viernes, 21 de diciembre de 2018

Parar.







Como si un tren de acontecimientos le hubiera pasado por encima.
Lo siente en la pausa, en el silencio.
En la estación de parada.
Respira, toma aire.
Aquí, ahora, la vida, la libertad.

Volar con el huracán apagó la memoria.
Momentáneamente.
De repente, se hace el silencio, y la quietud.
Respira.
Aquí, y ahora, todo es perfecto.
Estás viva -celebra.
Recupera la libertad.
Y se esfuma, se hace humo, el miedo.

Como una montaña rusa, a veces la hipnosis se hace tan intensa
y el sueño tan vívido, tan real.
Y duele como si existiera.

Entonces, conviene hacer una parada.
Y respirar.
Degustar la quietud,
paladear la libertad,
la plenitud,
aquí y ahora.

Incluso en medio de la tormenta,
si puedes parar, un sólo instante,
ahí mismo,
entonces,
todo es perfecto.

Y nada puede evitar que respires la vida,
la libertad.

Y el miedo se esfuma.
Puro humo.







2 comentarios:

  1. Que humo denso que es el miedo, Marie. Felices fiestas. Lo mejor para ti. No alcanzas a imaginar lo mucho que me has ayudado. Abrazo de oso

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  2. :)
    Bonito regalo, Diego, tus palabras.
    Felices fiestas y feliz año.
    Abrazo de osa. :)

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