Querido amigo:
Definitivamente,
el karma funciona.
Miro una película.
El protagonista se desentendió de sus hij@s, de su familia. Su profesión, su proyección social era más importante.
Pasa el tiempo y vuelve a enamorarse de una mujer con una relación conflictiva con sus hijas.
Antes o después toca implicarse y resolver los temas pendientes. La vida no se va a cansar de ponerte delante la misma pauta, una y otra vez. Hasta que resuelvas.
Todos los guionistas de cine y teatro saben que el karma funciona -aunque no lo llamen así.
Tú y yo, y todos los demás seres (incluidos los animales, las plantas, todo), todos los demás guionistas, cronistas de la vida, utilizamos, sin ni siquiera saberlo, la ley de causa y efecto en la creación y relato de la propia historia, o de cualquier historia.
Ya sabes que dicen que la vida es un libro de dharma.
O quizás es el dharma un libro de vida. :)
Personalmente, nunca he interpretado el karma como un mecanismo de premio y castigo sino más bien como una ley de causa y efecto.
Si insultas a alguien, es muy probable que te devuelva el insulto, ya sea inmediatamente o más tarde. Da igual si proviene de esa persona o de otra.
Si te enfadas, intensificas tu tendencia al enfado; tu enfado de ahora es el efecto de enfados anteriores y la causa de enfados posteriores, esa inercia.
Si haces daño, eres consciente de ese dolor y, de alguna manera, se queda dentro de ti la experiencia, la semilla del dolor, que antes o después va a brotar en forma de dolor en tu vida.
Y eso ocurre así porque todos constituimos un mismo cuerpo y si atacas a alguien te estás atacando a ti mism@.
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Quizás te parecen palabras extrañas, vacías, pero cuanto más lo contemplas más claro lo ves: que el árbol de enfrente y la persona de la mesa de al lado y la mesa misma y esa persona que te cae tan mal, son parte de tu mismo cuerpo.
Desde este punto de vista, el karma funciona.
Desde el punto de vista del yo separado (el personaje con el que me identifico), la ley de causa y efecto suele funcionar, en este mundo, en este sueño. En el sueño onírico y en el de la vigilia.
Si por la noche sueñas una serie de situaciones, personajes y emociones, no es casual. Es el efecto de situaciones y experiencias anteriores. De la misma manera, las experiencias (externas e internas) que aparecen en la vigilia son efecto de experiencias previas, y causas de experiencias posteriores.
Yo no lo veo como una forma de justicia impuesta por ningún Dios o Buda, o sentencia cósmica.
Más bien lo veo como uno de los mecanismos de funcionamiento de este juego, en esta experiencia humana.
Quizás para ayudarnos a comprender (a este yo que se cree separado) que esto que parece tan múltiple y diverso en realidad son simples manifestaciones de un cuerpo único y, por eso, cuando atacas a alguien de hecho te atacas a ti mismo.
Querido amigo:
Sospecho que cualquier cosa que convirtamos en un concepto es una ficción, un relato. Un lastre. Un obstáculo. El karma también.
Pero la mayoría vivimos la mayoría del tiempo en un mundo de conceptos, y a veces funciona utilizar conceptos para aproximarnos a la experiencia.
Aunque luego habría que soltarlos, como quien utiliza una barca para ir a la otra orilla y luego la deja para caminar por tierra firme, otra etapa del trayecto. No carga con ella encima hasta el final del camino, hasta llegar a su objetivo.
De la misma manera, usemos los conceptos para aproximarnos a comprender la ley del karma, pero luego hay que soltarlos. Y puedes creer (o no) en la ley del karma, para comprender mejor la vida (la historia) que se nos presenta, pero antes o después habrá que soltar también esa creencia.
Porque antes o después, quizás, también dejará de funcionar.
Y cuándo dejará de funcionar?
Empezará a dejar de funcionar cuando empieces a contemplarlo con la mirada consciente, como en el sueño lúcido. Lo contemplas, todas las situaciones y personajes que aparecen, pero eres consciente de que es un sueño, un guión proyectado por la mente a partir de las semillas kármicas.
Ves la película y la comprendes -sus causas, su significado, su sentido.
La comprendes y la dejas pasar, sin drama, con compasión. Porque cuando comprendes tu propia película (tu propio karma) comprendes la de todos los demás seres.
Y poco a poco se van disolviendo los efectos. Presentes.
Y futuros (si futuro hubiera).
Si dejas de crear más causas, dejas de crear más efectos.