
¿Te das cuenta de la habilidad que tenemos para transformar las buenas condiciones (la "buena suerte")
en sufrimiento?
(Malas condiciones,
mala suerte, llámalo como quieras).
En este curso de fin de semana, de repaso del Festival de Verano, en el Drolma Buddhist Center en Fort Lauderdale, Miami, Fl., Gen Kelsang Norbu nos ha recordado, entre otras cosas, que tenemos un montón de buenas condiciones externas -lo que quiere decir, desde el punto de vita budista, que nos ha madurado un buen karma. Buena suerte, porque podría habernos madurado el otro.
El problema con la buena suerte es que a menudo la transformamos en causas para la mala suerte en el futuro. Y también en el presente.
Por ejemplo, si me van bien las cosas ahora y genero apego -exigencias, demandas, necesidades-, ya lo estoy transformando en sufrimiento, para ya mismo y para luego.
Y si le van bien las cosas a los demás y genero envidia o celos, también estoy transformando la buena suerte en sufrimiento y causa de sufrimiento. Para mí misma y para los demás.
Qué confusión domina esta mente humana, no?, que, como dice Shantideva,
en la búsqueda de su felicidad, lo mejor que sabe hacer es crear causas de sufrimiento.
El loyong te muestra la manera de transformar las condiciones adversas en el camino espiritual -es decir, un camino para la paz y la alegría, presente y futuras.
Y el tantra te enseña a utilizar las experiencias de disfrute para que sean causa de más experiencias de disfrute, en el presente y en el futuro. Como una batería que recarga el buen karma, la buena suerte,
hasta convertirla en un estado de paz y bienestar permanentes
con capacidad para proyectar paz
y bienestar
permanentes.