sábado, 23 de mayo de 2026

El aburrimiento.

 


El día es largo y vacío, tan lleno como en un retiro.
Qué hacía ella en esos retiros de semanas enteras en soledad?
El día por delante, abierto, lleno de posibilidades.
"Vacío" siempre significó "tan lleno".
Algún libro para leer, como una guía.
La libreta para escribir.
Los ojos para contemplar. Los oídos para escuchar la voz de la vida.
La piel para sentir el aire y el sol, o la luna, el abrazo.
El olfato para respirar el cosmos y sus manifestaciones:
el tomillo, el romero, los átomos de cuerpos distantes,
la primavera quizás, los efluvios de la tierra.
El paladar para degustar las ofrendas en la mesa, o en el camino,
cuando el amigo recogía los madroños maduros en los árboles
y se los obsequiaba en la palma de la mano.

Imagina que de repente la programación del día en la agenda echa a volar como fuegos artificiales,
los eventos previstos se desconvocan y tú decides no dar forma a un plan B,
desplegado el variado abanico de posibilidades.
Dices "aquí me quedo".
A navegar el no-hacer, quizás el aburrimiento, el día, tan largo, cuando nada lo ocupa.
Como en un retiro.
Simplemente vivir, presente.
Consciente, de la respiración, ese intercambio con el cosmos;
consciente de este cuerpo en vías de reparación, sin interferencias,
y de este cuerpo más grande, el aire en las hojas de las plantas en los terrados,
el planear de las gaviotas, las tórtolas en el balcón.
La voz del viento suave se une a los trabajos mundanos,
el motor del mundo, imparable.

Lo que tú llamas aburrimiento para mí es un cofre lleno de tesoros.
Cada evocación del aburrimiento, cada aproximación,
anuncia un parto nuevo.

En el espacio azul ya comienza a dibujarse la primera línea de luna creciente.
La luna creciente.





domingo, 17 de mayo de 2026

Sobre el coraje y la visión clara.

 


Domingo. Soleado. Primavera. El aire suave en las plantas.
Coreografías de los pájaros, y cantos.
Hay piernas que caminan por la montaña, pedalean
y nadan en el mar o en la piscina.
Y hay piernas débiles, que no sostienen, pierden el equilibrio
o pasean en sillas de ruedas empujadas por manos firmes.
Y hay manos temblorosas, deformadas y doloridas por la artritis, o por cualquier otra cosa.
Y hay cuerpos frágiles que no se mantienen sentados
y se abandonan en camillas, en los hospitales,
y no echan de menos el aire libre, indiferentes al sol de primavera
o la lluvia o el viento.
Todos los mundos están en este mundo y todos los reinos en esta vida.
El infierno y la libertad, el disfrute, el dolor,
el desánimo, la indiferencia.
En este viaje lo tocaremos todo, o casi todo: el amor, la hostilidad,
la admiración y el rechazo, la crueldad y la generosidad.
Todo será manifestado.
La cuestión es cómo pasarás por ello,
si lo vivirás con ecuanimidad y abrazos de bienvenida
o con la inquietante mirada dual de apegos y aversiones,
aportando más dolor al dolor, si lo hubiera. Cuando aparezca.
Hoy toca la vulnerabilidad y mañana la ilusión de ser intocable.

Que el coraje y la visión despierta te acompañen
en cualquier circunstancia.





viernes, 1 de mayo de 2026

Sobre la arrogancia.

 


Algunas religiones tienen el compromiso, incluso la misión, de apostolar -con diferentes nombres.
Es bien conocida la agresiva evangelización histórica del cristianismo en el mundo.
Pero no es la única.
Oficialmente se supone que se trata de un convencimiento profundo de poseer la única verdad
y conducir a las personas a su salvación, incluso contra su propia voluntad,
y aunque les vaya la vida en ello.
La salvación del alma por encima de la salvación del cuerpo, en muchos casos,
y de la libertad de pensamiento, y la libertad de elección.
En teoría, esta insistencia dogmática se realiza por tu bien, con la mejor de las intenciones,
para que puedas ser feliz en el camino correcto
y también para construir un mundo mejor.
Aunque también podría haber algo de aspiración de poder, en algunos casos.
A mayor número de fieles, más poder social, económico y político. Mayor control.

En esta tendencia generalizada, de vez en cuando aparecen algunas excepciones,
como la respuesta del monje zen vietnamita Thich Nhat Hanh cuando, en una sesión de enseñanzas y meditación, un joven le expuso su disgusto, e incluso resentimientos, hacia la religión católica a la que pertenecía por nacimiento y cultura, y expresaba sus deseos de hacerse budista.
El maestro hizo un ligero gesto de desacuerdo y le animó a que antes que nada se reconcilie con su propia tradición.
Es importante sanar nuestras raíces y nuestra relación con los ancestros, familiares, culturales y espirituales -dijo.
Una vez que hayas comprendido y sanado tus quejas y rencores, entonces podrás elegir libremente un camino espiritual que se adapte a tu momento.
Thich Nhat Hanh no se mostró proselitista ni captador de adeptos.
El Dalai Lama tampoco, cuando le hicieron una pregunta similar.
Concluyó diciendo que "su religión es el amor",
y es irrelevante si desde ese amor la persona se considera budista,
musulmana, cristiana o cualquiera que sea la etiqueta o su vía de práctica.

Tengo una amiga que repite a menudo la expresión "Sé la luz".
Allá donde estés, en la familia, en el trabajo, en el barrio o en las actividades de ocio,
sé la luz.
Sé el ser humano que quieres ser en el mundo en el que quieres vivir, aquí mismo, ya mismo.
Y si le sirve de inspiración a alguien, y decide explorar tu camino, que lo haga.
O quizás se animará a profundizar en el suyo propio, con aspiraciones muy similares.

No es indispensable atraer a más socios a tu club.
Y si crees que ésa es tu misión, quizás te estás colocando en una posición de superioridad
que, lejos de atraer, distancia.

He conocido algunas tradiciones espirituales a lo largo de mi trayectoria
y en todas ellas a practicantes "seniors", personas con largos años de experiencia.
Si me preguntas qué actitud despertaba mi admiración, y mi inspiración,
te diré que la humildad, en primer lugar.
Y también la capacidad de servicio.
En ningún caso ha sido la arrogancia de la autoridad de la "antigüedad" como miembro de la casa.
No ha sido el "yo sé", "yo estoy en posesión de la única Verdad",
"yo te voy a explicar cómo son las cosas", "yo te voy a salvar".
Ha sido la humildad y la mirada amorosa
que no necesita convencerte ni arrastrarte a ningún sitio.
"Aquí hay nivel", pensaba yo sobre la persona en cuestión. "Su práctica parece que funciona".
Y a veces mi curiosidad: Veamos de dónde se nutre, cuáles son sus fuentes.

Daisaku Ikeda habla de "los tres enemigos peligrosos":
los monjes y monjas arrogantes,
los laicos arrogantes
y los falsos venerables arrogantes.
En definitiva, guárdate de la arrogancia, de la ilusión de superioridad, allá donde estés
-se recuerda a sí misma.
Y presta atención, porque la peor de todas
es la arrogancia propia.