domingo, 20 de noviembre de 2011

La tierra pura de después.

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A veces, primo (le dije como en un susurro, en medio del trabajo de recogida de la sala, ahora que nadie nos oye), sales de la meditación en grupo, o de las oraciones, donde has estado allá, o acá, en esa tierra pura, donde han pasado tantas cosas
sagradas,
sales y sigues estando allí, aquí, aún sigues en esta tierra sagrada,
y entonces suenan las palabras, tan prosaicas, tan mundanas,
y te preguntas, ¿es que no ha pasado nada?
Él dijo: Claro que ha pasado, que abras los ojos y vuelvas a ver apariencias ordinarias sólo es cosa de tu mirada ordinaria;
hay quien sólo ve dakas y dakinis,
pero ya sabes de lo que se trata: "mantente natural".
Ya, pero es que a fuerza de mantenerte "natural", tu mirada, aunque sólo vea dakas y dakinis, acaba volviéndose "natural".

Yo, primo, abro los ojos y aún no veo dakas y dakinis,
pero veo seres humanos tiernos, compañeros de viaje vulnerables y fuertes (al mismo tiempo, porque sin fortaleza no se pasa por aquí),
héroes y heroínas,
auténticos héroes y heroínas
(porque es una auténtica heroicidad este viaje;
tanto amor, tantos cuidados prodigados a pesar de la dureza
de esta experiencia
humana).
Y, ¿sabes, primo?,
sobran las palabras.
Cuando salgo de la meditación o de las oraciones, sobran las palabras.
Me puedo poner ante ti cuando nos cruzamos y frotar tus mejillas de amor, como una niña pequeña;
despedirme de C. con un abrazo largo, como si penetrara sus quarks para quedarme;
masajear los hombros de A. y abrazarla por sorpresa por la espalda
o darles calor a sus pies fríos;
tocaros y reír,
puedo reírme mucho
y tocaros
mucho
(esta M. tan sobona)
pero
las palabras
(si han de ser tan prosaicas, tan "mantente natural")
sobran.

Y, cuando hablo, no me creáis.

Créeme solo cuando me río
o cuando te abrazo

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2 comentarios:

  1. Así lo haremos, pero que sepas mi querida amiga, que muchas veces tus palabras tambien suenan a un fuerte abrazo, a una gran sonrisa.
    Me ocurre que cada vez más a menudo siento esa tierra pura fuera y dentro de la meditación, porque una cosa es lo sagrado, que ahí está y no hay discusión posible, pero es bien cierto que en lo ordinario, esos héroes y heroínas que oímos, vemos y acariciamos, tan cercanos, nos dan y enseñan mucho y profundo cada día.
    Nos vemos prontito.

    Cati

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