domingo, 8 de noviembre de 2009

Qué le ha aportado el Dharma a tu vida diaria?


Hay quienes consideran el budismo como una religión, o un camino espiritual, o una forma de vida, una filosofía, una ciencia de comprensión de la mente, o bien todo eso y más.

Como cualquier filosofía, constituye una explicación de la vida; como cualquier ciencia, nos dice cómo funciona algo, en este caso, la mente humana y la vida en sí misma. Y esta interpretación de las cosas nos conduce a una ética y unos valores específicos que se manifiestan en la forma de vida.

Por eso, el dharma siempre tiene una influencia en tu forma de entender el mundo y en tu vida cotidiana.

Hemos preguntado sobre ello a algunos practicantes y esto es lo que nos han respondido.


(Os invitamos a que compartáis, en los comentarios, vuestra experiencia con la meditación y cómo os ha influido en la vida cotidiana).



Testimonios.


"Siempre que practico, siento tranquilidad interior y la sensación de que el tiempo es aprovechado significativamente”.


Para responder esta pregunta debería recordar cómo era mi vida antes de conocer el dharma.

Recuerdo que en esa etapa de mi vida había mucho sufrimiento mental; este sufrimiento se manifestaba de diversas formas (soledad, enfado, celos, depresión, confusión, tristeza…). Recuerdo que en mi interior había siempre un anhelo de maduración, de crecimiento; siempre tenía la sensación de que los años pasaban, mi cuerpo crecía, pero mi mente permanecía con los mismos pensamientos de siempre y una sensación permanente de estancamiento.

Viendo cómo era mi vida antes de conocer el dharma, es muy fácil contestar a tu pregunta. El dharma ha sido y es un antídoto para todos esos estados mentales que bloqueaban y todavía (en menor medida) bloquean mi felicidad y la de la gente que me rodea. El dharma (siempre que lo practico) me da tranquilidad interior, sensación de que el tiempo es aprovechado significativamente. Es el polo opuesto a mi estado mental anterior.

De todas maneras, el proceso es lento. Los malos hábitos son rebeldes y no se dejan vencer fácilmente. Crear lo nuevo en la mente (el dharma) requiere de fe, paciencia y esfuerzo. Así, creo que mi vida actual es una fluctuación de estos dos estados.

El dharma, poco a poco y de forma segura, va ganando terreno en mi mente y espero que con el tiempo las otras mentes irán cediendo al poder de las bendiciones de los budas. Hasta que llegue ese momento, mi vida, mi mente, tiene esta dualidad entre lo virtuoso y positivo y los engaños y negativo.

(Ramón Carballo)



“Ilusión, certezas, protección, disciplina, estabilidad mental”.


Ilusión.

Había buscado en muchas partes y no funcionó.

Hice lo que se suponía que había que hacer para ser feliz (los estudios, el trabajo, casarme…) y otras no tan lícitas. Buscaba donde podía. Y al final perdí la ilusión.

El dharma me da respuestas a las pregustas claves sobre la vida.

Me da certezas. Protección.

Me da la verdad.

¿Cómo se manifiesta todo esto en mi vida diaria?

Las cosas que hago tienen más sentido. Intento que todo lo que hago vaya encaminado a este objetivo. Y eso le da sentido a mi vida.

Por otra parte, ya no me pongo tan arriba a mí mismo en la escala de valores; tengo más en cuenta a los demás.

También le aporta disciplina.

Y me siento más libre porque controlo un poco mejor mi mente.

Antes me deprimía mucho y luego me sentía en las nubes; muchos altibajos que me agotaban. Ahora tengo más herramientas para mantener cierta armonía y estabilidad.

(Xavi Puerta)




“Si no puedes ayudar a los demás, por lo menos deja de fastidiar”.


Pues supongo que me ha aportado muy poco, porque no practico demasiado.

Y además, con mi falta de comprensión, creo que no le saco mucho partido.

Pero con el tiempo, y a pesar de mí mismo, creo que tengo algo más de sensatez a la hora de hacer las cosas.

Quiero decir que a veces me parece que se reduce mi egoísmo y puedo ser más objetivo. Con menos egoísmo, puedes tomar decisiones más correctas, que benefician a todos, y eso te aporta más tranquilidad.

En este sentido, creo que ahora me siento un poco más responsable de las cosas, de lo que siento, y ya no culpo tanto a los demás. Y, claro, así te enfadas menos. El egoísmo altera mucho.

Aún no he llegado a eso de querer o poder beneficiar a los demás, así que, de momento, intento hacer daño lo menos posible. Como le escuché a alguien: “Si no puedes ayudar a los demás, por lo menos deja de joder”.

(E. G.)




“Dirección, identidad y consciencia”.


El dharma me ha aportado dirección, identidad y consciencia de mis limitaciones.

Ahora siento que tengo más dirección porque tengo más claro qué es lo importante por encima de lo superfluo.

Mi identidad ya no la veo sólo relacionada con esta vida, sino que me veo como un continuo que sigue en otras vidas, y tengo presente ese referente en todo lo que hago.

Y la conciencia de mis limitaciones me aporta humildad.

¿Cómo se manifiesta todo esto en mi vida diaria?

A nivel físico, mi cuerpo ha cambiado; disfruto de más flexibilidad física que la que tenía hace un año, antes de conocer el dharma.

Y tengo más tolerancia hacia las circunstancias externas. Mis relaciones son mejores y soy más eficiente en mi trabajo.

¿Por qué? Creo que por la flexibilidad mental, que hace que me adapte mejor a las situaciones. Y porque tengo más paciencia, debido que al conocer mis perturbaciones mentales entiendo mejor a los demás, que también las tienen. Antes condenaba más a las personas, ahora separo sus engaños de lo que son ellas mismas, su identidad.

(Luis Marcos Pérez)



3 comentarios:

  1. A mí el Dharma me ha aportado humildad.
    Antes creía que sabía muchas cosas; ahora siento que mi mente tiene unas posibilidades ilimitadas, que desconozco.
    Y lo mismo respecto a la vida en general.
    También he aprendido a sentirme bien en las dudas y en las preguntas sin respuesta.
    Supopngo que eso quiere decir que también he desarrollado más serenidad y paciencia.

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  2. En el dharma las contradicciones se disuelven, si superamos la mirada conceptual dual.
    A una persona le aporta certezas y a otra la humildad de reconocer la ignorancia; la conciencia de tus limitaciones o la sensación de libertad ante las posibilidades ilimitadas; saber al fin quién eres o romper esquemas de la propia identidad.
    Todo forma parte del camino y todo es verdad, sin contradicción.
    Y quizás todo, o casi todo, es posible, por el poder de la mente.

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  3. El dharma es una bomba que hace estallar el egocentrismo.
    Aún queda la estimación propia, lesionada y agonizante, pero viva
    -dicen que bicho malo nunca muere, o cuesta morir.
    Es la señal de que hay que darle más medicina-dharma hasta acabar con el virus mortal.
    Se resiste pero, con constancia, es posible.

    A mi, el dharma, me ha hecho añicos los cristales de las gafas de la dualidad, que me hacían creer que las cosas son como yo las percibo.
    Me ha hecho vislumbrar el significado de la renuncia, para ser más libres.
    El dharma le aporta libertad e intensidad
    y sentido profundo
    a mi vida.

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