jueves, 11 de septiembre de 2014

Los viajes de la droga kármica.




Le llegó un mensaje con una cita de Shinoda Bolen.

"El bosque, el laberinto, el otro mundo, el mundo subterráneo, el mar y las profundidades marinas, son descripciones poéticas y simbólicas de la forma en que percibimos el reino del inconsciente.
Es el lugar donde estamos cuando nos perdemos
y el lugar a donde necesitamos ir para encontrarnos a nosotr@s mism@s."

"La individualización, la necesidad de vivir plenamente en armonía con nuestro interior, es un viaje que conduce al ego hasta el bosque".
(O el mar, o lo que cada cual elija, si no he entendido mal, pensó ella).

Así que si mi referente es el mar en calma, el mar como un espejo, el océano infinito y apacible,
quizás es así como percibo el reino de mi inconsciente,
mi esencia, el Ser que soy.

El lugar donde estoy en realidad cuando creo que me he perdido.
Y el lugar donde tengo que regresar.
(En un viaje ilusorio, virtual, puesto que ese lugar nunca deja de estar donde estoy).

Y ése es el único viaje con sentido.

O bien hacer ese viaje (virtual, ilusorio).
O bien despertar.
Darte cuenta de que nunca has dejado de estar ahí.
Que ya no hace falta más viajes.

Sólo el efecto de la droga kármica te hace creer que estás en otro lugar.
La droga kármica creando alucinaciones.

Pero cada instante nace una nueva oportunidad,
y siempre está en mi mano abandonar la droga y dejar de alucinar.
Abandonar, liberarme de una vez por todas
de todas las causas y efectos del sueño del karma.

Ni tú ni yo necesitamos esa droga.
Ni ninguna otra.





No hay comentarios:

Publicar un comentario