilusiones, sueños, descritos como si fueran realidades presentes.
Y tú le puedes escuchar durante largo tiempo con atención,
con poca credibilidad quizás pero con atención,
porque es importante para él y le pone la vida en ello.
Y si, llegado el caso, en un espacio de silencio,
resulta que pasas por un edificio significativo de tu infancia y juventud, pongamos por caso,
y evocas y empiezas a expresar algo muy íntimo y personal,
a la primera frase te interrumpe con una broma.
Como un cubo de agua fría apaga tus ganas de compartir.
Pero no te enfadas con él porque es así, bromista.

Hay uno en concreto que tiene una maestría en el sarcasmo,
en especial hacia alguien que no está presente,
porque si está presente a lo mejor se puede defender.
Es muy bromista y lo hace sin mala intención, según dice.
Pero sus bromas pueden resultar algo humillantes y ofensivas.

A una persona cercana le atrae el humor del absurdo.
Cuando hay que resolver algo, es experto en irse por las ramas
y distraer al personal con intervenciones desconcertantes.
No todo el mundo entiende su "humor inteligente"
y a menudo resulta agotador.

Para mí el sentido del humor es otra cosa,
es una mirada de ternura que nace siempre de una fuente de amor.
Ese amor profundo que lo comprende todo.
En realidad, lo comprehende/abarca todo, y lo que no comprende se manifiesta en asombro,
en la risa del asombro, que lo acepta todo, no importa lo desatinado que pueda parecer.
Por ejemplo, en mi primer retiro de Alto Yoga Tantra no podía parar de reír ante las visualizaciones que se nos proponían, una "tierra pura" tan disparatada, llena de personajes de fantasía.
Reía por la inocencia, el mundo ilusorio como un cuento delirante,
y también por la realización repentina consiguiente:
Acaso el mundo del que vengo y al que voy a regresar,
el que habito de forma natural y he considerado tan "real",
quizás no es más que otro mundo ilusorio y disparatado.

Te ríes de tu propia inocencia y de la inocencia compartida,
te ríes con ternura, por la fragilidad que nos iguala.

Cuando estás en el amor se dispara el humor,
incluso las flechas que parece que la vida te lanza, envenenadas,
las ves como se convierten en flores al caer a tus pies,
como juegos de magia.

El humor tiene que ser nutritivo, como el amor.
Si es corrosivo, es otra cosa.

Si el humor no nace del amor es otra cosa.
Como el amor.
Cuando el amor no es amor es otra cosa,
así que hay que buscar el nombre que se adecúe mejor, que se acerque un poco.
Control, inseguridad, miedo al abandono... Cada cual sabrá
qué es lo que hay detrás de lo que llama amor.
Y qué es lo que hay detrás de lo que llama humor.