jueves, 27 de marzo de 2025

La noche.

 


La noche.
La llamada de la noche.
Se resiste a encender la luz para que no desaparezca la luz de la noche,
el cielo de nubes blancas llenas de luz de tormenta,
o quizás los claros entre nubes de algodón,
alguna estrella visible, la luna decreciente.
La llamada de la noche, el silencio.
Los sonidos del silencio, tan lleno.
Sus vecinas las gaviotas.
Alguna se despierta en medio de la noche, como ella, y alza su voz al viento, su canto.
La llamada de la noche, tan viva.
Los sonidos del silencio de la noche. 
Una paloma lanza su canto gutural, una gaviota se despereza.
Las luces de la noche, tan llena en la oscuridad.
La llamada de la noche. No te vayas todavía.

Le gusta cuando se despierta, descansada, con la energía suficiente para la atención,
para quedarse en la contemplación de la noche, que no se pierda.
Como cuando te despiertas en medio de la noche y encuentras un cuerpo y haces el amor y regresas al sueño.
Te despiertas en medio de la noche y encuentras la noche
y haces el amor con la noche, la contemplación.
Te entregas al encuentro.
Y luego vuelves al sueño.




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