Algunas religiones tienen el compromiso, incluso la misión, de apostolar.
Es bien conocida la agresiva evangelización histórica del cristianismo en el mundo.
Pero no es la única.
Oficialmente parece que se trata de un convencimiento profundo de poseer la única verdad
y obligar a las personas a su salvación, incluso contra su propia voluntad
y aunque la vida les vaya en ello.
La salvación del alma por encima de la salvación del cuerpo o la libertad de pensamiento,
o la libertad de elección.
En teoría, esta insistencia dogmática se realiza por tu bien, con la mejor de las intenciones,
para que puedas ser feliz en el camino correcto
y también para construir un mundo mejor.
Aunque también podría haber algo de aspiración de poder.
A mayor número de fieles, más poder social, económico y político. Mayor control.
En esta tendencia generalizada, de vez en cuando aparecen algunas excepciones,
como la respuesta del monje zen vietnamita Thich Nhat Hanh cuando, en una sesión de enseñanzas y meditación, un joven le expuso su disgusto, e incluso resentimientos, hacia la religión católica a la que pertenecía por nacimiento y cultura, y expresaba sus deseos de hacerse budista.
El maestro hizo un gesto de escepticismo y le animó a que antes que nada se reconcilie con su propia tradición.
Es importante sanar nuestras raíces y nuestra relación con los ancestros, familiares, culturales o espirituales -dijo.
Una vez que hayas comprendido y sanado tus quejas y resentimientos, entonces podrás elegir libremente un camino espiritual que se adapte a tu momento.
Thich Nhat Hanh no se mostró proselitista ni captador de adeptos.
El Dalai Lama tampoco, cuando le hicieron una pregunta similar.
Concluyó diciendo que "su religión es el amor",
y es irrelevante si desde ese amor la persona es budista,
musulmana, cristiana o cualquiera que sea la etiqueta o su vía de práctica.
Tengo una amiga que repite a menudo la expresión "Sé la luz".
Allá donde estés, en la familia, en el trabajo, en el barrio o en las actividades de ocio,
sé la luz.
Sé el ser humano que quieres ser en el mundo en el que quieres vivir, aquí mismo, ya mismo.
Y si le sirve de inspiración a alguien, que decide explorar tu camino, que lo haga.
O quizás se animará a profundizar en el suyo propio, con aspiraciones muy similares.
No es indispensable atraer a más socios a tu club.
Y si crees que ésa es tu misión, quizás te estás colocando en una posición de superioridad
que, lejos de atraer, distancia.
He conocido algunas tradiciones espirituales a lo largo de mi trayectoria
y en todas ellas a practicantes "seniors", personas con muchos años de experiencia.
Si me preguntas qué actitud despertaba mi inspiración,
te diré que la humildad, en primer lugar.
Y también la capacidad de servicio.
En ningún caso ha sido la arrogancia de la autoridad
de la "antigüedad" como miembro de la casa.
No ha sido el "yo sé", "yo estoy en posesión de la única Verdad",
"yo te voy a explicar cómo son las cosas", "yo te voy a salvar".
Ha sido la humildad y la mirada amorosa
que no necesita convencerte ni arrastrarte a ningún sitio.
"Aquí hay nivel", pensaba yo. "Esto parece que funciona".
Y a veces mi curiosidad: Veamos de dónde se nutre, cuáles son sus fuentes.
Daisaku Ikeda habla de "los tres venenos":
los monjes y monjas arrogantes,
los laicos arrogantes
y los falsos venerables arrogantes.
En definitiva, guárdate de la arrogancia, de la ilusión de superioridad, allá donde estés
-se recuerda a sí misma.
Y presta atención, porque la peor de todas
es la arrogancia propia.

