
Tengo una amiga a al que le ha tocado el gordo de la lotería.
De repente ha aparecido en su vida una persona que la quiere muchísimo.
Ella da las gracias cada día por tener una relación como ésta en su vida.
Por qué a mí?, se pregunta una y otra vez. Es un auténtico lujo.
Alguien con quien siempre puedes contar,
como un abrazo que te protege, te apoya, te cuida...
como un abrazo que te protege, te apoya, te cuida...
Una auténtica inspiración de amor.
Cada día da las gracias por tener una fuente de inspiración humana como ésta
en su vida.
en su vida.
A veces, alguna vez, se siente cansada, cuando surge algún nudo en su vida
(en especial, en su camino personal o espiritual), algún bloqueo con alguien importante en su vida.
Entonces su amigo, esta persona que la ama tanto y que sólo desea verla feliz, contempla su pequeño sufrimiento y se alza como una leona protegiendo a sus cachorros y dice:
Pero qué necesidad tienes de pasarlo mal?
Y ella siente el calor de su amor, de su protección, de su apoyo.
Pero también le parece que hay algo que él no entiende.
Por ejemplo...

Quizás cinco minutos antes hablaban de un trabajo que no les ha salido bien.
Tanta energía, tiempo, esfuerzo, puestos en un proyecto que ha hecho aguas.
Y él, que siempre es tremendamente positivo y reconfortante, la abraza y dice:
Pero, y lo que hemos aprendido? Cuánto sabemos ahora de todo eso! Verdad?
Curioso -piensa ella-,
cómo utilizamos diferentes varas de medir según el interés que pongamos en algo, o no.
Por su parte, ella contempla todo ese trabajo volatizado, tantas horas del verano, tantas tardes de las vacaciones invertidas en algo que se acaba de evaporar delante de sus narices, y piensa
en todo el esfuerzo, energía, horas de búsquedas, decisiones, quebraderos de cabeza
puestos en un proyecto profesional que no ha beneficiado a nadie,
que ni siquiera lo habría hecho (beneficiar a alguien) en caso de salir bien,
y lo ve como otra pérdida de tiempo, una distracción más sin sentido
(qué necesidad hay de "pasarlo mal", si no beneficia a nadie?).
Pero no dice nada. La vida está llena de lagunas como ésta,
como si el tiempo fuera un producto abundante y poco apreciado.
Para él, por su parte, la "pérdida de tiempo" consiste en todas esas horas, días, años de "servicio gratuito" de ella en el centro al que acude regularmente a meditar.
Gratuito?, responde ella, eso es porque tú no ves los rostros de las personas que se hacen más libres, más fuertes, más sabias, más alegres e infinitamente más inmunes al dolor, una vez hecha piel su armadura de amor.
Pero su amigo no ve "libertad" en ninguna religión, sino todo lo contrario.
Ni siquiera ve que sea una "religión" su propia religión,
su fe ciega en la cultura, la política, los medios de comunicación (ese creer sin ver),
ese culto a lo material (dinero, ahorros) e inmaterial (prestigio, seguridad, dinero, ahorros...).
Esa religión que impregna la sangre como un cáncer terminal y duele tanto...
-a su manera de ver, de ella.
Entonces, de repente, se callan y se miran y ella dice:
Tenemos que aprender a que a ti no te altere mi religión y a mí no me altere la tuya.
¿Tú crees que seremos capaces?
Y él dice:
Yo creo que sí.
Y yo, que les conozco bien, sé que serán capaces.
Yo sé que sí.