jueves, 12 de julio de 2018

El venerable libro que descubrió que podía ser un buen tope de puerta.






"¡Pensar que nunca me di cuenta de qué buen tope de puerta sería!,
se dijo el pesado libro a sí mismo,
asentándose relajadamente".

Del libro "Reflexiones", de Idries Shah,
de la tradición sufi.



La primera cita, creo que podría decir que es mi favorita.
Y no precisa más comentarios.


Más abajo, algunas de las reflexiones del autor sufi, compartidas en el libro.



"Gran parte de la vida y el pensamiento humano requieren el uso inteligente de las generalizaciones; lo que incluye utilizarlas, modificarlas, reemplazarlas."

Esto es válido también para las leyes, normativas, acuerdos, promesas...
No puedes esperar que quien te hizo una promesa,
o el acuerdo que fuera que acordasteis, hace algún tiempo
siga manteniéndolo con el paso de los años, meses o días.
La persona que hace una promesa ya no es la misma el instante siguiente.
Y tú tampoco.
Ni las condiciones que se daban en aquel preciso instante.
Todo está en movimiento.
Habría que ser muy cuidadosa con las promesas que se hacen.
O incluso no hacer promesas.







"Un cuerpo de seres celestiales que querían desarrollar su influencia sobre la gente de la Tierra, comisionó a un investigador independiente y con experiencia para que les proveyera de un informe de factibilidad.
Cuando volvió, dijo:
He aquí un completo análisis de la situación.
Para llegarle a la humanidad, deben prometerles felicidad a aquellas personas que estén tristes,
y amenazarlas con la angustia a aquéllas que estén felices.
Todas tendrán que ser expuestas a la tensión, ansiedad, alegría y repetición.
Se las debe inducir a creer, cuando sean hipócritas, que son honestas y sencillas.
Además, ustedes deberían santificar la autoindulgencia,
haciendo que la gente disfrute del sufrimiento,
y luego les dirán que si no son felices es porque están sufriendo un castigo.

¡Pero esto es atroz!, exclamaron los celestiales.
Nunca podríamos hacer eso.
Transformar a la gente en autómatas, manipularla...

El experto les respondió:
Deben recordar que por miles de años sus competidores se les han adelantado.
Están bien establecidos allí y tienen éxito.
La humanidad ya es así casi al cien por cien.
De hecho, hay apenas unas pocas, insignificantes, excepciones".





"Quiero que te cuides
porque la próxima vez que te vea quiero hablarte a ti,
no sobre ti.
Y cuando ya no tenga que hablarte a ti,
quiero poder hablar sobre ti,
para la edificación de otras personas".


A veces, es tan cansado el relato...
El tuyo o el mío, da igual.
Cuando nos encontremos, le hablaré al tú que yo veo. Tan perfecto.
Nada me gustaría más que ser el espejo del ser despierto
que ya eres.

Y si tú haces lo mismo por mí...







"La existencia de una verdad relativa
no prueba la inexistencia de una verdad universal".

Y yo diría que una verdad relativa no prueba ni siquiera
la no-veracidad de su contraria.







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