miércoles, 30 de abril de 2014

El placer de no hacer nada.




El placer?
El displacer?
Simplemente
no hacer
nada,
parar.
Ni siquiera meditar.
Entregarse a la luz
de la tarde, la quietud,
el calor de la luz
del sol de la tarde que inunda la habitación.
Entregarse, disolverse.
Cómoda. Sin caminar, sin pedalear,
sin entrar en el agua fría, sin nadar.
Quieta. Sin viento frío enredando los cabellos y pasando las hojas del cuaderno,
sin sol ardiente sobre la cabeza y el pecho.
Quieta en la quietud.
Aceite de almendra y cedro sobre la piel de sol y sal de mar de la mañana.
Aroma de cedro y sol y salitre inunda este mandala
en la lista de los mejores mandalas de su mandala.
El mandala de la no acción.



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