viernes, 17 de octubre de 2014

Budismo y nihilismo.






Querido amigo:

Buena pregunta.
No porque el budismo y el nihilismo tengan algo que ver (más bien todo lo contrario) sino porque, por alguna razón (y eso está dentro del capítulo de las trampas del camino espiritual, que tanto nos importan en este blog), algunas personas, en algún momento del camino, experimentan la práctica budista (especialmente de la renuncia y la vacuidad)
como una especie de "pasar de todo", indiferencia hacia las cosas de este mundo, por una equivocada interpretación de que, al fin y al cabo, "nada existe", o bien "son peligrosos objetos de apego", o "son distracciones", o cualquier otro argumento parecido
Es fácil caer en esa confusión, en algún momento del camino.
Y entonces toca resolverlo.




Y para ello, nos ayuda recordar que el budismo (la experiencia del dharma, el despertar) se equipara a un pájaro con dos alas: la compasión y la sabiduría de la vacuidad.
Sin una de estas dos alas, el pájaro no vuela, la práctica no funciona.













En cuanto a la compasión, es poco sospechosa de nihilista.
La compasión es ese sentimiento que hace que te importen los demás seres, todos; un tipo de empatía, de conexión, que te hace consciente de su sufrimiento (la enfermedad, la vejez, la muerte, las pérdidas y duelos, la frustración, la insatisfacción, la ansiedad... larga lista) y desearía liberarles del mismo.
En el proceso de esta práctica, de esta experiencia, aparecen inevitablemente otras como la ecuanimidad (compasión por todos los seres: los cercanos y los lejanos, los que te caen bien y los que no, los amigos y enemigos), el amor que te iguala (todos los seres desean los mismo, ser felices, y hacen lo que pueden), tomar y dar (el deseo de tomar su sufrimiento, como una madre siente por su criatura enferma, y proyectar toda la felicidad posible), y un largo etcétera de prácticas de amor universal que incluye, a la cabeza, la bodichita, la mente de la iluminación (cambiarme a mí mism@, todo lo que tenga que cambiar, despertar, para poder ayudar mejor a todos los seres, hasta la meta final de liberarles del sufrimiento).
La bodichita es el motor que hace que sueltes al viejo yo para conectar con tu naturaleza de Buda y renacer nuev@ y libre.

La compasión es el antídoto más potente del nihilismo.
Donde hay una no puede estar el otro.




La sabiduría de la vacuidad tiene más riesgo de ser mal interpretada.
Si la vacuidad nos dice que las cosas (personas, situaciones) no existen, para qué preocuparse por ellas? Para qué perder el tiempo amando y cuidando algo que no existe?

Porque lo que está equivocado es nuestro concepto de cómo son las cosas; lo que no existe son esas cosas que creemos que están ahí fuera, inherente e independientemente de todo lo demás (en especial de mí mism@).

Empezamos a entender la vacuidad cuando comprendemos que las personas, situaciones y todo lo demás no son exactamente como a mí me parecen (de acuerdo a mis gustos y disgustos, a mi apreciación e intereses personales), sino que lo que yo veo y con lo que me relaciono son meras percepciones personales.
Y la prueba está en que las percepciones e interpretaciones de los demás a menudo son diferentes.
Las cosas no existen tal como yo las veo, de acuerdo a mi interpretación egocéntrica.
Las cosas con las que me relaciono son meras percepciones de mi mente.





Pero las apariencias (kármicas) que aparecen en mi vida y las experiencias que vivo, tienen un significado y una función.
Y no podemos desentendernos de ellas.

De hecho, la experiencia de la vacuidad te hace comprender que todo está conectado.
Desentenderse del mundo, de lo que te rodea, no es posible.


Como dice Thich Nhat Hanh,
"no existe el ser (independientemente) sino el interser".
"Ser es interser".
Todo es
conectado y dependiente de lo demás.

En realidad, la experiencia de la vacuidad es, también, el antídoto más potente del nihilismo.
Donde hay una no puede estar el otro.




10 comentarios:

  1. Olé, olé y olé!
    Muchas gracias Marié por compartir
    Un fuerte abrazo
    Carolina

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  2. De nada.
    A echemos vaina por su pregunta. :)

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  3. Respuestas
    1. La pequeña (semilla) sabiduría q se expande en ondas, más y más grande en cada ser al que toca.
      La bodichita de la onda expansiva.
      :)

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  4. Bienvenido al club, don Juan.
    Tú sí q puedes aportar. Tú sí q sabes. :)

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  5. Nada que aportar, ni una coma, no se puede explicarlo tan claro con menos palabras, acertadas todas y cada una de ellas, de estar presente te habría aplaudido, pero en la distancia solo me ha quedado ponerle un poco de humor a la entrada.:))
    Un abrazo.

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  6. :D
    Tu humor siempre es bien recibido en esta casa.
    El humor.
    Y el mal humor también. :(
    El acuerdo y el desacuerdo.
    Y sobre todo la práctica, la experiencia compartida.

    Un abrazo y buen finde.

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  7. Lo que expresas es un budismo occidentalizado o cristianizado. Existen muchas corrientes budistas y la gran mayoría es nihilista. Acerca de la compasión es el argumento más débil que tienes. Recuerda que Avalokiteshvara no quiso entrar al nirvana por su compasión (tal vez amor). Y para occidente sobre la compasión existe el amor, que para el budismo este último es un camino seguro del sufrimiento y que tal vez para Avalokiteshvara lo seguía encadenando al samsara. De cualquier forma me encanta este bodisttava más que los budas. Es difícil para un occidental creer que todo lo que se llama realidad ( budismo ilusión) sea solo accidental. Creo que todo tiene un sentido un por qué. Tal vez descubramos la respuesta tal vez no, solo me basta con vivir. No negando la realidad y ni apegándome al vacío, por qué no entiendo el porque del todo o por qué me hace sufrir. Del budismo temprano y más que de él del hindúismo tomó mejor el concepto de ser y no ser más que el de vacuidad. Este concepto afirma que la nada no existe ya que solo hay dos estados ser y no ser. El estado del no ser representa potencialidad.

    Pero de qué importa tantas palabras y ideas si lo más importante es vivir.

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